jueves, 12 de enero de 2006

Crece el circuito gay en Buenos Aires, con más negocios y visitantes


El quiebre lo marcó 2002. Ese año, la aprobación de la Ley de Unión Civil la posicionó como una ciudad de mentalidad progresista, y la devaluación la volvió accesible para los extranjeros. Desde entonces, Buenos Aires no dejó de crecer como destino turístico gay, y el circuito se sigue expandiendo con más lugares y visitantes que vienen a disfrutar de un mix de trato amable, compras convenientes, actividades culturales y mucha movida.

Si bien no hay cifras oficiales, se calcula que los turistas gay son alrededor del 20% del total, estimado en 550.000 por mes. "La proyección es muy alentadora. No sólo se ve en el aumento exponencial de visitantes, sino en la cantidad de emprendedores y empresas locales y extranjeras que están invirtiendo, abriendo nuevos espacios y servicios orientados a nuestro público", señala Carlos Meliá, de Pride Travel, una de las primeras agencias de turismo especializadas del sector.

Lo que dice Meliá puede verificarse en las guías y mapas sobre la movida gay porteña. Morella Pérez empezó a editar en 2001 el Gay Map de Bleu Cards, el primer mapa gay del país. Hoy, los anunciantes crecieron más del 40%. La repercusión del mapa, que tiene cuatro ediciones anuales y se distribuye en hoteles 4 y 5 estrellas, también explotó: "De 10.000 ejemplares pasamos a 30.000 y tenemos una edición especial de San Telmo", cuenta. Este barrio es donde más se amplió la movida.

Cada vez más locales suman la bandera del arco iris, símbolo de los "gay friendly" (con un trato amigable hacia la comunidad). Y es significativa la diversidad de rubros. "Existe una cultura gay que incluye fiestas, bares, restoranes, milongas, negocios de indumentaria y de estética", enumera Leo Toy, un periodista que acaba de editar GayBa, la primera guía gay en formato de libro.

Toy relevó más de 200 comercios: la mayoría son lugares para comer, tomar algo o ir a bailar. Uno de ellos es el restorán afrodisíaco Te mataré Ramírez. "Los clientes subieron un 10% el último año. La mayor parte son estadounidenses y latinoamericanos", cuenta Carlos Di Cesare. En el CE, un hotel de diseño que recibe a muchos turistas gay, agregan: "Su edad promedio es de 38 y el 40% viene en pareja".

Según todos los operadores, estos turistas, de buen poder adquisitivo, gastan mucho. La consultora Alfacrux, dirigida por el ex secretario de Turismo Hernán Lombardi, realizó una encuesta entre 400 casos que permite delinear un perfil del visitante gay. "Los barrios preferidos son San Telmo, por su arquitectura; Recoleta, zona de boliches; y Palermo Viejo. La primera motivación de la visita son los bares y la vida nocturna, seguida por los espacios verdes y la arquitectura cosmopolita. Entre los otros destinos que visitan en la Argentina, sorprendentemente el primero es Ushuaia, que tiene una movida de música electrónica que atrae a este público. Le siguen Mar del Plata, la Costa Atlántica y los centros de esquí", detalla Lombardi.

Luciana Páez, de la agencia Viajeras.net, la única especializada en público lésbico, aporta más claves: "A los hombres les gusta la noche. Van a hoteles caros, les interesan los tours de compras y gastan en indumentaria y diseño. Las mujeres prefieren consumir cultura y comprar artesanías, no les importa tanto la categoría de la hotelería. Y les gusta recorrer el resto del país".

En lo que hay coincidencia es en que todos estos viajeros buscan sentirse respetados. "Tenemos a nuestro personal entrenado para brindar un trato natural y hospitalario. Estos turistas esperan eso, que es lo mismo que pide cualquier persona de vacaciones. En el turismo, y en especial en este sector, el boca a boca influye muchísimo. Cuando son bien atendidos, estos visitantes vuelven y recomiendan", dice Alberto Albamonte, presidente de Howard Johnson, la primera cadena hotelera reconocida internacionalmente como gay friendly. Hoy, la mayoría de los hoteles porteños de categoría, aunque no se promocionen como gay friendly, lo son de hecho. El ejemplo más concreto es que aceptan naturalmente que dos hombres o dos mujeres pidan una habita ción con cama matrimonial.

La idea es captar este target, pero también hay una mayor apertura en los porteños. "Lentamente se está dando un cambio de mentalidad", afirma Jorge Bianco, responsable de Bianco Bienes Raíces, una inmobiliaria dirigida a la comunidad gay. Desde el Estado, la idea es alentar este turismo, y el portal oficial www.bue.gov.ar incluyó un link sobre la oferta gay. "Nos interesa pronunciarnos como una ciudad amigable. Es un nicho interesante, pero no buscamos promocionar circuitos especiales sino integrar a dicho segmento en la oferta general y que se sientan cómodos", asegura Marcela Cuesta, subsecretaria de Turismo porteña. Un reciente artículo del portal www.gaychile.com (un país del que vienen muchos turistas de este segmento) sobre Buenos Aires, parece darles la razón: "Cada vez hay más visitantes homosexuales que cruzan el mundo atraídos por el vibrante circuito gay de la ciudad donde, según la publicidad y comentarios, son aceptados como parte de la vida urbana".

Adriana Santagati / Diario Clarin / Argentina 2006

¿Cero Ambiente?


En el transcurso de la segunda mitad del siglo XX comenzó a esbozarse un rudimentario principio de articulación comunitaria de homosexuales, que fue ahogado por la oleada de globalización. Como reflejo se fue armando un vocabulario cuya evolución retrata o prefigura la historia. Hoy tiene contenidos imprecisos, innovaciones excesivas y categorías incoherentes, sistemas de pensamiento implícito conflictivos y resonancias emocionales destempladas...

Principios del Siglo XX

A principios del siglo XX ni la sociedad general ni los grupos y círculos de socialización de los que hoy llamaríamos "personas homosexuales" tenían nombres neutros de uso común que designaran a esas personas. Los existentes eran vulgares e insultantes, usados por los propios homosexuales, que perpetuaban el estigma.

Los únicos vocablos educados eran neologismos técnicos (los hombres eran llamados homófilos y uranistas; las mujeres, sáficas y tríbadas) o palabras sancionatorias: perversos, inmorales, amorales, invertidos. Entre los vocablos técnicos estaba el adjetivo homosexual, aplicado a hombres y mujeres.

Los ´50 y '60

A mediados de siglo, la sociedad Argentina tenía en uso común las expresiones homosexual, pervertido, invertido, desviado y amoral, en las que confundía contenidos médicosiquiátricos y morales.

Los homosexuales habían creado un ámbito de socialización al que llamaban el ambiente. Su jerga incluía expresiones redundantes de límites semánticos fluctuantes : beter era sinónimo de gente de ambiente. Esta frase designaba a todos los diversos tipos de minorías sexuales; los heterosexuales eran paquis; a los varones masculinos de clase baja o media baja con conducta homosexual y decían estar en la joda, y en el ambiente se les decía chongos. La pareja homosexual estable se llamaba aferato, y cada uno de sus integrantes afer (del francés affaire).

En el vocabulario de los sesenta hay implícitos dos sistemas de pensamiento.

El primero, corporizado en los vocablos perverso y desviado, es evolucionista. Supone que el impulso sexual nace en el sujeto y se dirige hacia un objeto de características prefijadas, por una ruta previamente establecida. El sujeto se hace homosexual al dirigir su desarrollo a una meta distinta a la prefijada. En la percepción general, esta desviación del desarrollo se produce por opción voluntaria o como resultado de seducción o entorno.

Esta idea se basa en la creencia de que toda persona está destinada a la heterosexualidad, y que sólo mediante un esfuerzo deliberado se puede "torcer" ese destino. Esto vuelve al homosexual responsable de su propia condición. La diferencia entre llamarlo desviado y perverso es que en la segunda hay un juicio moral que médicos, siquiatras y sicólogos no supieron combatir.

El segundo, corporizado en el vocablo invertido, es esencialita. El sujeto sólo puede unirse con su opuesto. Se presupone que los géneros son irremisiblemente complementarios: lo masculino y lo femenino son inversas mutuas. El varón es masculino y se complementa con lo femenino; la mujer es femenina y se complementa con lo masculino. En esta línea de pensamiento, se supone que para que una mujer se una a otra mujer o un varón a otro varón, alguno de los miembros de la pareja debe invertir su género: necesariamente una de las dos mujeres de una pareja homosexual deberá ser machona, y uno de los dos hombres de la pareja homosexual deberá ser afeminado.

En ambos sistemas, la mayoría establece la norma de desarrollo o de adscripción de género y sexo.

Los '70

Durante los años de la guerrilla el movimiento psicoanalítico argentino se intensificó; al llegarla la dictadura se volcó a sus variantes más abstrusas, y se tradujeron y publicaron textos de los años treinta y cuarenta. Homosexual y homosexualidad se asentaron como nombres unificadores: el campo semántico que perfilaban delimitó un yo comunal ante la sociedad general. Los círculos homosexuales aún percibían sus orígenes médicosiquiátricos. ("Huele a cloroformo", dice de la palabra homosexual un activista cuya juventud transcurrió en aquella época).

Freud había bautizado elección a un proceso en que el impulso sexual anobjetal se fija en el objeto, volviéndolo objeto del deseo.

Los ´80

Junto a la palabra homosexual aparece como moda redundante la palabra gay. Ambas se usan como sinónimos, aunque gay evoca la identidad sociocultural de las personas homosexuales desde la revuelta de Stonewall en 1969. En Argentina la usaban homosexuales de ambos sexos, sin indicar necesariamente que adscribieran a la subcultura gay, afincada en Argentina en pequeños círculos a partir de 1983.

La palabra lesbiana se impuso como su femenino a medida que el reclamo feminista de auto-designación entró en las mujeres homosexuales.

Los ´90

En el concepto unificador homosexual se perfilan dos acepciones: la primera indica una condición que se manifiesta en comportamientos o en percepción de sí; la segunda indica una conducta que permite tener relaciones sexuales con el propio sexo. La subcultura gay indica el modelo norteamericano: discotecas, lugares de encuentro, saunas y bares (llamados la noche) y normas de comportamiento, aspecto y lenguaje (llamadas el código). El neologismo gaydad no pasó de innovación curiosa; sus femeninos redundantes, lesbianidad y lesbianismo, subsisten en círculos intelectuales.

Conviven gay para hombre y mujer (indicando o no estilo de vida), gay y lesbiana especializados por género y homosexual para ambos géneros.

Fin de Siglo

Las sub minorías travestí y transexual cobran visibilidad. En cenáculos homosexuales el campo semántico del concepto unificador homosexual se fragmenta asimétricamente en gay, lesbiana, travestí, transexual, bisexual.

Se siente la necesidad de reconstruir el campo semántico unificador : en VIH/SIDA se acuña la frase "hombres que tienen sexo con hombres" y su sigla HSH, como sinónimo de la segunda acepción de homosexual. La dupla "paqui-béter" comienza a ser usada nuevamente en círculos homosexuales.

Persistencia de la historia

Todas estas etapas siguen presentes simultáneamente en la realidad actual.

El estigma, aunque ya no es hegemónico, sigue estorbando la auto-identificación. La auto-designación insultante (putos) persiste en diversos contextos y justificaciones. En las clases bajas, culturalmente conservadoras, los individuos no perciben la significación de sus prácticas homosexuales; el varón que busca a otro varón para satisfacer su deseo sigue diciendo "estoy en la joda" y sigue siendo chongo para el ambiente; el valijero de clase media persigue el sexo furtivo de los cines pornográficos y los baños públicos y de bares (las teteras); los saunas siguen repletos con las visitas de los casados que integran el ambiente.

