sábado, 17 de mayo de 2008

Busco mi destino: Expulsiones obligadas del pueblo chico


Lejos de los grandes centros urbanos, demasiado cerca del juicio de vecinos y vecinas, escaparse de la norma heterosexual suele obligar al exilio. Historias en las que el anonimato permite despejar la propia identidad.

En todas las sociedades hay determinadas cosas (buenas o malas según quién las mire) que sólo pueden ocurrir —o que ocurren con más facilidad— en el escenario de la gran ciudad, donde el anonimato, la distancia y la falta de contacto vuelven porosas las fronteras del “nosotros”, a menudo responsable no sólo de unir a las personas en grupos sino también de diseñar distintas formas de exclusión. Se sabe: que todos te conozcan, sepan tu nombre y tu historia, esa familiaridad permanente y obligada que para muchos puede ser fuente de contención, para otros y otras se transforma en pesadilla. La misma mirada atenta con la que el pueblo cuida es aquella con la que controla, vigila e incluso, llegado el caso, corrige.

Sin duda alguna, la libre expresión de las sexualidades e identidades de género diversas es un fenómeno urbano y —aunque a veces se lo olvide— muy reciente (demasiado reciente como para tomárnoslo con calma).

Mientras que la ciudad, un poco por proceso ideológico y otro poco por negocio, termina de acostumbrarse al nuevo paisaje, al punto tal que en una escuela porteña una alumna travesti puede ser abanderada, los pueblos siguen estas transformaciones con mucho más recelo. Insultos que se han vuelto si no insoportables al menos políticamente incorrectos en la urbe, tienen plena vigencia a pocos kilómetros, donde la Iglesia —por lo general, en manos de sus elementos más reaccionarios— conserva mayor injerencia en el desenvolvimiento de la vida social (aun cuando sus habitantes, en buen número, no dudarían en calificarse como católicos “no profesantes”).

El peso decisivo de esta institución milenaria que pide disculpas con quinientos años de atraso (pregúntenle a Galileo), resulta evidente al escuchar el testimonio de Sara, actual integrante de La lesbianbanda, que lejos de provenir de un pueblo argentino o sudamericano (a los que un descuido podría imputar cierto “atraso ideológico” ligado a la supuesta modernización frustrada del Tercer Mundo) proviene de un pueblito en una de las grandes naciones industrializadas: “Mi pueblo se llama Trevisso, está en Italia. ¿Cómo es allá? Hace un año, nada más, salió publicado en el Corriere della Sera que el alcalde dijo que había que hacer limpieza étnica contra los homosexuales, así que imaginate. No era sólo el alcalde, sino también la sociedad, porque el Vaticano tiene un peso muy fuerte en Italia. Un día, hablando con mi mamá, ella me dijo: sí, tiene razón el alcalde. Yo no lo podía creer... ¡mi mamá!”.

Pelotas y muñecas

A menudo, quienes venimos del interior deploramos la suerte de los niños porteños, condenados al encierro, la vigilancia constante y el control estricto, con la convicción —más o menos férrea— de haber disfrutado en nuestra infancia de mayor libertad. Sin embargo, a poco de reconstruir nuestra biografía se advierte un detalle: muchas veces, la primera noción de que “algo raro pasaba”, de que uno era “rarito” o “poco femenina” no fue personal, íntima, sino que vino del exterior. “Yo sabía que era maricón mucho antes de saber que me gustaban los hombres, es más, antes de saber cómo se hacían los bebés, es decir, antes de saber qué era coger”, dispara Mariano, que hasta los veintidós años vivió en un pueblo bonaerense de 5000 habitantes. “Ser maricón era no jugar a la pelota, querer estudiar danza como mi hermana, llorar si me golpeaba, tenerles miedo a los petardos, juntarse mucho con nenas..., todas esas cosas, y era algo que me habían dicho desde siempre, desde chiquito, y que me decían todo el tiempo.”