La articulación comunal existente, engullida por la globalización, no progresó más allá de un estadio rudimentario; sigue enzarzada en el caos conceptual y las repercusiones emocionales de las palabras homosexual y gay.

La frase "SOY BÉTER" se origina en el seudónimo "Clara Beter" que César Tiempo usó en 1927 para sus "Versos de Una..."

Homofobia y falsa etimologia

Heterosexuales hostiles y homosexuales petulantes coinciden en afirmar que paqui es abreviatura de "paquidermo" (epíteto presuntamente adjudicado a los heterosexuales por ser pesados) y que béter es adaptación del inglés "better". Los homosexuales quedan como fatuos que creen "ser mejores que ésos..." La primera etimología resuma desprecio hacia los heterosexuales (esos pesados...) y hacia los homosexuales (esos livianos...); la segunda es un yerro. En el ambiente la lengua prestigiosa era el francés.

Homosexualidad y Homosexualismo

De homosexual habían derivado dos sustantivos redundantes: homosexualidad y homosexualismo. En este último estaba implícita (las palabras terminadas en - ismo indican "partidario de...") la idea de que la organización comunitaria de los homosexuales tendía a la promoción de sus conductas; al irse apartando la sociedad de la creencia de que la homosexualidad es voluntaria, se fue imponiendo homosexualidad.

El articulo publicado en la Revista Espejo lleva por titulo "Ser de Ambiente: los nombres de la homosexualidad"
Rafael Freda

sábado, 7 de enero de 2006

El lesbianismo, tema tabú en el cine


La homosexualidad es siempre un tema tabú; pero incluso allí surge el prejuicio masculino: hay muchos más films sobre las relaciones entre hombres homosexuales que sobre lesbianas. Un paseo por el tema a través del tiempo y diez recomendaciones para alquilar.

Criaturas celestiales, una película sobre el amor de mujeres.
Aunque la homosexualidad masculina es un tema bastante recurrente en el cine -por lo menos desde los '70-, la femenina siempre permaneció (y permanece) en un cono de sombras. Del amor lésbico es poco lo que se dice y mucho menos lo que se muestra más allá de ciertos parámetros.

Incluso en el cine pornográfico, el lesbianismo aparece como una especie de "decoración", tratado de acuerdo con los deseos o los aparentes deseos masculinos. Excitantes o no, no representan casi nunca la realidad (ni sexual ni social) del mundo lésbico. También en el retrato de la homosexualidad reina el machismo, increíblemente.

En pocos países del mundo el tema pudo considerare de manera más o menos abierta. En las primeras décadas del siglo XX, sólo una película alemana logró plasmar en el cine no marginal el asunto: se trató de Chicas de Uniforme (Mädchen in Uniform), de Leontine Sagen, donde una joven se enamoraba perdidamente de la profesora en un colegio de pupilas.

No era comedia, sino un melodrama hecho y derecho que causó las iras del gobierno nazi y también fue prohibida en los EE.UU., hasta que la propia esposa del presidente Roosevelt, Eleanor, obligó a levantar la medida. El film ganó entonces premios de crítica y fue el primer intento honesto de poner el lesbianismo en el centro de la escena.

La segunda película importante sobre el tema es La mentira maldita, que tiene dos versiones, ambas dirigidas por William Wyler, ambas basadas en la obra de la escritora lesbiana Lillian Hellman. La primera usa un triángulo amoroso heterosexual; la segunda es fiel a la obra.

En un colegio, una chica acusa a dos maestras (Audrey Hepburn y Shirley McLaine) de ser amantes. El film muestra las reacciones de la comunidad alrededor de estas dos personas, y también que una de las dos mujeres, efectivamente, siente algo por la otra. La obra es compleja y el film también (recientemente se editó en DVD) y toca honestamente el tema y sus consecuencias.

El porno de los '70 fue más bien un cine de ruptura de ciertas constumbres antes que un mecanismo de excitación. En todos los "clásicos", parte de la liberación de la mujer -la mayoría de estos films estaban protagonizados por mujeres- era el contacto sexual con otras mujeres. Garganta Profunda, Detrás de la puerta verde, El diablo en Miss Jones y Taboo -algo así como el "canon" del porno- incluían el sexo sáfico.

Pero el tema, la cuestión, el asunto de cómo el lesbianismo formaba parte del mundo quedaba reducido exclusivamente a la cuestión sexual y, por lo demás, lúdicra. Aunque es necesario decir que el primer (y único) auge de la pornografía logró que ciertos temas se volvieran menos tabú.

Aún hoy, de todas maneras, los films sobre lesbianismo son escasos y rodeados de un aura misterioso, como si fuera apenas una diversión de voyeurs en lugar de la realidad del 10% de las mujeres en todo el mundo. Ha habido, de todas maneras, films donde las lesbianas aparecen sin ridiculizar. De ellas, a continuación, una lista.

Mujeres que aman mujeres: films fundamentales

La selección que sigue tiene tres criterios: el primero, que toquen el tema del lesbianismo sin usarlo como "gancho" sexual; el segundo, que estén disponibles en VHS o DVD; el tercero, que sean además buenas películas, o por lo menos discutibles.

Persona (1966), de Ingmar Bergman
Una actriz y su enfermera se libran a una desgarradora batalla que termina uniéndolas en una espiral de locura. Para muchos es la obra maestra de Bergman; lo que es indiscutible es la carne que ponen al asador Bibbi Andersen y Liv Ullman como esta pareja de mujeres entre el amor y el odio. Marcó el tema, además.

Criaturas celestiales (1994), de Peter Jackson
El señor Jackson contó la historia de amor de dos chicas (Kate Winslet en su asombroso debut y Melanie Lynskey) que caen, también, en una especie de locura donde son parte de la corte del rey Arturo y sienten un amor apasionado por Mario Lanza y su miedo por Orson Welles. Luego cometen un crimen, fundado en la represión del medio a un espíritu libre. Jackson comprende perfectamente la relación entre las protagonistas y logra conmover a cualquier público.

La otra cara del amor (1997), de Kevin Smith
Smith se dedica a una comedia rara, al mismo tiempo basada en el arte "pop" (especialmente la historieta) y autobiográfica. Aquí narra el amor entre una chica bisexual y un joven dibujante. El resultado trastoca la vida de ambos y es una buena -y muy honesta- exposición de las dudas que presenta la bisexualidad y el lesbianismo al hombre promedio. Aunque no perfecta, recomendable.

Descubriendo el amor (1998), de Lukas Moodysson
En un perdidísimo pueblo sueco, una chica es considerada "fácil", aunque nunca tuvo relaciones sexuales. Y otra está enamorada de ellas. Lo que comienza como una comedia adolescente se transforma en la historia agridulce de un amor real pero no aceptado. El film es, también, una muestra de los miedos que rodean la cuestión de la homosexualidad para quien tiene que vivirla.

¿Quieres ser John Malkovich? (1999), de Spike Jonze
Es lógico pensar que este film es sobre muchas cosas, dada su profundidad. Pero uno de los mecanismos dramáticos es la relación entre dos mujeres (Katherine Keener y Cameron Díaz) y cómo se diferencia la visión del mundo que tienen respecto de la visión de los hombres. Eso las une y las enamora, lo que lleva a un desenlace bastante sorprendente. Es, además, una de las relaciones lésbicas más honestas mostradas en pantalla.

Besando a Jessica Stein (2001), Charles Herman-Wurmfeld
Comedia teatral llevada al cine y protagonizada por sus propias escritoras. Una chica de familia judía tradicional decide "probar" el amor de otra mujer, dado que los hombres no le convencen. Lo que sigue es una comedia de situaciones, pero las emociones que muestran estos dos personajes tienen un viso de realidad importante, que hace que el espectador se distancie del hecho de que sean dos mujeres enamoradas y disfrute del film como la comedia romántica que es.

El camino de los sueños (2001), de David Lynch
La película que consagró a Naomi Watts es la pesadilla de una lesbiana despechada, una mujer que ha perdido la pasión y el amor de su vida porque esa pareja prefiere "fingir" un matrimonio con un hombre. Bueno, en principio: las películas de Lynch no son precisamente lo más "fácil" de definir y esta, por supuesto, no lo es. Lo que sí es interesante es que a las secuencias de sexo entre mujeres -ciertamente impactantes-, siguen otras de enorme emoción y ternura donde el amor y el sentimiento se ponen por encima de la belleza física. La experiencia es perturbadora en cualquier sentido.

Las Horas (2002), de Stephen Daldry
El "pero" que puede hacérsele a este film (uno de cuyos temas es la mirada respecto de la homosexualidad, especialmente femenina, a todo lo largo del siglo XX) es que en ciertas secuencias el tema parece "diluido" por el preciosismo de la adaptación. Pero es interesante notar la falta total de escándalo en la historia protagonizada por Meryl Streep, una mirada donde la atracción por el mismo sexo es, apenas, un rasgo más de los personajes como el color de pelo o la manera de hablar.

Lesbianas de Buenos Aires (2004), de Santiago García
Este documental filmado a lo largo de tres años muestra la realidad de las lesbianas, alejadas del glamour del porno o del retrato culposo o humorístico. La vida de pareja, la relación con los padres, las posibilidades de tener y criar hijos y, como fondo, el mundo del deporte son algunas de las cuestiones que el film retrata con enorme honestidad. Hay por lo menos una secuencia donde no se pueden evitar las lágrimas. También hay espacio para discutir y para registros de enorme belleza.

Leonardo D'Espósito – (Terra)

Thelma, Louise y otras fugitivas hartas de estar al borde del precipicio


Thelma y Louise de Ridley Scott es una historia de amistad y solidaridad entre mujeres frente a una de las manifestaciones más virulentas del heteropatriarcado: la violencia sexual sobre/hacia las mujeres. Eso nadie lo pone en duda.

Sigue un trayectoria que no inventa, la de la road-movie “bola de nieve”, aunque la pone al servicio de una idea interesante: ¿Pueden esas fugitivas-asesinas demonizadas por los mass-media y el orden social ser dos mujeres que simplemente se han resistido a ser violentadas por el machismo, o a la inversa, podría la vecina de al lado, que sale en los telediarios -y basta repasar la cifra mujeres asesinadas por sus maridos o parejas masculinas en lo que lleva de año, sin ir más lejos, en el estado español-, volverse hacía su agresor (conocido o no) y hacerle degustar a punta de pistola lo que él hace con los privilegios varoniles más arraigados en el código machista?

Ahora bien, “Thelma y Louise” es y ha sido también para muchos espectadores -particularmente para las mujeres lesbianas- una historia de amistad y de amor entre dos mujeres. Una historia de amor a la que el Hollywood comercial/liberal, en el que se inserta como producción cinematográfica, ha despojado de sexualidad. Al menos de la sexualidad tal y como la concibe Hollywood. Ya que besos y abrazos, coaliciones y solidaridades íntimas ya fueron nombradas como formas de resistencia lesbiana al heteropatriarcado por Adrienne Rich en su revolucionario artículo “Heterosexualidad obligatoria y existencia lesbiana”.

Cuando, al final, Thelma y Louise se besan en la boca, al modo en el que aparece en los filmes de Hollywood; cuando empieza a haber sexo/sexualidad entre dos mujeres, éstas ya han decidido autoinmolarse, suicidarse, dejando con cara de poker, no sólo al policía-bueno, paternalista, que encarna Harvey Keitel, sino también, seguramente, en secreto, a muchas lesbianas que esperaban que, incluso en un filme comercial, un beso entre dos protagonistas (y dos actrices famosas) no fuera automáticamente seguido de una caída en el abismo, de una negación total de su existencia como sujetos sociales, de una autodestrucción que- no-deja-de-serlo por estandarizada, escamoteada que aparezca en el montaje final del filme.

El gesto final, incluso el beso final, se reduce así a gesto de heroínas, a beso de amigas heterosexuales en una situación límite, no a un beso entre mujeres que se aman, lo expresan y tienen sexualidad entre ellas, no a un beso de lesbianas. El hecho de que un beso en la boca entre dos mujeres en el cine mainstream sólo sea posible al borde del abismo, o del acantilado, del mismismo Gran Canyon, icono, como ellas, las actrices, de la cultura estadounidense y mundial (por extensión y colonización culturales), nos lleva a pensar una vez más, en la negación de la subjetividad de las lesbianas en el imaginario común y mayoritario, a su negación misma como sujetos sexuados y nos lleva a plantearnos, en forma de interrogación, lo que, en forma de afirmación política, dijo Monique Wittig (Las lesbianas no son mujeres) y volviéndonos al público de la sala, que aplaude y come palomitas en el fundido en blanco final, preguntarle ¿Las lesbianas son mujeres? ¿O sólo son un fundido en blanco? Pero aquí más que profundizar en la lectura lésbica del filme, que corresponde hacer a ellas mismas y que hasta ahora, que yo sepa, no se ha querido o podido hacer.

Más que ahondar en el lesbianismo que se filtra por todos los intersicios de Thelma y Louise, me interesa contar cómo, desde mi posición de espectador gay saliendo del armario en la época que me pilló su archipublicitado estreno, en 1992, funcionó también, el filme de Scott, como una posible fantasía de liberación (o al menos de afirmación) gay masculina. No sólo porque Thelma se fije y nombre sobre todo y, repetidas veces, en el culo enfundado en vaqueros de Brad Pitt, todavía actor secundario, sino sobre todo porque su hábil y algo tramposo guión deja puertas abiertas al fantaseo aunque, en realidad, bloquee el discurso liberador en un suicidio/denuncia que sirve de requisitoria contra un modelo sociosexual, pero que acaba destruyendo a los sujetos disidentes, en un acto de autoinmolación que en el blando hollywood comercial se resume con un hábil plano congelado del coche en el aire. No hay sangre. En el imaginario lésbico sí la hay (“Escribe tú en mi cuerpo con tu sangre menstrual: cuéntame algo sobre mi espalda” decían en el “Non Grata” las LSD que aquí, serían, Lesbianas Saliendo Despedidas).

Yo, y algún marica más que yo, hemos fantaseado sobre la posibilidad de que en lugar de dos mujeres hubiera dos maricas hasta el moño montadas en el descapotable (y algo de eso recogió Gregg Araki en su filme “The living end”), hartos de una sociedad homofóbica que nos/los sujeta entre la invisibilidad y la hiperidentidad, dos pasajeros queer. Dos nómadas hartos de ser nombrados y despeñados con violencias explícitas y silencios constitutivos. Imaginemos por ejemplo a un adolescente marica, plumero, español, de Belorado, Torrelavega o Ciudad Real, que vive con sus padres y visita regularmente a un psiquiatra homofóbico, un “profesional” de esos que todavía quedan, y muchos, y que actúan en la más absoluta impunidad. Imaginemos que su mejor amigo (y algo más, tal vez) es un gay casado, maduro y en el armario, amargado de su doble vida y de su performance de pater familias en casa o macho futbolero en los bares. También podrían ser vuestros vecinos, Pedro y Luis.

Esos sobre los que sabe y no sabe todo el vecindario. En el primer giro importante de la imaginada trama El psiquiatra, con consentimiento de la familia del joven, decide internar al problemático adolescente en un sanatorio para que curen su homosexualidad y los “desórdenes de personalidad” que ésta conlleva.

El hombre mayor trata de impedirlo, se presenta en la consulta del médico, en plena sesión, o en el hospital mismo, abriendo puertas, y, en el forcejeo con la autoridad competente, el adolescente (harto de pastillas, regañinas, sesiones, rezos y terapias verbales aversivas) mata al psiquiatra, o a un enfermero que va armado. Ambos huyen del psiquiátrico o de la consulta, salen de la ciudad o del pueblo.

Él uno, acusado de homicidio en primer grado- tal vez con algún atenuante- (como Louise) y el otro del secuestro de un joven, tal vez, incluso, de un menor. Huyen, por supuesto, en el coche de él, coche de padre de familia trabajador, o al menos de hombre casado con dinero. El adolescente tira los discos de Estopa, Sabina, Luis Cobos y Chenoa, por la ventanilla del vehículo y los sustituyen atracando el Corte Inglés de las afueras (“¿Qué es robar un banco comparado con fundarlo?”) por otros de Gloria Gaynor, Madonna, Ricky Martin y la banda sonora de “Hedwig and the angry inch”. Son perseguidos ahora por la Policía, la Sanidad y el Corte Inglés. El hombre mayor descubre, en los moteles de carretera donde pasan la noche y hacen el amor ¿por primera vez? que su matrimonio ha sido una farsa, que su mujer (lógicamente) se ve con otro/a, que ha criado a dos o tres adolescentes machistas y homofóbicos que juegan a matar chinos, negros y maricas en la Playstation y que se ha negado a vivir placeres desconocidos.

Ya no puede volverse atrás, ha sentido cómo se reventaba el eje del heteromundo en su interior. El adolescente sabe que después de matar al médico o al enfermero del culo bonito, aunque fuera en una pelea a muerte, después de robar y, sobre todo, de aterrorizar al seco empleado navideño y a las familias heterosexuales con niños de la gran superficie, será encerrado en la cárcel o, más probablemente, psiquiatrizado de por vida. En su camino sin retorno hacia el Norte se topan con los dueños de los bares y locales heterosexuales donde paran a repostar, a beber o descansar, dueños que les recriminan por besarse ante el público o mirar el culo bonito de algún Brad Pitt alternativo de turno y ellos se van sin pagar -a punta de pistola- y asustan a la clientela homofóbica, no sin antes quemar los Monográficos, los Jueves y los TMEOS.

El adolescente recibe una ominosa llamada de sus padres para que cese su carrera desbocada- su iniciada “vida loca”- pero por su tono descubre que el teléfono, también el móvil, está intervenido por las fuerzas del orden. Lo tira por la ventanilla. De todas formas quedaba poca batería. Y con el móvil se deshace del tubo de antidepresivos. Lágrimas maternas y amenazas paternalistas ya no le amedrentan. Algo ha cambiado también, dentro de él, de su eje heterocentrista. Deciden buscar refugio y trabajo en otro país, por ejemplo, Francia, se dirigen hacia la frontera, y después de desembarazarse de un grupo de neonazis lepenianos, lo encuentran en el escalafón más bajo de una empresa de venta ambulante, cerca de París. No están satisfechos, tienen que ir vestidos de heterosexuales con corbata y reír chistes machistas y homófobos con sus compañeros de trabajo.

Ellos acuden el primer día de la mano, se dan un beso al entrar y el jefe los echa a los dos, los echa definitivamente del trabajo, como el chaval fue expulsado del instituto, descubierto un día en los baños en sospechosa situación con otro chaval. Una experiencia de la que se niega a hablar. En lugar de revivir tan doloroso suceso, vuelan los ordenadores de la empresa a balazos. El hombre maduro le confiesa, mientras conduce el coche a toda velocidad, sus aventuras nocturnas en los parques urbanos y servicios de las estaciones, su hartazgo de ocultarse y mentir. Después de negarse a pagar el plus por consumición en un pijísimo bar de ambiente donde les miran raro por su aspecto polvoriento-¿Por qué tenemos que pagar cuatro veces más que los heteros por una cerveza?- van a un parque y descubren a la policía de paisano, marcando paquete, haciendo cruissing, al estilo del “cap” que cazó a George Michael. Se produce un tiroteo y el policía sale malherido. Ellos huyen riendo, cantando al ritmo de “I will survive”.

Todo el ejército francés - o la policía armada que dice haber “disuelto” recientemente los disturbios parisinos- les persigue a lo largo y ancho del país galo y ellos acaban acorralados al borde del precipicio, pero no pueden volverse ahora atrás, “sigamos adelante, no nos dejemos coger”, pisan el acelerador y se tiran al vacío desde un acantilado, muriendo en una cala en la costa de Brest, con beso de despedida y homenaje a Genet, incluidos.

Una sociedad homofóbica ha sido puesta al descubierto y sobradamente denunciada, pero a costa de suspender la narración y la muerte en un congelado final. Fundido en rosa. El coche familiar sólo pierde una rueda y el asiento para los niños en el aire, al final de la película. No hay sangre. Y en la realidad hay mucha, mucha sangre, también marica. La denuncia del modelo social homofóbico y los que lo reproducen/sustentan se ha hecho a costa de no dar soluciones reales a sus protagonistas más allá de los esquemas -hábilmente utilizados por Ridley Scott en su película- de la road-movie-terminal (un camino de trasgresión onírica que, a su modo, ya recorrió Dorita en “El mago de Oz”). En la película de Araki “The living end” (uno de los filmes pioneros del “new queer cinema”) la seropostividad de uno de sus protagonistas añadía ese componente de urgencia, esa necesidad de huida por la carretera de una sociedad enferma por homófoba y sidófoba, pero ellos dos seguían vivos, sudorosos, airados, y en un macarrónico letrero final se dedicaba la película “A todos/as los que han muerto de SIDA porque la Casa Blanca está llena de republicanos jodecerebros”. Aquí se denunciaba un modelo social, económico y sexual que catalogaba entonces y jerarquiza todavía a las víctimas en víctimas de primera o de segunda, y a los asesinos en asesinos de alta o baja intensidad, a la sangre en sangre de primera o de segunda.

Una sociedad que condena a muerte, también, a mujeres, gays y lesbianas, por el mero hecho de serlo ¿Pero sólo es posible la huida hacia delante como plantea Ridley Scott? ¿O el tufillo nihilista del final de Araki en la playa? ¿Sólo es posible el beso en los labios de dos mujeres si estas van a morir, si están al borde de ser borradas de la narración? ¿No queda otra salida que el precipicio para un deseo no regulado, no psiquiatrizado, no normativizado? Mucho más retadoras que la propuesta que nos hizo Ridley Scott en su marketinizada “Thelma y Louise” e incluso que la de Araki me parecen las alianzas y coaliciones que el movimiento feminista, gay y lesbiano ha actualizado, plantando cara, desde posiciones raritas, impropias, no integradas, a ese “eje del mal”, a esa matriz de dominación, que ahora, todas sabemos, es heterosexual: “part of me, part of you”.

© Eduardo Nabal – (EnkiduMagazine.com)

lunes, 2 de enero de 2006

Santa Derek de los mingitorios


Las películas de Derek Jarman juegan un papel fundamental en una de las últimas aventuras estéticas del siglo. Durante la década del ochenta se constituye la primera cultura global (es decir: una cultura concebida como transnacional y translingüística) exitosa: la cultura gay, prototipo de la hoy tan cacareada globalización. Todas las películas de Jarman se construyen como un comentario irónico de los límites y como una reflexión sobre la estética posible para esa cultura, organizada mayormente alrededor de figuras claves en el desarrollo del pop, como los Pet Shop Boys (con quienes Jarman trabaja en 1989) o Annie Lennox (quien aparece cantando en Eduardo II, la película que Jarman estrenó en 1991).
La cultura gay de los ochenta es la forma de relacionar una cierta concepción de la identidad homosexual con los mecanismos de las sociedades de masas. No es que a la cultura gay le convenga Madonna: más bien es que Madonna es un producto construido según los parámetros de la cultura gay, y eso es lo que Jarman registra y examina.