Maricón y marimacho, he aquí las contraseñas con que el pueblo comienza a vigilar, desde temprano, aquellas actitudes sospechosas, extrañas, que ponen en entredicho la rigurosa división entre nenes y nenas que es el pan nuestro de la norma social. El rótulo no sólo sirve para que todo el pueblo preste atención y colabore con la dura tarea de “corregir” a los desviados, sino también para marcar a las víctimas: temerosos del estigma, de chiquito nadie quiere ser maricón, y al ser llamadas marimachos, las nenas se encogen de hombros y se largan a correr. Uno no sólo es anormal, sino también, en cierta medida, culpable. Dolorosamente, no es inusual que los encargados de esta yerra sean los propios padres. “Antes —recuerda Sara—, cuando no lo sabían, mi papá y mi mamá muchas veces me preguntaban por qué me vestía así, si era lesbiana, o directamente me decían marimacho, y yo se los negaba, negaba la evidencia; pensaba que estaba enloqueciendo, me sentía muy sola. Porque yo sé que parecía un macho: me vestía siempre con vaqueros, camisas amplias, zapatillas, el pelo taxativamente corto y con gel. Ni hablar de pintarse la cara, nunca. Y pollera tampoco. Era una lucha con mi mamá, que me compraba ropa estilo femenino que yo terminaba guardando en el placard, porque yo era así. Jugaba con chicos, no con Barbies. Después de que me vine para acá, una vez hablé con mi hermana y ella me dijo que mi papá y mi mamá son más felices si yo estoy lejos, porque para ellos sería una vergüenza que yo estuviera ahí, feliz como lesbiana. Para ellos es una enfermedad, algo anormal.”

La consecuencia más inmediata es, con mucho, previsible. Al llegar la pubertad y presentarse los primeros estímulos sensuales, se desencadena la paradoja de reconocerse y aborrecer de sí en el estigma. “Me acuerdo de que cuando empezaron a gustarme los chicos fue horrible. Yo no quería ser puto, porque quería demostrarles a todos los que me habían hecho la vida imposible que se habían equivocado, que yo no era lo que ellos decían..., ahora que lo pienso era muy loco, porque si yo era puto, ellos ganaban, pero si no, también”, reflexiona hoy Mariano, lejos ya del pueblo. De hecho, todos los testimonios que han permitido armar esta nota, incluso los recuerdos de quien escribe, son de algún modo discursos de exilio: para quienes tenemos más de 30, al menos, el único modo de poder decir “soy” era irse a Buenos Aires, cuando fuera, como fuera.

El encuentro imposible

Entretanto, la vida no asumida o encubierta transcurría por los carriles habituales del desconcierto, de nunca saber dónde se está parado, con quién se puede qué. Liliana vivió en San Miguel de Tucumán hasta los 27 años, cuando un incidente la puso frente al infierno tan temido: “Me había gustado una amiga, pero yo lo había tomado como una fantasía, nada más. Ella me iba a buscar a todos lados, me llevaba y me traía, y me había propuesto proyectos laborales. Yo estaba contenta con eso. Teníamos gustos muy parecidos. Si vas a tener una socia está bueno compartir eso, los gustos. Hasta que un día me dieron ganas de darle un beso, y ahí reculé. Le dije que no podía participar del proyecto, que me iba a vivir a Buenos Aires. Ella se enojó, porque la dejé plantada con todo. Nunca supo lo que a mí me pasaba. No sé cómo hubiera reaccionado, tuve la duda, por eso nunca le conté. La última vez que la vi, fuimos a tomar un café y me moría de ganas por contarle mis cosas, pero no me animé”.

La contracara de la calentura que no avanza, del cuerpo que no entra en acción, quizá sea el amor que no osa decir su nombre, moneda corriente entre varoncitos, como bien sabe Mariano: “No, novios no, porque yo estaba convencido de que a mí me gustaban las chicas, aunque no salía con ninguna. Eso sí, siempre tenía un amigo, mi mejor amigo de ese momento, digamos, y con ése, que fueron tres, siempre terminaba pasando algo, porque estábamos borrachos o porque sí... toqueteos, mamadas, cada vez más zarpado. Pero de eso no se hablaba, era como si no hubiera pasado nada, nos hacíamos los boludos, ninguno se hacía cargo. Es más, uno después les dijo a todos que yo me había regalado y que él no había querido nada, que por eso no me hablaba más. ¿Ahora? Creo que están casados, los tres. Bueno..., uno que era profesor mío de taller ya estaba casado en esa época.”