Con la brasa en la mano Derek Jarman (muerto en 1994, víctima del virus HIV del que era portador desde 1986), además de un cineasta notable fue también un pintor (y escenógrafo) exitosísimo. El solo hecho de que Jarman pueda cumplir un papel tanto en la historia del cine como de las artes plásticas habla de un impulso artístico excepcional en su generación (porque hay que decirlo rápidamente, los cuadros de Jarman no son, como los cuadros de Ernesto Sábato, un ejercicio del capricho).
Derek Jarman nació el 31 de enero de 1942, hijo de un oficial de la RAF (originario de Nueva Zelanda) y de una estudiante de Artes (nacida en la India) que trabajó por un tiempo para el couturier Norman Hartnell. Hacia 1955, este pequeño hijo del Imperio Británico (que había vivido ya en Pakistan e Italia) comienza su carrera de "artista": no sólo actúa en Julio César de Shakespeare, también diseña su escenografía. Es importante -señalan los biógrafos- el papel que cumple Andrew Davis, su profesor de Inglés, en el amor de Jarman por la literatura inglesa y en su obsesión por la obra de Shakespeare. En 1961 el joven prodigio obtuvo el Premio de Plástica de la Universidad de Londres en la categoría amateur (en la categoría profesional, ganó David Hockney). Hacia 1967 ha participado ya de seis exposiciones (tres de ellas individuales) y ha diseñado cinco escenografías. En 1970, un encuentro completamente casual con un hombre en un tren lo puso en contacto con Ken Russell, quien le encargó el diseño escenográfico para su próximo film, The Devils. Durante la década del setenta Jarman realizó una serie de films en super 8. En 1972, este artista integral de la homosexualidad publicó su primer libro de poemas, A finger in the Fishes Mouth y en 1976 estrenó su primer largometraje en 35 mm, Sebastiane, que narra el martirologio de San Sebastián, capitán de la guardia del palacio del emperador Diocleciano, quien atado a un árbol (o a una columna) soportó los hondazos y las flechas de una suerte inaudita y, mientras sufría, gozaba como sólo la Santa Teresa de Bernini ha sabido gozar en la historia del arte. San Sebastián, desde siempre, ha sido el ícono y la síntesis de la experiencia martirizada de la homosexualidad. Según señalan los historiadores, de los cientos de personajes que pintó Miguel Angel en la Capilla Sixtina, el único cuyo sexo no redujo de acuerdo con las convenciones de la época (sino todo lo contrario) es San Sebastián, como homenaje al amor verdadero. El Sebastiane de Jarman está hablada en latín y abunda en la vida sexual del capitán y futuro santo queer de la Iglesia.
Jarman define el borde superior (el costado alto, por así decirlo) de la cultura gay (cuyo borde inferior son los bares de transformistas). Caravaggio (1986), la biografía de uno de los más grandes estilistas del Barroco italiano, examina y reproduce la mirada homosexual de Caravaggio sobre los cuerpos masculinos que retrata ("De haber vivido en el siglo XX"”, declaró Jarman, “"Caravaggio hubiera sido Pasolini"). Eduardo II (1991), la tragedia de un rey homosexual obligado a abdicar por sus amores, incluye, además de un clip de Annie Lennox cantando el himno de la causa gay norteamericana, manifestantes con pancartas en defensa de los derechos de los homosexuales. The Angelic Conversation (1985) es una meditación sobre el deseo y sus imágenes, "gente que me gusta en lugares y espacios que me gustan" (dijo Jarman). Hombres hermosos aparecen en la pantalla como comentario visual de los sonetos amorosos de Shakespeare, leídos, entre otros, por la actriz Judi Dench (recientemente galardonada con el Oscar a la mejor actriz).

El fin del cine Todo es demasiado evidentemente gay en las películas de Jarman, como si estuviera burlándose un poco de los íconos (y los límites) de esa cultura: desde el mártir del cuerpo horadado hasta la reina de la discoteca. La garantía de eficacia política del cine de Jarman es su capacidad para circular fuera de los pactos de reconocimiento de la fraternidad (global, internacional) de homosexuales. Como David Leavitt, novelista de la causa, Jarman problematiza la idea de un arte completamente subsumido en una cultura. Si Leavitt opta por el realismo novelesco, Jarman se instala en el vanguardismo cinematográfico. Las películas de Jarman experimentan con el anacronismo y el fragmento como sólo las de Godard, antes que él. Wittgenstein (1993) es una obra maestra del fragmentarismo, basada en la vida y la obra de Ludwig Wittgenstein, uno de los más grandes filósofos del siglo XX (en el guión participó el teórico marxista Terry Eagleton). El niño Wittgenstein se anuncia a sí mismo como un prodigio, presenta a su familia vienesa, juega al tenis y debate problemas filosóficos con un marciano. Blue (1984) es el testamento cinematográfico de Jarman. Película sin imágenes, sobre una pantalla permanenentemente azul se escucha la voz del autor, reflexionando sobre su obra y su experiencia de vida. Es un experimento radical que lleva el cine hasta el límite agónico que lo hace coincidir con la propia experiencia de vida de Jarman (que para ese entonces estaba ciego).
De modo que si bien es cierto que la obra de Jarman es interior a la cultura gay, puede leerse con prescindencia del sistema de complicidades que es hoy la homosexualidad globalizada.
En todo caso, el cine de Jarman es de un vanguardismo raro precisamente porque sexualiza los experimentos cinematográficos que propone. Porque Jarman postula que debe haber una "vanguardia maricona", es que hoy pueden leerse, retrospectivamente, las vanguardias de principio de siglo con toda su potencia sexual. Y así, los recortes y pegados surrealistas de Hanna Höch pueden entenderse como "vanguardia de mujer" mientras que el mingitorio de Duchamp es el ejemplo más obvio de "vanguardia masculina".
http://linkillo.blogspot.com

martes, 27 de diciembre de 2005

Decalogo del buen heterosexual


1.- Si te dicen que la homosexualidad es "natural", diles que la copulación con animales o entre padres, hijos y hermanos también lo es.
2.- Si te dicen que una pareja homosexual es igual a una heterosexual, diles que la naturaleza solo otorgó el don de la procreación a la unión de la mujer y el hombre.
3.- Si entras en una charla religiosa y alguien intenta insinuarte que la Biblia tolera o hasta glorifica la homosexualidad, corta toda discusión, recordándole que según el génesis, cuando Dios advierte que el hombre está solo y eso no es bueno, le elige por compañera a una mujer.
4.- Si te dicen que la pareja estable de homosexuales debería tener el derecho de adoptar "hijos", diles que desde mucho tiempo antes de cualquier activismo igualitario
homosexual, la sociedad -en virtud del principio de sustitución- había restringido la adopción a matrimonios legítimos, dejando a un lado individuos solteros o parejas no unidas en matrimonio y nadie hablaba de discriminación entonces.
5.- Recuerda siempre que la adopción es un derecho de los adoptados y no de los adoptantes y que entre los juristas está establecido que tal "derecho de adopción"
no rige siquiera para las parejas heterosexuales. Diles también que no pretendan que el Estado les obsequie lo que la naturaleza les niega, pues en ese caso
se estaría discriminando en contra de los heterosexuales.
6.- Si por defender la heterosexualidad, te dicen que eres un homosexual reprimido, diles que sí, que lo eres, al igual que eres un bestialista y un incestuoso reprimido. (Si necesitas dejar en claro tu machismo o femineidad, agrégales que nada te cuesta reprimirte)
7.- Ten presente que el tabú del incesto es consustancial a la familia heterosexual, para asegurar su unidad y funcionalidad y que, en consecuencia su reemplazo por clanes hedonísticos encargados de la crianza de los niños, sin nexo biológico, llevará a una progresiva culturización contra dicho tabú.
8.- Si te dicen que en las escuelas debería hacerse una enseñanza apologética o igualitaria de la homosexualidad con la heterosexualidad, diles que ello no es posible
porque la educación es antes que nada una formadora de valores y que por tal motivo no se hace en ella la apología del adulterio, la infidelidad, el sexo promiscuo, la uniparentalidad provocada o el concubinato, ni se pone estos disvalores en igualdad con el ideal de familia y matrimonio, como unidad reproductiva eficiente de la sociedad, al margen de cualquier culto religioso, pues ella brinda no solo amor y manutención al niño, sino los primeros principios de autoridad y socialización.
9.- Si te dicen que el matrimonio heterosexual no es perfecto (remarca de todos modos la redundancia de esta expresión) diles que la pareja homosexual lo es menos.
10.- Aprende a diferenciar siempre al individuo homosexual que debe ser respetado y al activismo gay como conciencia
de minoría que puede sentirse discriminada, lo que es admisible, de la ideología y partidismo político igualitarista gay,
(de lo que participan también heterosexuales) que sí es pernicioso para la sociedad, por implicar, básicamente,
una irradiación hacia el resto de la vida
social y política, de una indiferenciación de valores y órdenes que conduce a la anarquía y a la anomia y que es, además, violatorio de los derechos de la mayoría heterosexual.

Roberto Baldini, abogado argentino...

La increíble historia del chico que se prostituía por Internet


El chico, de 13 años, estaba sentado en su hogar californiano, con los ojos fijos en la computadora. Nunca había estado entre los chicos más populares y hacía mucho que había recurrido a Internet para encontrar amigos. Pero aquel día la fascinación de Justin Berry por el ciberespacio iba a cambiar su vida.

Unas semanas antes Justin había instalado una cámara en su computadora (webcam) con la esperanza de poder relacionarse con otros chicos. Sin embargo, los únicos que habían respondido eran hombres que le mandaban mensajes mientras contemplaban su imagen. Para Justin no eran más que unos amigos que le halagaban y le hacían regalos.

Una tarde de 2000, uno de sus espectadores le envió una propuesta: estaba dispuesto a pagarle 50 dólares si posaba sentado frente a su webcam, con el torso desnudo, durante tres minutos. El hombre explicó que Justin pronto recibiría el dinero. Justin se quitó la camiseta. "Pensé que, al fin y al cabo, me quitaba la camisa gratis en la piscina —explicaba hace poco—. ¿Cuál era la diferencia?".

Así comenzó la vida secreta de un adolescente al que engatuzaron para vender imágenes de su cuerpo en Internet durante cinco años. Este alumno brillante y aficionado al fútbol se vio arrastrado a ofrecer un espectáculo delante de la webcam —desnudarse, ducharse, masturbarse e incluso tener relaciones sexuales— para un público de más de 1.500 personas que le pagaron en esos años cientos de miles de dólares.

La siniestra historia de iniciación de Justin es un efecto secundario de los avances tecnológicos. Hay menores que crean, muchas veces bajo el patrocinio de adultos, páginas pornográficas pagas en las que colocan sus imágenes. Y lo hacen desde la intimidad de sus hogares, con los padres al otro lado de la puerta.

Una investigación de The New York Times sobre este rincón de Internet descubrió que estos sitios surgieron sin llamar la atención de la policía ni las organizaciones de protección del menor.

No se conoce la dimensión de la pornografía infantil a través de webcam porque es un fenómeno nuevo y clandestino. Pero Justin Berry no está solo, ni mucho menos. Un portal de la Red que anuncia páginas webcam pagas, muchas de ellas pornográficas, enumera un mínimo de 585 páginas creadas por adolescentes. Una consecuencia de las indagaciones del diario es la puesta en marcha de una investigación criminal a gran escala.

En junio, The New York Times localizó a Justin Berry, que entonces tenía 18 años. En varias entrevistas, Justin reveló la existencia de un grupo de más de 1.500 hombres que pagaban por sus imágenes, además de pruebas sobre otros menores identificables que estaban siendo explotados. El diario obtuvo los nombres y los datos de las tarjetas de crédito de los que pagaron a Justin para que actuase ante la cámara, y analizó los antecedentes de 300.

The New York Times convenció a Justin para que dejara el negocio y contribuyera a proteger a otros chicos en peligro, para lo cual le ayudó a ponerse en contacto con el Departamento de Justicia estadounidense. Las detenciones y acusaciones contra los adultos a los que identificó como proveedores y traficantes de pornografía comenzaron en setiembre.

"El hecho de que estemos deteniendo a tantos posibles implicados puede llevarnos a centenares de individuos y quizás a salvar a cientos de niños de los que aún no sabemos nada", explica Monique Winkis, una agente del FBI.