Las risas, el chiste, no alcanzan a ocultar lo evidente: la que tendría que haber sido la edad de los descubrimientos, de los romances tímidos, tortuosamente sencillos, termina siendo un laberinto de sensaciones encontradas, de recuerdos agridulces. La biografía de quien se descubrió diferente en un pueblo suele terminar convertida en un teatro íntimo de fantasmas, asignaturas pendientes, situaciones claras en retrospectiva. “No sé”, reconoce Pablo, que hace cinco años, llegada la mayoría de edad, abandonó el pago sanjuanino. “Más de una vez me cuelgo pensando en cosas que pasaron, como una vez que un chico de quinto año, yo estaba en segundo, me preguntó si me gustaban las revistas porno y no supe qué decirle, pensé que me estaba jodiendo. Ahora me doy cuenta de que era un lance, que me estaba midiendo a ver qué pasaba, y me hubiese gustado tener esa historia, porque era muy lindo él. Creo que me la perdí por paspado y me da bronca.”

Más adelante, cruzadas las incertidumbres de los primeros años, las cosas tampoco resultan sencillas. “En Trevisso tuve dos parejas”, recuerda Sara. “A Anita la conocí en una fiesta de cumpleaños y a Selly en el trabajo. Las inicié yo, antes eran heterosexuales y después volvieron a serlo. Las dos me dejaron por el mismo motivo: la presión social. No podían decírselo a la familia, no querían blanquear lo que estaba pasando. Ya no soportaban las preguntas de los compañeros de trabajo —¿tenés novio?, ¿salís con alguien?— o que los padres les preguntaran sobre su relación conmigo, por qué dormíamos juntas y esas cosas. Después que cortamos, Selly conoció a un chico y quedó embarazada.”

Los normales

Se sabe: en los pueblos hay muy poco puto o torta sueltos, salvo alguno que otro raro ejemplar, como el peluquero aquel o esas dos profesoras de gimnasia, de quienes todo el mundo —para que no quede duda— murmura. Crecer en un pueblo es respirar un clima donde, efectivamente, “todo el mundo está casado” (incluso las personas del mismo sexo con las que uno o una se acuesta). Consecuentemente, la mayoría de quienes se sienten diferentes intentan, con distinta suerte, establecer relaciones heterosexuales. “Hasta que me fui de San Miguel —reconoce Liliana—, todas mis relaciones fueron con varones, y eran exclusivamente sexuales o de amigos, nunca de amor. Yo sentía que estaba viviendo la vida de mi mamá y mi papá, nunca me enganché.”

Contra los prejuicios que despierta el tema, sin embargo, en algunos casos se establecen vínculos más profundos. Pablo, por ejemplo, tuvo novia durante cinco años. “Y ahora todos me preguntan cómo hacía, pero la verdad es que no la pasaba mal. Había algo que no estaba, sí, yo quería algo más, pero no es que tenía que hacer un esfuerzo para acostarme con ella. La pasábamos bárbaro. Decirle a ella fue lo más difícil para mí, porque yo la quería mucho y sabía que no me iba a entender. ¿Cómo le decís esto a alguien que quiere casarse con vos y que alguna vez hasta te dijo los nombres que quería ponerles a los bebés? ¿Cómo le explicás que no estuviste mintiendo, que vos también creías en todo eso? Durante dos o tres años ni siquiera me habló. Después volvimos a ser amigos, un tiempo, pero se fue cortando..., es como si ella no pudiera bancarse. Yo sé que hace fuerza, pero no le sale.”

Los encuentros confusos, los intentos de normalización frustrada, en más de una ocasión contribuyen a deformar la propia imagen, a fomentar el rechazo. “Como te dije, a mí me gustaban las chicas... y yo intentaba, pero ninguna me daba bola, no sé, se darían cuenta”, recuerda Mariano. “Con el tiempo esto me fue traumando, estaba seguro de que era horrible, feísimo. Vivía torturado. Por eso, para mí descubrir el mundo gay fue como un estallido: uy, puedo gustarle a alguien. Era una sensación nueva. También me fui de mambo un poco, terminé en cualquiera. Así y todo, cada tanto me miro al espejo y me cuesta no verme feo. Creo que es algo que no se pasa nunca.”