Fuentes de la policía dicen también que, con la cooperación de Justin, han logrado tener una guía para descubrir este sector oculto.

"No quería que esa gente hiciera daño a ningún chico más", explicaba recientemente Justin.

En 2000, Justin vivía con su madre, su padrastro y su hermana pequeña en Bakersfield, California, una ciudad de 250.000 habitantes. Tenía ya tal destreza con la computadora que había registrado su pequeña empresa de desarrollo de páginas Web. Por eso se sintió fascinado cuando un amigo le enseñó su webcam. Justin consiguió la suya. "Pensé que me ayudaría a hacer nuevos amigos, tal vez a conocer a chicas de mi edad", dice.

En cuanto Justin conectó la cámara a la computadora de su dormitorio e instaló el programa, su imagen quedó automáticamente registrada en spotlife.com, un directorio en Internet en el que figuran los usuarios de webcam y sus datos de contacto. A los pocos minutos ya le había llegado un mensaje de su primer depredador.

Sus nuevos amigos eran generosos. Uno le explicó cómo crear una "lista de deseos" en amazon.com, donde Justin podía pedir lo que quisiera: accesorios de computadora, películas... Además, los hombres llenaban un vacío en la vida de Justin, cuya relación con su padre, divorciado, era difícil.

Cada vez que su madre le preguntaba de dónde salían esas tecnologías nuevas y el dinero que tenía, Justin le respondía que de su negocio de desarrollo de páginas Web. Justin creía que estaba en algo importante, una gran comunidad de adolescentes con empresas propias. Se les conocía por un nombre famoso en esta subcultura de Internet: se llamaban a sí mismos "putas de cámara".

A principios de 2003, un ex compañero de clase encontró videos pornográficos en Internet, sacados de la página de Justin, hizo copias y las repartió por la ciudad. Justin fue objeto de burlas y palizas. En febrero se produjo otro suceso traumático. Justin estaba volviendo a hablarse con su padre, pero desapareció. Poco después llamó a su hijo desde México. Justin le pidió que le dejara ir con él. El chico cuenta que le confesó los detalles de su negocio y que la nueva relación pronto se convirtió en colaboración. Justin creó una nueva página Web que llamó mexicofriends. En ella aparecía practicando sexo en directo con prostitutas. Pronto se convirtió en una página muy popular, y Justin en una de las estrellas juveniles más solicitadas de la pornografía por Internet.

Justin intentó romper con su vida varias veces. En junio empezó a comunicarse por Internet con una persona que nunca le había enviado mensajes. Justin temió que fuera un agente del FBI. Se encontraron y descubrió que el hombre era el autor de esta nota.

En las últimas semanas, Justin ha vuelto a casa de su madre. En su último día juntos, ella lo llevó al aeropuerto. Mientras lo abrazaba para despedirse, le dijo que por fin había vuelto el hijo que conocía.

Kurt Eichenwald. THE NEW YORK TIMES

jueves, 22 de diciembre de 2005

Para que la ley se parezca a la realidad


Buenos Aires, 21 de diciembre de 2005.
Cuando se cumplan las doce de hoy, el primer paso hacia la protección de las nuevas familias habrá sido dado. Entonces, cuando la Comunidad Homosexual Argentina se presente en la mesa de entradas del Senado de la Nación, tendrá un número de expediente legislativo el proyecto de Ley Nacional de Unión Civil que habilita a las parejas del mismo sexo –a las de cualquier sexo, sería mejor decir, ya que todos y todas podrán optar por este régimen– a usar el mismo nombre, compartir su patrimonio, heredarse del modo en que decidan y, sobre todo, adoptar niños y niñas con los mismos deberes y derechos que los matrimonios tradicionales. En definitiva, si este proyecto, que al revés de Cenicienta empezará a ejercer su hechizo a partir de las doce del mediodía, se convierte en ley, el derecho a constituir una familia dejará de ser privativo de parejas heterosexuales.
Fue la camarista federal Graciela Medina quien redactó un proyecto que detalla con minuciosidad los derechos pero también las responsabilidades que les cabrían a las parejas que opten por este tipo de unión. Pensada para quienes eligen compartir su vida con alguien del mismo sexo, pero apta para cualquiera que prefiera pactar el modo en que va a relacionarse con libertad, pero contando con la protección del Estado en esas decisiones. Medina, quien también elaboró la letra de la Ley de Unión Civil que rige en la ciudad de Buenos Aires, estará este mediodía participando de la conferencia de prensa en la vereda del viejo edificio de la Caja de Ahorro donde funcionan parte de las oficinas del Senado Nacional. “Estoy trabajando en este proyecto desde 2003, analizando los antecedentes internacionales y buscando el modo más apropiado de no dejar ningún cabo suelto”. De convertirse en ley, la unión civil a nivel nacional modificaría el Código Penal, el Procesal y sobre todo el civil, en los capítulos que hablan de la herencia, el nombre, el estado civil y el derecho a adoptar.
“Hay muy pocas leyes en el mundo que tengan tantos artículos como este proyecto; la ley española, por ejemplo, tiene solo cinco –admite Medina–. Hubiera sido fácil redactar uno o dos que homologuen derechos y responsabilidades de la unión civil a los del matrimonio, pero yo parto de la base que esa es una institución creada para un hombre y una mujer y los miembros de la comunidad así lo quieren”.
¿Los de la Comunidad Homosexual también? “Seguro, porque es una figura hiperregulada y ligada a la Iglesia. Y como forma de regulación ha recibido críticas del feminismo y de otros sectores por el modo en que jerarquiza los géneros. Entonces empezamos a pensar en una figura nueva que contara con alta protección jurídica del Estado pero más respetuosa del poder de decisión de la pareja”, sintetiza Marcelo Suhntheim, secretario de la CHA y unido civilmente al presidente de la organización, César Cigliutti. Aunque si se consigue el estatus de ley para este proyecto nuevo deberán revalidar su vínculo ante un registro civil, como cualquier matrimonio. “Es que en el ámbito de la Ciudad la unión civil tiene un valor simbólico y administrativo, sólo a nivel local”, agrega.

Decisiones libres
El proyecto de Ley Nacional de Unión Civil contempla –haciéndose eco de las críticas mencionadas por Suhntheim– que las o los consortes (se llaman así para diferenciarse de las o los cónyuges) elijan si usar ambos apellidos como nombre común, o el de cualquiera de los dos, tanto para llamarse a sí mismos como a los hijos comunes. Que, obviamente, si hablamos de parejas del mismo sexo, serán adoptados por la pareja o por uno de los dos, si es que la otra parte tiene hijos o hijas biológicos.
Pero también deja caer, como a una sota en un partido de chinchón, a la monogamia como modelo único de pareja fundante de una familia: “La fidelidad ya no se exigirá a los o las consortes ni la infidelidad será causal de divorcio”, dice el secretario de la CHA. Para disolver el vínculo alcanzará con que una de las partes manifieste la voluntad de hacerlo, lo que es lo mismo que decir que ni siquiera hará falta el mutuo acuerdo.
Sí, en cambio, habrá división de bienes gananciales, aunque todo lo referido a la cuestión patrimonial podrá pactarse de antemano. Si así no lo hicieren, los bienes se considerarán propios o gananciales del mismo modo que en un matrimonio común y corriente. Para el pago de cuota alimentaria, si no hay hijos o hijas en común, la parte que reclama deberá acreditar la necesidad de recibirla. Si no, no habrá cuota. Y en el caso de la herencia, el participante de la unión civil heredará igual que un cónyuge pero no forzosamente. Es decir, que se puede testar su 50 por ciento, en todo o en parte.
Todos estos bemoles en cuestiones patrimoniales y de sucesión, igualmente que las de divorcio, se dirimirán en juzgados de familia. Porque si bien no se habla de matrimonio, sí se considera a estas uniones como familias con plenos derechos.

El quid de la cuestión
Tanto la CHA como la autora del proyecto, Graciela Medina, esperan que sea tomado por las y los legisladores para discutirlo y mejorarlo. De hecho, antes de las últimas elecciones, la mayoría de quienes han sido electos se manifestaron a favor de la unión civil para parejas del mismo sexo. Claro que la discusión se dará en torno del derecho a adopción. Desde la derecha que representaron Mauricio Macri y Ricardo López Murphy se escucharon los “no” más rotundos.
“Yo misma estaba en contra de la adopción por parte de parejas del mismo sexo, pero después, analizando la legislación internacional y el derecho consuetudinario, me di cuenta de que negando esta posibilidad estaba desprotegiendo el interés superior de niños y niñas. Porque de hecho hay parejas homosexuales o de lesbianas que crían hijos juntas y negarles derechos a la obra social, la herencia e incluso el cuidado en caso de fallecimiento del padre o madre biológico es negarles todo”, admite Medina.
Lo cierto es que este modelo de amparo de las nuevas familias comenzó su camino legal. El debate ya se abrió hace tiempo y es probable que sean muchas las parejas heterosexuales que opten por un modo de unión más libre y basado en las propias decisiones autónomas. Lo demás está por verse.

Los puntos centrales del proyecto

- La unión civil es el compromiso de dos personas mayores de edad y capaces que expresan su consentimiento ante autoridad competente de hacer vida en común y de respetar los derechos y obligaciones vinculados con este estado con independencia de su orientación sexual e identidad de género.
- Los miembros de la unión civil se deben mutuamente asistencia, respeto, solidaridad y alimentos.
- El miembro de la unión civil que reclame alimentos del otro debe probar la falta de medios personales para mantener el nivel de vida del que ha gozado hasta la formulación del pedido.
- Los miembros de la unión civil deben convivir en una misma casa, a menos que, por circunstancias excepcionales, se vean obligados a mantener transitoriamente residencias separadas.
- La unión civil debe celebrarse ante el oficial público, en su oficina o donde las reglamentaciones locales autorizan, públicamente, compareciendo los futuros miembros de la unión civil en presencia de dos (2) testigos y con las formalidades legales.
- En el acto de la celebración de la unión civil, el oficial público debe leer a los futuros miembro de la unión civil los artículos 27 a 29 de la ley, recibiendo sucesivamente de cada uno de ellos la declaración de que quieren respectivamente constituir una unión civil, y debe pronunciar en nombre de la ley que quedan unidos en unión civil.
- Quedan incluidos en la calidad de beneficiarios de las obras sociales: a) El miembro de la unión civil. b) El hijo del unido civilmente.
- En caso de muerte del jubilado, del beneficiario de retiro por invalidez o del afiliado por actividad, gozará de pensión el miembro de la unión civil sobreviviente.
- El trabajador gozará de las siguientes licencias especiales: a) Por celebración de unión civil, diez (10) días corridos; b) por el fallecimiento de su pareja en unión civil, tres (3) días corridos.
- Se establece la prestación de asignación por unión civil, que consistirá en el pago de una suma de dinero, que se abonará en el mes en que se acredite dicho acto ante el empleador.
- Los beneficiarios del Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones gozarán de una prestación por su pareja en unión civil.
- Los unidos civilmente pueden adoptar en forma conjunta.
- El unido civilmente es sucesor del causante, no es heredero forzoso, concurre con los descendientes y ascendientes y excluye a los colaterales en la sucesión del otro miembro de la unión civil.
- Los miembros de la unión civil responden solidariamente por las obligaciones contraídas por uno de ellos para solventar las necesidades ordinarias del hogar o el sostenimiento y la educación de los hijos.
- Los miembros de la unión civil deben contribuir a su propio sostenimiento, el del hogar y el de los hijos, en proporción a sus recursos. Esta obligación se extiende a las necesidades de los hijos incapaces de uno de los miembros de la unión civil que conviven con ellos.
- A falta de una declaración común de disolución realizada ante escribano la disolución debe ser dictada por el tribunal con competencia en materia de familia a pedido de cualquiera de las partes, siguiendo el procedimiento más breve que establezcan las leyes locales.
- Los unidos civilmente pueden usar un apellido común que adicione los dos apellidos de las partes, o elegir utilizar uno de los apellidos de las partes.
- A falta de una declaración común de disolución realizada ante escribano la disolución debe ser dictada por el tribunal con competencia en materia de familia a pedido de cualquiera de las partes, siguiendo el procedimiento más breve que establezcan las leyes locales.