Para Sara, cambiar de aires, salir del encierro pueblerino, también significó un cambio consigo misma. “Cuando vine a Buenos Aires recién sentí que era yo, una nueva persona. Acá no me conocía nadie y me sentía totalmente libre de expresar lo que era. Si me imagino otra vez caminando por Trevisso, retomando la vida de antes, me agarra una gran depresión. Me sentiría muy sola. En cambio, cuando llegué acá me saqué un peso de encima, fue como sentir que ya nadie me estaba mirando detrás de las ventanas, y que también cambiaba mi mirada: por fin podía aceptarme a mí misma.”

Queda, desde luego, una pregunta obvia, terrible: mientras las cosas no cambien, ¿cómo la pasan todos esos chicos y chicas que por distintos motivos no pueden escapar del pueblo?

Hugo Salas y Paula Jiménez – (Soy)
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viernes, 16 de mayo de 2008

Primeros palotes


En la más tierna infancia, cuando la identidad y la diversidad empiezan a aflorar con entusiasmo y con cierto candor, el mundo de los adultos se esmera en marcar límites estrictos en nombre de la normalidad.

Mañana de invierno en un jardín de infantes. “Señorita, le quería contar algo. Me voy a casar con Martín.” La declaración es un clásico de la literatura romántica infantil, alentada por tanto príncipe y princesa que encuentra final feliz comiendo perdices. Pero, ¡oh!, el que acaba de pronunciarla es Sebastián, que quiere casarse con su mejor amigo, y se lo está contando en voz alta a la persona en quien más confía. En este caso, la respuesta es bastante atípica. Julieta, docente de nivel inicial, y la primera en enterarse del asunto, nos cuenta que reaccionó con absoluta calma: “Ah, bueno, le dije. Y los demás chicos se mataron de la risa, pero no pasó de eso. No hubo ningún tipo de estigma ni de señalamiento, menos aún una verbalización de esa diferencia”. Sebastián tuvo la suerte de manifestar esta ocurrencia en salita de tres, donde a veces se tolera este tipo de irrupciones “disparatadas” porque se las ve como parte de la pulsión experimental de todo infante. Y de encontrarse con una maestra abierta a ese tipo de exploraciones. “Yo siempre entendí la cosa ‘afeminada’ de Sebastián como algo exploratorio, propio de su edad”, aclara Julieta.

AFEMINADOS Y MACHONAS
Aun en el marco de una lectura bien intencionada, la mirada de la maestra registra dos casilleros, que todos seguimos reproduciendo como excluyentes: femenino-masculino. Quien no cumpla con todos los puntos de uno se ubicará parcialmente en el otro. Así, “afeminado” y “machona”, aun cuando se acepten como tales, son subgrupos de los que a su vez quedan excluidos infinidad de matices, estilos, futuros, potencias. Cuando esta etapa preescolar, en la que la estimulación es prioridad, sea remplazada por la siguiente en la que los contenidos curriculares (letras y números) marcan el ingreso a un mundo que se cree más ordenado cuantas menos categorías tenga, las cosas cambiarán. Pobre de Sebastián si llega a insistir con su amor por algún compañero en la escuela primaria. En realidad tampoco necesita llegar a eso. Si muestra desinterés por los deportes, si prefiere la lectura antes que el fútbol, si llora muy seguido cuando tiene miedo, si no es violento, si quiere ser bailarín o jugar con muñecas se verá sometido a toda una serie de lecciones, sintetizadas en una máxima fatal: “Mirá como hacen los otros nenes y aprendé”. Sus compañeros y compañeras ejecutarán la ley del género que sus padres les han inculcado. Se burlarán, tendrán tácita vía libre para ignorarlo, pegarle y hasta para bajarle los pantalones como parte de los innumerables ritos que forman y refuerzan la masculinidad. En el límite, estas prácticas convocarán una cobertura mediática que las englobará bajo un nombre importado (bullying), para luego dormirse en la almohada de las conciencias bienpensantes. Los nuevos tiempos pedagógicos incluirán consultas con padres y psicopedagogos, cruce de acusaciones, negaciones, manifestaciones de temor, según cada caso. Este disciplinamiento suele ser más doloroso para niños y niñas que serán gays y lesbianas en el futuro, pero esto no significa que los demás estén librados de la violencia que supone. La mayoría lo olvida, esa es la diferencia.

“Todos los años hay nenes que quieren ir al baño de nenas, a los que no podemos hacerles entender que tienen que hacer pis en el baño de varones”, relata Marta, maestra en una escuela municipal de la Capital. “Ellos lo que dicen muchas veces es que se sienten amenazados por los demás varones, que los cargan o los molestan cuando están cerca del inodoro. A mí lo que me parece es que los asusta cierta brutalidad que tienen los varones cuando son chicos. Otros dicen que quieren ir al baño de nenas porque ahí hay espejo, y les gusta arreglarse. (¿Por qué no hay espejos en los baños de varones?) La situación es difícil. Yo trato de acompañarlos y comprenderlos pero las nenas a la vez se quejan, porque ellas lo ven como un varón y se sienten invadidas. Y ni hablar de los padres de las nenas, que vienen a hablar a la escuela porque ellas les cuentan que hay un varón que usa su baño. La dirección obviamente nos explica que tenemos que obligarlos a ir al baño que les corresponde, y que los mandemos a firmar el libro tantas veces como sea necesario si no obedecen. La verdad, no puedo pensar en ninguna solución que deje contentas a todas las partes.”

No es de extrañar, dado que no hay ningún protocolo que les indique a los docentes, y a los directivos, qué cosas pueden, no pueden, deben o no deben hacer ante estos casos. En octubre de 2006 se sancionó la Ley Nacional de Educación Sexual Responsable, que establece como obligación del Estado la protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes en esta materia. No se ha implementado ni reglamentado todavía.

¿SENTIDO COMUN O SINSENTIDO?
Matías tiene 30 años y trabaja como diseñador gráfico. Se acuerda de esta anécdota “como si fuera ayer”. Su abuelo le había regalado un álbum de Frutillitas (¿ignoraba su contenido? ¿actuó como cómplice? Matías se lo pregunta hoy; desafortunadamente su abuelo ya no está para contestarle). Lo cierto es que a los siete años se moría por los vestidos de las distintas frutitas, la profusión de flores y animalitos rosas, el aroma a chicle globo del “raspá y olé”, el final de las historias con el triunfo del bien coronado siempre por una “lluvia de corazones”. El día en que el álbum tendría su debut escolar, Matías se despertó cargado de entusiasmo. La expectativa se terminó en el primer recreo. Salió al patio radiante, los bolsillos llenos de figuritas listas para ser cambiadas, el álbum bajo el brazo derecho. En seguida, una compañerita se encargó de proclamar la anomalía: “¿Qué hacés con eso? ¿No sabés que Frutillitas es de nenas?” A partir de ahí las imágenes se suceden desordenadas: el álbum volando por el aire, las risas endiabladas de sus compañeros, la socialización forzada de todas las figuritas de su colección entre las “nenas” del curso, el gesto indescifrable de la maestra, que aprobaba el ajuste de cuentas con cierto aire distraído. No movió un dedo para detener lo que parecía obra de la naturaleza: la justa corrección de un desvío. “Era como si ella en ese momento estuviera viendo el Animal Planet, como si los golpes y los gritos formaran parte de un paisaje africano. Los chicos eran las hienas y yo una gacela, o algo así.” La cosa no se detuvo ahí. Una vez concluido el ataque, la maestra lo llamó para explicarle que él tenía que tratar de jugar con los otros varones y de coleccionar esas figuritas de fútbol o de autos que ostentaban sus compañeritos. Matías apenas se había secado las lágrimas y tenía el guardapolvo lleno de barro, pero eso no era tan importante. Después de todo, es a los golpes que se hacen los hombres, ¿no? El proceso siguió con un reglamentario llamado a la madre. Señora, tenga cuidado con lo que le compra al nene porque en el aula se generan problemas. Los otros chicos se alteran y esto dificulta la convivencia escolar. Por favor esté más atenta a lo que hace su hijo. En los próximos meses la madre redoblaría las dosis de autitos y de fútbol por TV.

Lo que se observa en todos estos casos de violencia entre pares es que los maestros y las maestras en general no intervienen o intervienen correctivamente, para ratificar la ideología de género y, llegado el caso, sólo hacerse cargo de la agresividad física que desordena la clase. Actúan desde el más puro sentido común, o desde su intuición, que a veces puede ser sumamente reaccionaria, o no colaborar en nada para llevar a buen puerto estas situaciones. Esto es lo que sostienen especialistas como Juan Péchin, investigador del Instituto Interdisciplinario de Estudios de Géneros de la UBA y del Conicet, activista del Area Queer de la UBA y secretario de Educación de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans (Falgbt).