“Proteger e igualar derechos”

Un grupo de juristas, que revisó el proyecto de ley de unión civil para asesorar a la CHA, consideró que la aprobación de la norma a nivel nacional sería un avance para la Argentina y la pondría al nivel de los países más avanzados jurídicamente. En el Congreso, la CHA también cosechó algunas adhesiones: la senadora Vilma Ibarra y la diputada Diana Conti se mostraron a favor del proyecto. “Es absolutamente necesaria una ley que iguale en derechos a los que tienen una orientación homosexual”, sostuvo Conti. “La unión civil viene a proteger a las personas que mantienen relaciones de hecho”, agregó Ibarra.
Pablo Slonimsky es abogado del Centro Simon Wiesenthal y es autor de cuatro libros de legislación sobre discriminación. “Me parece que el mundo va inequívocamente hacia a la igualdad de derechos personales. No hay argumentos serios para privar a una persona de estructurar su vida de la manera que le parezca”, consideró, en diálogo con Página/12. “Hay una moralina contra esas leyes fuera del tiempo. Nunca vi oposiciones jurídicas, con argumentos serios, contra este proyecto. Va a ser muy difícil en el futuro limitar las expresiones de amor”, destacó el jurista. “La unión civil se vincula con los derechos de los interesados: con respecto a las obras sociales y a la legislación hereditaria”, aseguró.
“Es una modernización desde el punto de vista legislativo, que se ajusta a lo que está sucediendo en los países civilizados. Es un gesto de sinceridad: mantenemos un concepto de familia que no representa lo que ocurre”, afirmó el profesor de derecho civil de la Facultad de Derecho de la UBA Eduardo Molina Quiroga, que concedió que “se puede discutir si equiparar o no con el matrimonio es adecuado. Pero lo que se quiere transmitir es que los homosexuales tienen los mismos derechos”. “No podemos mandar a la clandestinidad a un grupo de personas que está ejerciendo su proyecto de vida, pero encuentra esta limitación jurídica”, graficó.
Por su parte, Ibarra consideró que el proyecto “abre un debate interesante, que es importante dar en esta sociedad. Regula una situación que de hecho existe y que, como sociedad, no le estamos dando respuesta”. La senadora destacó que “esto no viene a equiparar la institución del matrimonio, pero las parejas gays están sometidas a una situación de injusticia. La unión civil viene a proteger a las personas que mantienen relaciones de hecho”. Conti sostuvo que “es absolutamente necesaria una ley que iguale en derechos a los que tienen una orientación homosexual, que los equipare en todos los derechos que tiene el matrimonio heterosexual. Va a ser un proyecto de ley que yo apoye especialmente”.
Como senadora, Conti patrocinó un libro de la CHA donde se aborda el tema de la adopción por parte de parejas homosexuales. “El tema de la adopción va a ser uno de los más discutidos. Pero hoy no existe una familia tipo, sino familias heterogéneas. La Argentina tiene la posibilidad de tener una institución como existe en Canadá y otros países para que se conformen familias con personas del mismo sexo”, dijo Conti. “En principio, estoy de acuerdo”, coincidió Ibarra. “Todos los estudios serios, tanto nacionales como a nivel mundial, demuestran que no hay daño ni riesgo para los niños. Lo importante es que exista una familia que contenga al niño de forma responsable”, destacó. “En nuestro país, hay montones de chicos en situación de abandono y no tengo ninguna duda de que podrían estar en un hogar, sea heterosexual u homosexual”, concluyó Slonimsky.

Marta Dillon
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domingo, 18 de diciembre de 2005

Truman Capote


Una de las fotografías más célebres del recientemente fallecido Cartier-Bresson es el retrato que le tomó a un jovencísimo Truman Capote en 1947. El escritor posa sentado en una banca y rodeado de unas plantas de hojas inmensas, dignas de figurar en una selva de Rousseau.

Tiene la apariencia de un chiquillo guapo y menudo, viste una sencilla camiseta blanca, lleva el cabello desordenado y mira a la cámara algo ceñudo, con una expresión desafiante que pretende ocultar su timidez.
Es un retrato notable que contrasta con las imágenes del autor norteamericano en su madurez, en las que aparece con el rostro hinchado por el alcohol, las ojeras características de un insomne y unos ojos nublados por una mezcla de cansancio y hastío. Eso sí, viste como un dandy, y con frecuencia lleva un fino sombrero de fieltro o un vistoso pañuelo de seda que acentúan su aire extravagante.

En realidad, a Truman Capote la fama le llegó demasiado pronto. Apenas tenía 23 años cuando terminó Otras voces, otros ámbitos (1948), una novela que deslumbró por su atmósfera inquietante y una riqueza imaginativa poco usual, lo que le valió un inmediato reconocimiento crítico.

El escritor ya había irrumpido en la escena literaria desde los 17 años, con relatos que fueron acogidos por prestigiosas revistas como Atlantic Monthly, Harper's y The New Yorker. Su precocidad revelaba un talento extraordinario, más aún tratándose de alguien que ni siquiera había concluido la secundaria. Nacido en Nueva Orleáns en 1924, su temprano interés por la lectura lo había impulsado a pergeñar sus primeras historias a los ocho años.

Ciertamente había vivido una infancia poco corriente. Su padre se apellidaba Persons y era viajante de comercio. Su madre era una beldad sureña -había sido Miss Alabama- que se había casado a los dieciséis y que se había divorciado al cabo de un par de años. Truman pasó su niñez y adolescencia con unos parientes en un apartado rincón del hondo Sur. Cuando su madre volvió a casarse, fue adoptado por el nuevo esposo, un hombre de negocios cubano de apellido Capote.

Como suele ocurrir con los talentos precoces, el autor norteamericano tuvo una carrera fulgurante cuya llama fue languideciendo a medida que se hacía adulto. Publicó una recopilación de cuentos titulada Un árbol de la noche (1949) y una segunda novela, El arpa de hierba (1951), libros a los que siguió un conjunto que reunía una novela corta y tres historias, Desayuno con diamantes (1958), que mereció una aclamada versión cinematográfica con Audrey Hepburn en el rol protagónico. Sin embargo, pese a sus éxitos, lo cierto es que Capote tenía cada vez más dificultades para escribir. Y, aun cuando hizo adaptaciones teatrales, guiones de cine (como el de La burla del diablo para John Huston) y reportajes, era evidente que había menguado su capacidad para concebir ficciones. Más tarde explicaría que cuando se empieza a escribir uno ignora que se ha encadenado "a un amo noble pero despiadado. Cuando Dios nos ofrece un don, al mismo tiempo nos entrega un látigo, y este sólo tiene por finalidad la autoflagelación. Pero, naturalmente, yo no lo sabía. Me divertía muchísimo, al principio. Dejé de divertirme cuando descubrí la diferencia entre escribir bien y mal, y luego hice un descubrimiento más alarmante aún: la diferencia entre escribir muy bien y el verdadero arte. Una diferencia sutil, pero feroz. Después de eso, cayó el látigo".

Capote entró en un periodo de silencio que hizo pensar a los críticos que se había agotado. Nadie sospechaba que, después de ocho años, entregaría a la imprenta un libro que se convertiría en un hito en la literatura norteamericana.

En efecto, con A sangre fría (1966) su obra dio un vuelco, pues rompió con los cánones e inauguró una nueva vertiente narrativa. Capote cimentó las bases del género que se ha denominado 'no ficción' o 'novela verídica'. Apeló a técnicas novelescas para reconstruir un misterioso crimen perpetrado en un lugar aislado de Kansas en 1959.

La diferencia con una novela ortodoxa estribaba en que ninguno de los hechos narrados había sido inventado: todo era real y correspondía a la meticulosa investigación que Capote había realizado, la cual incluía entrevistas con los asesinos recluidos en prisión. "Desde hacía muchos años -reveló el escritor-, me sentía atraído por el periodismo como una forma de arte en sí mismo. Yo quería escribir una novela periodística, algo en mayor escala que tuviera la verosimilitud de los hechos reales, la cualidad de inmediato de una película, la profundidad y libertad de la prosa y la precisión de la poesía".

A sangre fría supuso un esfuerzo mayúsculo que parecía insuperable. Desde entonces, Capote entró en una fase de crisis personal que ya no lograría remontar.

A partir de 1972 se embarcó en otro ambicioso proyecto, una variante de la novela verídica que tituló Plegarias escuchadas. Publicó algunos capítulos en revistas, pero las críticas que recibió le causaron un profundo desaliento y un bloqueo creativo. Su dipsomanía y drogadicción hicieron el resto y lo precipitaron en una profunda depresión. Sin embargo, cuatro años antes de morir, se dio maña para escribir un libro excepcional, Música para camaleones (1980).

En este volumen intenso, escrito con la delicadeza de un orfebre, la ficción y el periodismo se dan la mano en una curiosa síntesis que corrobora que Capote era un auténtico estilista. Son piezas magistrales en las que el autor retrata a personajes que ha conocido -su perfil de Marilyn Monroe es memorable- y se autorretrata sin concesiones: descubre su condición homosexual y habla de sus vicios y debilidades con una franqueza sobrecogedora. Ahora que han pasado dos décadas desde su muerte, no hay duda de que sus mejores obras mantienen esa frescura y profundidad que sólo asoman en el verdadero arte.

Guillermo Niño de Guzmán
Tomado de "El Dominical",del diario "El Comercio"
www.deambiente.com

Jaime Bayly


El escritor Jaime Bayly volvió a encontrarse con el público peruano en el auditorio de la Feria del Libro Ricardo Palma, en donde presentó su última novela, “Y de repente un ángel”, finalista en España del Premio Planeta.Su novela fue presentada en España el pasado 8 de noviembre, como finalista del Premio Planeta, y se adjudicó un premio de 150 mil euros, asegurando además la impresión de 90 mil ejemplares.

“Y de repente un ángel”, novela casi autobiográfica, narra la vida de un escritor junto a una mujer analfabeta que cambia, sin proponérselo, el curso de su vida. Mercedes, la protagonista de la obra, es "una persona llena de bondad que entra en la vida de Julián, un escritor huraño”, según ha referido Bayly.El autor ha señalado que dedica su obra a Mercedes, una mujer que cambió su vida, y a todas las Mercedes del mundo “que limpian nuestras casas y cuidan a nuestros niños”.

La trayectoria del escritor peruano, que empezó a publicar en Seix Barral para pasar luego a la editorial Anagrama y fichar por Planeta en el año 2002, cuenta además con las obras "La noche es virgen", que obtuvo el Premio Herralde en 1997, “Yo amo a mi mami” (1999), “Los amigos que perdí” (2000), “Aquí no hay poesía” (2001), “La mujer de mi hermano” (2002), llevada al cine por el director Ricardo de Montreuil y el productor Stan Jakubowicz en el 2004 y “El huracán lleva tu nombre” (2004), una novela de la que él mismo dijo que significaba un regreso a la temática de sus primeros libros.

Bayly feliz con su bisexualidad y noviando con el argentino Luis Corbacho.

Jaime Bayly dijo ser un bisexual feliz y admitió que hace 20 años le costó aceptar la razón por la que intentó suicidarse un par de veces. También señaló que su relación con Luis Corbacho marcha bien e, incluso, sus hijas se llevan bien con el novel escritor argentino.