A pesar de que nadie se reconoce apto para dar educación sexual, a pesar de que la ley de educación es tan discutida y que su ejecución quema en las manos de maestros, maestras y directivos, los y las docentes funcionan como guardianes de un orden de género que se reproduce día a día en los gestos más mínimos. En esta suerte de “educación sexual invisible” los y las docentes transmiten sus propias perspectivas, ideas, emociones y prejuicios acerca de la sexualidad a través de las relaciones que establecen con sus alumnos y alumnas. Lo hacen cuando alientan comportamientos diferenciados para varones y para mujeres, cuando pasan por alto situaciones de abuso o cuando no quieren hablar de sexo y hacen de ese tema un tabú. Según Péchin, “es preocupante que no haya un soporte institucional que alerte a los y las docentes sobre el uso irrestricto de su sentido común. No deberían poder usar su sentido común como un dogma. En general, ese sentido común implica una serie de normas que no son las del chico o la chica, que se está rigiendo por otras. En general lo que impera es el binarismo que conocemos, en el cual lo femenino nombra a la mujer y lo masculino al varón. Y eso se les inculca a los niños y la niñas desde muy temprano. Por eso, yo creo que lo que debería discutirse son los lugares de género y su construcción, que funcionan naturalizadamente como indicadores de la orientación sexual. El Inadi nos convocó para pensar estos temas e intervenir de a poco. Por ejemplo, se trabaja con editoriales de libros y manuales escolares para evitar que se reproduzcan en sus páginas formas normativas y esencializadoras de entender los géneros. Hay también un proyecto para producir un material que se le pedirá al Ministerio de Educación que haga circular y que serviría para trabajar géneros e identidades en el aula. Son pequeños pasos”.

Claro, hay que enfrentarse a esta otra realidad: “Es muy difícil para los y las activistas meterse entre los maestros, los padres y los niños. En un contexto en el cual la idea de patria potestad prima sobre la posible libertad del niño o de la niña podés ser denunciado como corruptor de menores, sin ir más lejos. En este sentido, los padres son los guardianes más férreos de la identidad de género de los niños y de las niñas”. Se sabe: la escuela no funciona en un vacío de sentido. Forma un dispositivo reproductor de las normas de género junto con la familia y los medios de comunicación. Aun cuando se cuenta con docentes como Julieta, que saben alentar sin miedos las diferencias, la vuelta al orden está asegurada por los temores de padres madres y las ideas convencionales sobre los géneros que sostenemos entre todos. En el camino lo que se castiga no es meramente una supuesta elección sexual precoz. Se restringe también la libertad de explorar y ensayar formas nuevas de expandir las identidades de género, formas que florecen más allá de los controles y que no cesan de desdibujar esas dos únicas maneras de ser: hombre o mujer.

MI VIDA EN ROSA
A pesar de la apertura que el siglo XXI promete en los medios, en el dictado de leyes y en un reconocimiento a fuerza de consumo, la tierna infancia sigue siendo un terreno fuertemente vigilado. Lo curioso es que el control violento que se ejerce sobre los más chicos podría desarmarse sin recurrir a nuevas reglamentaciones: basta con una lectura sincera de las que ya están consensuadas. Para empezar, los derechos del niño. Como señala Vidarte en Homografías: “Si todos los niños y niñas deben estar protegidos contra los malos tratos (art. 6 de los Derechos del Niño), eso significa que no se puede ejercer sobre ellos y ellas violencia física, psicológica o simbólica con el único objetivo de promocionar una identificación heterosexual o de castigar actitudes, gustos, opiniones, aficiones, etc., que se quieren interpretar como señales de disconformidad con un modelo de rol de género o con una posible preferencia sexual”.

Hasta entonces, el derecho a la diferencia se hará carne sólo en aquellos que lo enarbolen con obstinación. Las travestis suelen ser ejemplo en este camino de la afirmación sonriente, ejemplo a prueba de acosos y apremios.

Sophia es una transexual que hace años es conocida por ese nombre. Baila y actúa en distintos escenarios porteños sin mayores inconvenientes. Sin embargo, recuerda bien su situación de “niña problema”. “Las maestras insistían en llamarme Alberto, como figura en mi DNI. Yo les explicaba que mi nombre era Sophia y que así debían llamarme, porque yo me siento Sophia desde que tengo uso de razón. Las maestras se negaban y retaban a los pocos compañeritos que me llamaban como yo quería. La solución que encontraron era mandarme una y otra vez a la dirección. Me hacían firmar un libro gordo y negro, que indicaba la falta de conducta. Por supuesto, yo firmaba con mi nombre y todos se escandalizaban aún más. Este chico es incorregible, decían. Y llamaban a mi madre. Pero ella siempre fue una madre ausente así que no podían hacer mucho, y me salí con la mía. Los maestros terminaron por llamarme Sophia, mis compañeros también. Se cansaron de insistir”.

Sophia se salió con la suya, pero esta victoria tiene sabor a poco si pensamos en todos los que terminaron cediendo, corrigiéndose o torturándose para no vivir en la vitrina de los “bichos raros” escolares. Las cosas, por suerte, se van relajando de a poco. Y hoy no es raro ver a nenas jugando al fútbol en el recreo o a nenes que al llegar a séptimo grado aprenden a pintarse los ojos de la mano de sus novias. Las prácticas de los más chicos van erosionando ciertos moldes que para nosotros tenían rigidez de ley. La escuela, algunos docentes al menos, va tomando nota. Y no es descabellado pensar que en unos años niñas como Sophia serán llamadas por su nombre mientras se casan en el patio de la escuela con algún compañerito.

Que sea gay, pero que no sufra
“Yo con mi primer hijo me hice la progre y no me fue muy bien. Ahora no sé qué pensar”, cuenta Adriana, bibliotecaria en una universidad privada y madre de dos, un varón de 7 y una nena de 4. “Roque siempre fue muy lector, muy callado, bastante delicado también. A mí y a mi marido no nos preocupó en lo más mínimo. Tenemos muchos amigos gays y bueno, si él iba a ser gay, que lo fuera. Lo que pasa es que en la escuela la empezó a pasar mal. Los otros compañeros lo tomaron de punto porque no quería jugar al fútbol, porque en el recreo no participaba de la cosa medio grupal. Y las maestras en general me lo marcaron como un problema de socialización de él, ¿entendés? Como que ese estilo diferente que él tenía, bueno, era un problema que teníamos que solucionar. Nosotros nos pusimos mal y lo que hicimos fue mandarlo a fútbol. No con la idea de que entonces se haga más ‘masculino’, pero sí pensando que tal vez antes lo estábamos dejando muy en banda o no incentivándolo a que desarrollara cosas que todos los nenes de esa edad desarrollan. No sé. Fue un tema muy complicado la verdad. Nosotros odiamos el fútbol además. Pero bueno, lo tuvimos que hacer para que él estuviera más integrado, menos solo.”


Dame tus plataformas
Patricio acaba de cumplir 15 años y pasa casi todas sus tardes en una galería de la calle Santa Fe. Sale prácticamente corriendo del colegio y se instala en alguno de los locales que venden la música que le gusta o los zapatos con plataforma que hace poco aprendió a llevar: “Me los enseñó a usar mi novia. Es bastante difícil caminar con esto puesto, pero me hacen más alto y me gusta usar lo mismo que usa ella”. El look es claramente “femenino”: shortcito corto negro, medias de red idem, remera ajustada, ojos y labios pintados. Le pregunto cuándo empezó a vestirse así. “Yo me visto así hace mucho, desde que tengo 8 o 9 años. Mi hermana es bastante más grande que yo y en ese momento escuchaba Korn y otros grupos que me encantan. Ahora no sé si es dark, ahora trabaja de secretaria.” Pero en ese momento me pintaba los labios o me hacía ponerme sus polleras. A los 12 la acompañé a un recital y fuimos vestidos prácticamente iguales. Mis viejos nunca dijeron nada, les parece bien. Tuve problemas en la escuela, cuando era chico. Yo a veces iba con una remera larga negra y me pintaba las uñas. Cuando nos sacábamos el guardapolvo para hacer gimnasia me decían que tenía un vestido, y me puteaban sin parar. Yo nunca fui de defenderme mucho. La maestra tampoco. Con lo de la remera y las uñas llamaron a mi vieja varias veces. Ella iba a la escuela y los cagaba a pedos porque les decía que yo me podía vestir como quería. Entonces las maestras me agarraban más bronca, y en general no hacían nada cuando los otros me jodían. Por suerte ahora me puedo defender mejor y además me rodeo de gente que es como yo.”