"No voy al psiquiatra, no lo necesito. Soy un hombre feliz con mi bisexualidad. Veinte años atrás me costó asumir cómo era e intenté dos veces suicidarme con una sobredosis de cocaína, pero ahora todo lo llevo con naturalidad y no tengo que esconder nada a mi edad, ni los revolcones que tengo con Luis", detalló. Asimismo, añadió que su relación con Corbacho va bien, pues era su amigo, su compañero y confidente.

"Vivo con Luis y no hay nada qué ocultar de mi vida. Él es muy comprensivo y me permite ciertos 'pecadillos', aunque mi erotismo ha bajado un poco porque ya no se me para como antes", precisó.

Por otro lado, contó que se siente libre y puede expresar que de las mujeres le atrae 'sentirme hombre' y de los hombres 'sentirme mujer', aunque ahora las mujeres me siguen más, pues no les importa mi bisexualidad", comentó.El escritor también reveló que se divorció de su ex esposa Sandra "de forma muy cordial, tras seis años de matrimonio".

Finalmente, tocó el tema de la muerte, afirmando que le tiene miedo "porque tengo hijas que creo aún me necesitan y me gustaría acompañarlas un tiempo más y porque no me gustaría irme sin hablar con mi padre y tratar de decirle lo que nunca me atreví".

Tomado de RPP Noticias y Diario El Trome virtual.

Entrevista:

- Has dicho que Luis Corbacho te acompaña a veces en las vacaciones con tus hijas...
Mis hijas saben que soy bisexual,y que Luis es mi mejor amigo.

- Un niño puede entender la bisexualidad?
Yo creo que sí.Lo más importante es que mis hijas sepan y sientan que yo las amo,que soy su aliado incondicional.También es importante que me conozcan.Si yo fingiera ser ante ellas alguien que no soy,si simulara ser una persona perfecta y virtuosa,tarde o temprano ellas sentirían que soy un padre deshonesto,que no confié en ellas.La mentira es un acto que envenena siempre una relación de amor,en cambio decir la verdad es algo que asegura que ese amor sea auténtico.

- ¿Cuanto cuesta contar esas cosas a los hijos?
Cuesta mucho,sobretodo porque no sabía si era o no el momento.No quería violentar la inocencia a que todo niño tiene derecho,pero bueno Camila y Paola tienen 12 y 10 años y saben que las personas tenemos deseos sexuales.También saben, porque han venido mucho a Miami,que hay gays,los han visto en las películas.Hoy uno cómo padre solo puede elegir entre educar a los niños en la homofobia o en la tolerancia.Yo odiaría que mis hijas fuesen homofóbicas,sentiría que he fracasado como padre.me encantaría que fuesen generosas,que entendiesen lo que a mí me costó tanto:que el amor no tiene una sola manifestación respetable.

- ¿Te juzgaron por contarlo?
Siempre me ha parecido penoso ver que en América Latina muchas personas públicas sean tan cobardes para vivir su sexualidad.

- El juicio social es muy fuerte...
Pero más fuerte es el juicio personal,más fuerte es tu propia voz.Nunca la opinión del otro debería ser más fuerte que la tuya propia.

- Has dicho que a los 18 años,cuando te distes cuenta de que te gustaban los hombres,sufristes demasiado.¿Que fué lo más tormentoso?
Preguntarme cómo diablos iba a procesar eso siendo ya una persona que salía en televisión y cómo diablos lo iba a procesar en una familia tan homofóbica.Sentí que estaba en un callejón sin salida,que por un lado era imposible convencer a mis padres de que era natural que yo viviese esa ambiguedad sexual sin culpas.Por otro lado,me parecía imposible seguir con mi carrera viviendo mi bisexualidad.

- La prensa te masacró
Cuando publiqué mi primera novela fué muy grotesco.Se propició un clima de linchamiento moral.

- ¿Te fuistes por eso?
Sí,me fuí porque sentí que era imposible ser un escritor bisexual libre y todavía siento que en el Perú el "stablishment",la prensa,los líderes de opinión,la Iglesia,los políticos son homofóbicos.Si me quedaba me iba a condenar a una vida miserable o hipócrita,que es peor.

- ¿El conflicto te llevó a las drogas?
Sí.Me enganché porque el rechazo de mis padres me dejó una herida muy grande y porque el descubrimiento de mi sexualidad me llenó de pavor.Las drogas eran una manera de olvidar,de ser otro.

- ¿Hablastes con tus padres abiertamente de tu sexualidad?
Sólo una vez en Miami,hace muchos años.Fué una conversación breve y seca.Pensaron lo que siguen pensando:que yo me he extraviado moralmente,que si he dejado de ir a misa y rezarle al Dios que ellos adoran,el diablo se ha metido en mi espíritu y me ha pervertido.

- ¿Sigues viendo a tus padres?
Últimamente no.Pero mi madre hoy me ha visitado después de un largo tiempo.Irme del Perú fué una manera de desintoxicación.Era más doloroso estar en Lima y no verlos,o verlos y pelear,que estar lejos.Cuando estaba aquí su presencia,su sombra era más opresiva.

- Hay un problema de intolerancia.
Yo no originé el conflicto.Soy padre y he aprendido que si los hijos no te quieren es porque algo hicistes mal.

- ¿Quieres a tu padre?
Sí,lo quiero,lo respeto y comprendo.Me da pena porque creo que un padre que trata mal a su hijo en el fondo es profundamente infeliz.

- ¿Te ves con tus hermanos?
No ,mi alejamiento ha sido indiscriminado y en eso he sido injusto.Cuando me fuí hace más de diez años todo se quebró.

- ¿No extrañas a tu familia?
Yo extraño a mis hijas y a la madre de mis hijas.Mi familia inmediata son ellas y con ese amor estoy bien.

- Pero en una entrevista dijiste que no te gustaría morir ahora porque todavía tienes hijas chicas y porque no te gustaría partir sin haber hablado antes con tu padre.Eso indica el vacío que hay en tí...
Hay una herida abierta que nunca cerrará del todo y sería muy deshonesto negarlo.

- ¿Le tienes miedo a tu papá?
De niño le tuve bastante miedo y ese sentimiento no se ha ido.Yo temía que me gritase,que me pegase,que me humillase delante de sus amigos.Era tremendamente violento.era un hombre atormentado.

- ¿Cuánto marca la violencia sufrida en la niñez?
Muchísimo y todavía no lo entendemos.Lo que somos ahora es lo que aprendimos de niños.Los padres tienen un poder gigantesco sobre los hijos y a veces abusan.La manera cómo se relacionan con el mundo es una prolongación de lo que aprendieron de sus padres.Si yo repitiera esa cadena de errores con mis hijas sería un perfecto idiota.Los papás no estamos para mandar y los hijos para obedecer.Tampoco estamos para intimidar y ellos no están para temer.Odiaría tener una relación con mis hijas basada en la autoridad y el miedo.

- ¿Para que están los papás?
Para acompañar,para proteger,para guiar,pero no desde la sabiduría sino desde la complicidad.Creo en el humor y en estimular que pueden contar contigo siempre.

- ¿Que le dirías a tu padre si pudieras hablar en este momento con él?
Le regalaría la novela,se la firmaría y le diría que le eche una mirada.Dice que no lee mis novelas y yo le creo.

- ¿Se averguenza?
Supongo que sí.Se aferra a unas ideas religiosas que le hacen creer que mis novelas son inmorales.

- En tu ültima novela,Julián,el protagonista,se reconcilia con su padre sólo cuando él se está muriendo.¿Tu acercamiento será sólo en una situación extrema?
Lo he pensado siempre y me daría mucha pena que este conflicto no tuviera un final,no digo feliz,pero sí con un mínimo de humanidad.Yo sé que mi padre me quiere y yo lo quiero y nadie es completamente bueno,ni completamente malo.A mi me gustaría...no digo perdonar porque cuando uno lo hace es porque ha sido agraviado o está en un plano de superioridad moral.Es cosa más de comprender.No sé que pasará,no es fácil.

- ¿Que cosas te has perdonado?
Fué muy difícil aceptar,comprender y luego perdonar,que genéticamente yo no podía ser el hijo que ellos hubieran querido tener.Fué complicado perdonar que me gustaban los hombres...

Parte de la entrevista que concediera a la periodista Milagros Leiva Galvez para el diario "El Comercio" el 11-12-05. www.deambiente.com

sábado, 17 de diciembre de 2005

Sexo en las Fuerzas Armadas


HE RECIBIDO NOTICIAS Y COMENTARIOS SOBRE QUE ESTE ARTICULO ES UN PLAGIO SOBRE OTRO DEL CUAL DESCONOZCO SU AUTORIA Y QUE TAMPOCO HE PODIDO LEER AUN. SI ALGUIEN SABE SOBRE EL ARTICULO ORIGINAL Y DESEA COMPARTIRLO, O SI ALGUIEN SE SIENTE ESTAFADO POR ESTA PUBLICACION Y CONSIDERA QUE DEBO BORRARLO, POR FAVOR LE PIDO QUE ME INFORME... CHARLANDO SE ENTIENDE LA GENTE...

Entre la tropa la consigna es "dejar ser". Cada uno de los soldados del Ejército Argentino sabe lo que hace con su sexualidad, tanto en los días francos como en los cuarteles o las soledades de la sierra, del desierto o donde el destino te lleve. Las prácticas en silencio, ocultos de la disciplina militar, los hace más vulnerables a las relaciones sexuales desprotegidas.

"Yo no soy maricón. Yo me cojo a los maricones. Para que no me dé SIDA, acabo afuera". Ariel sonríe orgulloso, convencido con la lógica de su razonamiento. Entrevistado en el centro cerca del edificio Libertador, el joven soldado acepta que sabe usar un condón, pero que prefiere no usarlo. "Mira, sí lo uso, pero la verdad a veces ando tan borracho que ni se me para y si se para, cuando entra se me vuelve a bajar; por eso prefiero sin condón. Total, no tardo mucho y... prefiero así".

Ariel habla disimuladamente. Se abre, pero no pierde la compostura, el aire marcial y masculino de su papel de soldado. La vida militar parece peleada con la idea de que en sus filas existan personas homosexuales. En el medio castrense, vinculado a la idea de rudeza, honor, disciplina, valor y heroísmo, lo masculino es el valor supremo. Esa sola idea hace que los altos mandos cierren los ojos a las formas sexuales en que los varones expresan su masculinidad en un espacio cerrado como el cuartel.

Las prácticas sexuales entre varones no están reconocidas, lo que sí es bien conocido es la severidad de los castigos impuestos a quienes se sospecha tienen relaciones homosexuales, sea dentro o fuera de las instalaciones militares. La sanción suele ser la expulsión coincidieron algunos entrevistados por quien escribe estas líneas, pues se transgreden los códigos de lealtad, honestidad y honra que promueven las instituciones militares.

Para el sexólogo Daniel Castro, autor del libro "Entre hombres, sexo"
la sexualidad de las personas que están confinadas al encierro, como podrían ser los soldados o marinos que se desplazan constantemente, tiende a expresarse a través de acercamientos físicos y emocionales, que cubren su necesidad de afecto y que fácilmente pueden avanzar a la vinculación erótica. Una situación sigue a la otra, uno no puede estar mucho tiempo sin tener un roce, un abrazo, alguna expresión de afecto.

"Muchos hombres viven una vida heterosexual, aunque sus prácticas sexuales las ejerzan esporádicamente con personas de su mismo sexo. Eso no quiere decir que sean homosexuales, mucho menos que se asuman como tales. Una cosa es la práctica erótica y otra la orientación erótico-afectiva".

A pesar de que las normas escritas y no escritas en las instituciones militares prohíben las relaciones amorosas y sexuales entre sus miembros, el encuentro homo erótico en ámbitos de convivencia masculina, "es más abierto y más fluido de lo que suponen los modelos tradicionales".

Confianza en la raza

Núñez Noriega, autor del libro Sexo entre varones, ha expuesto en conferencias universitarias la experiencia de un ex militar, quien habla de las experiencias que vivió con su mejor amigo en el Ejército, su "CUAS" (compañero único a seguir, término militar para designar a la "pareja militar"). Juntos pasaron los rigores del entrenamiento, "lo peor del trabajo en el monte o en la selva", mientras hacían campaña contra los narcotraficantes, las soledades, la necesidad afectiva, etc. Esas circunstancias los unieron, constató la fuente de Núñez: "Tu CUAS se vuelve tu alma gemela, es capaz de dar la vida por vos y vos por él". Muchas veces pensas que al otro día tenes que hacer un operativo y tal vez no vuelvas, esa noche con tu familia e hijos lejos, queres vivirla lo mejor posible, porque puede ser la última, me dice Ariel.

Sobre su vida sexual, comenta que en las estancias de meses juntos, compartiendo destinos inhóspitos, casas de campaña y caminos, es normal que los soldados se aparten un poco para masturbarse o que incluso lo hagan en grupo, "por ganas, porque te gusta pajearte, por necesidad, porque le tienes confianza a la raza". Otros más se apartan en pareja y "la raza ya los deja ser". "Dejar ser explica Núñez es una divisa entre los amigos en el ejército que constantemente se expresa como fórmula de respeto y como complicidad afectiva".
-Que es la raza? -pregunto.
La raza - dice Núñez- tiene que ver con todo lo que hace a la institución, con lo tácito, con aquello que se sabe pero de lo que no se habla. Todos saben en que andan todos, pero nadie lo habla.

Sobre las relaciones de penetración, el ex soldado señaló: "Sí, nos dábamos la cola, de onda nomás. Pero no creas que algo sale de acá con nombre y apellido, o sea el rollo era que me puerteaba (estimularse eróticamente a través de la colocación del pene en el vestíbulo del ano, sin llegar a una penetración mayor) primero un rato y acababa allí y luego yo, o al revés. Pero todo por abajo. Todo quedaba entre nosotros. Nomás de camaradas, de onda. Hace un tiempo en un destino, nos mandaron otro camarada que era, decíamos, delicado, de buena familia y estudios, pero cuando quedamos solos los tres en la campaña, se notaba que era muy femenino, lo adoptamos como mujer, nos lo curtíamos los dos, por separado o juntos, la mayor parte de las veces juntos, cuando lo hacíamos por separado siempre había quilombo. Nos hicimos inseparables, los tres que nos tatuamos lo mismo en el hombro". Después cuando se acabó la consigna dos partimos para un destino al norte y la mujer fue para el sur, nunca supimos de él, pero lo recordamos y seguimos teniendo sexo entre nosotros. Cuando estamos en una ciudad si pinta lo hacemos con mujeres. Nos gusta más.

Sobre ese tipo de experiencias, Núñez, coincide con Castro, al considerar que muchos de los encuentros eróticos se construyen sin que los involucrados se identifiquen como homosexuales. "Estos varones pueden vivir su homo erotismo en tanto que hombres. Es el caso de amigos y compañeros unidos por vínculos de afecto y confianza, que comparten su erotismo ocasionalmente, como parte de una experimentación, o de manera más constante, bajo situaciones específicas de cercanía corporal", señala Núñez.

Cada quien atiende su culo

Gracias a Ariel pude hablar con media docena de jóvenes soldados, quienes dieron cuenta de lo que piensan sobre la homosexualidad y refirieron anécdotas, si no personales, sí de lo que ven a su alrededor en relación con las prácticas sexuales en el Ejercito Argentino y Gendarmería Nacional.

"No, en el Ejército no podes ser gay. Aquí solamente puede haber machos, que dejen la vida por el país", comenta Gabriel, quien lleva siete años de servicio, y quien se considera "un hombre hecho y derecho". Cómo no va a serlo, "si el Ejército te forma un carácter fuerte, de temple, nada de debilidades".

Dice ser un soldado al que le enloquecen las mujeres, aunque, explica entre risas que apelan a la complicidad, "de vez en cuando, cuando ando caliente y no tengo concha disponible, acepto irme con gays que son pasivos y, además de pasarla bien, ya sabes, sexualmente, se ponen generosos con la guita y el desayuno". Uno con quien estuve la otra noche, me vio comer y se ve que le dí lástima ya que tenía mucha hambre, no comemos muy bien. Me sacó del AM/PM donde estábamos y me llevo a comer a un restorán chino de esos que salen como $ 25. Los dejé sin comida. Me cayó tan bien ese gesto que le di la mejor leche de mi vida lo cogí como tres veces y al otro día me dio el desayuno, diciéndome que se rompe el culo por nosotros que somos la patria. -Ya lo creo- le dije. Risas generales. Pero tiene en claro que a mi me gustan las mujeres, que besos no hay - no me gusta besar hombres- y que cuando vuelva a Neuquen me voy a casar y tener hijos con mi novia que esta allá y no la dejan viajar a Buenos Aires, ojalá salga mi destino en Neuquen -ruega-.

A su vez, Alberto, originario de Santa Fé, cuenta que en el Ejército también existen homosexuales, aunque "no como los gays civiles que andan en Constitución o en las discotecas. Uno se da cuenta de algunos elementos que son un poco amanerados, algunos superiores, incluso, pero la verdad nadie les dice nada, porque no puedes cuestionar a un superior. A los soldados rasos, que son como uno, sí los cargamos, pero también se les respeta. Total, cada quien con su culo, ¿no?"

El respeto sólo se da entre la tropa, Alberto comenta que se han dado casos de compañeros sorprendidos teniendo relaciones sexuales en los dormitorios o en los baños. "Una vez, en la barraca, pescaron a dos soldados acostados en la misma cama, unos dicen que cogiendo". Por ese solo hecho los dieron de baja, "faltaron a las normas de obediencia y honor del Ejército".

Núñez Noriega considera que "en esos encuentros, muchos varones re-experimentan sus cuerpos eróticamente, resignifican los términos de identificación sexual, se atreven a experimentar roles y placeres en aparente contradicción con los modelos de género dominantes; significan su sexualidad bajo esquemas culturales no estigmatizantes como la amistad, la aventura masculina o la libertad. Enmarcan sus encuentros sexuales como relaciones de camaradería o compañerismo.

Ángel es un joven soldado cordobés que se asume como "hombre" (heterosexual). Explica: "A mí me cargan mucho diciendo que soy puto, porque no soy como la mayoría. Me ven blanco, alto y de ojos verdes y por eso creen que soy más débil y, por tanto, maricón".

Por su aspecto, Ángel ha tenido experiencias límite en las que las bromas de algunos compañeros han llegado a mayores: "Cuando me baño me empiezan a decir que tengo buen culo y me comienzan a cotorrear. Pero las cosas se han puesto malas cuando, entre broma y broma, dos o tres ya andan con la verga parada y me quieren culear a la fuerza".

Según Ángel, quien lleva cinco años de servicio, cuando andan por más de dos o tres meses en las montañas, el desierto o los bosques, las reacciones sexuales de los militares comienzan a ser cada vez más soeces y se han dado casos de violencia sexual hacia los más débiles. "Andamos tan cansados y tan aburridos de las rutinas, que comenzamos a tener actitudes muy ásperas entre nosotros mismos. Algunos, los más calientes, se pajean mucho. O se empiezan a dar los jueguitos y bromas, que han llegado a ser violentas. Me entendés, ¿no?".
-Le digo que NO- A lo que contesta que en una oportunidad el advirtió como a un flaco que era como él y al que lo tenían loco con el tema de que era puto, en una de estas tareas de fajina, lo habían agarrado dos oficiales, sometiéndolo sin que el chico tuviera posibilidades de hacer nada, cuando intentó algo, le dijeron que se callara porque nadie lo iba a oír. No toman a cualquiera para esto, este chico tenía a la familia lejos y los oficiales se tenían a si mismo como testigos.

El tiro por la culata

Otra forma de interacción sexual de los militares es con hombres gays civiles. No es secreto que existen lugares de entretenimiento en los alrededores de asentamientos o destacamentos militares. Espacios de levante ya sea con hombres gays, travestis o transexuales.
Santiago, un sargento que fue dado de baja del Ejército Argentino por vivir con VIH, explica que muchas veces los militares, principalmente jóvenes que provienen de provincias del sur del país, pueden tener mujeres monumentales gracias a la fantasía que representan los travestis. "Cómo podría un muchacho bajito, moreno y pobre, relacionarse con una rubia exuberante, de grande tetas y culo monumental, si no fuera por las vestidas que se ligan en las discos a donde acuden militares".

En esos bares y discotecas, explica el ex sargento, se da el ligue entre militares y travestis o gays, quienes regularmente les invitan tragos para luego ir a algún hotel para tener sexo. "La noche, además de tener sexo y desahogar sus deseos, le aporta al soldado un complemento económico para su subsistencia; los salarios tan bajos de la tropa suelen orillarlos a la prostitución".

Pero el levante no necesita de espacios nocturnos, en los puntos de encuentros de la capital, es común ver a parvadas de soldados deambulando en sus días francos, como no queriendo la cosa, para ser vistos por hombres gays que acuden a los mismos lugares con el propósito de conocerlos y contactarlos. "Yo sé de varias historias de chicos que desertan para irse a vivir abiertamente la vida gay, pues descubren que en el Ejército de plano no podrían sobrevivir si realmente les nace ser gays", explica Santiago, quien se asume como hombre heterosexual y sin prejuicios hacia quienes son homosexuales.


A fusil pelado

Una encuesta centinela realizada entre julio de 2001 y julio de 2002 en Campo de Mayo, coordinada por el doctor Ramón Hernández , de la Secretaría de Salud de la Provincia de Buenos Aires, reveló que de 660 soldados encuestados, 88 presentaron alguna infección de transmisión sexual.

Entre los resultados de la encuesta se revela que las enfermedades más frecuentes fueron gonorrea, con 55 casos, herpes, con 12, y virus del papiloma humano, también con 12 casos. Además, se reveló un bajo uso del condón entre los soldados.

En una segunda intervención, seis meses después de la primera encuesta y luego de que los reclutas recibieran talleres de prevención, el estudio arrojó un descenso en las infecciones: gonorrea, 15 casos, herpes genital, cinco, y virus del papiloma humano, sólo dos. de acuerdo con el doctor Hernández no se reportaron casos de VIH/sida. De los resultados se desprende que "diseñar estrategias educativas dirigidas a todo tipo de población vulnerable a las prácticas de riesgo, disminuye su nivel de vulnerabilidad".

Los altos mandos, acorde con su vocación de control y disciplina, establecen cuándo existen posibilidades de contacto sexual entre la tropa, lo que hace pensar en los criterios con que determinan esos periodos; al mismo tiempo, entregan condones sólo a quien los solicite, aunque, como comenta Gabriel, "si les pedimos nos miran mal, como preguntándonos con quién pensamos usarlos".

Según un informe realizado por ONUSIDA, los soldados entre 18 y 29 años de edad son entre tres y cinco veces más vulnerables a contraer el VIH/sida que los jóvenes civiles de su misma edad. El estudio destaca como los principales factores de riesgo el hacinamiento, la severidad de su trabajo, y la separación de su núcleo familiar por largas temporadas, lo que hace a los soldados proclives a mitigar su ansiedad sexual en ambientes de consumo de alcohol y drogas.

Las relaciones homosexuales, en ese contexto, no son vistas como prácticas de riesgo. Como demuestra el testimonio de Ariel quien se asume a salvo porque eyacula fuera de su pareja masculina, muchos militares no conciben que el sexo anal sin condón pueda representarles un peligro. Para ellos, el riesgo de infección por VIH, como la homosexualidad, es asunto de los que se dejan penetrar. Entre camaradas, entre "machos", no hay más peligro que los mandos, por eso hay que cuidar que todo siga en el secreto, en el "dejar hacer".

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