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La Corte de California autorizó el matrimonio homosexual


En un fallo que podría tener impacto en todo Estados Unidos, la Corte Suprema de California declaró ayer inconstitucionales las leyes estatales que prohíben el matrimonio entre homosexuales, con el argumento de que "violan los derechos constitucionales de las parejas del mismo sexo".

La decisión, que se hará efectiva en 30 días, convirtió a California en el segundo estado del país, después de Massachusetts, en permitir el matrimonio entre homosexuales.

En el fallo, aprobado por cuatro de los siete magistrados, la Corte expresó que "permitir a las parejas del mismo sexo sólo acceso al estatus de unión doméstica infringe sus derechos constitucionales a casarse y a tener la misma protección ante la ley".

Jeffrey Prang, alcalde de West Hollywood, la capital homosexual en Los Angeles, dijo que se trataba de "un día histórico, no sólo para California sino para la nación".

El veredicto, que dio la razón a los demandantes -la ciudad de San Francisco, grupos que apoyan a la comunidad gay y parejas homosexuales-, fue el último episodio de una serie de decisiones judiciales iniciada en 2004.

En febrero de ese año, el alcalde de San Francisco, Gavin Newsom, autorizó los enlaces entre homosexuales por considerar que la ley estatal contradecía la Constitución. En las siguientes semanas, cerca de 4000 parejas gays se casaron en el ayuntamiento local.

Un mes después, la Corte Suprema de California ordenó paralizar las bodas y anuló los enlaces celebrados en agosto de ese año, al alegar que Newsom carecía de autoridad para contradecir las leyes estatales. Sin embargo, la decisión de ayer, muy celebrada por la comunidad gay de California, no fue la última palabra sobre el tema.

Grupos conservadores de carácter religioso han recolectado más de un millón de firmas que apoyan una iniciativa que pretende modificar la Constitución de California para declarar inconstitucional el matrimonio entre homosexuales.

Si 694.354 de estas firmas se declaran válidas, la medida podría votarse en California en los comicios del próximo 4 de noviembre, en coincidencia con las elecciones presidenciales. De ser aprobado un cambio en la Constitución, todas las decisiones judiciales anteriores quedarían anuladas.

Por su parte, el gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, que había vetado dos proyectos de ley a favor de los matrimonios homosexuales, dijo que respetará y ratificará la decisión de los magistrados y aclaró que no apoyará una enmienda a la Constitución para anular el fallo de la Corte.

Impacto político

La sentencia puede tener repercusiones en la carrera hacia la Casa Blanca. El candidato republicano, John McCain, se mostró contrario al matrimonio entre personas del mismo sexo; los demócratas Hillary Clinton y Barack Obama también, aunque están a favor de las uniones civiles.

Según los analistas, debido a la influencia que tuvieron otras medidas adoptadas en California y a que, con 37 millones de habitantes, es el estado más poblado del país, el fallo podría repercutir en el resto de la nación.

"Los ejemplos de la Corte Suprema de California son frecuentemente imitados y sientan precedente", indicó David Cruz, profesor de derecho de la Universidad del Sur de California.

"Este fue el primer estado en retirar las leyes contra el matrimonio interracial, 19 años antes que la Corte Suprema de Estados Unidos", señaló Cruz, quien agregó que la decisión "puede ser tremendamente influyente".

Agencias ANSA, AP, AFP y EFE
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domingo, 11 de mayo de 2008

¿Es usted homófobo?


Conteste marcando una de las tres respuestas posibles.

¿Qué haría si tuviera un hijo homófobo?
a Intentaría ayudarlo a dejar de serlo.
b Respetaría su actitud.
c Iría con él a patear maricones.

¿Le importaría que en su barrio hubiera personas homófobas?
a Sí.
b Me daría igual.
c No, de hecho está lleno y todo bien.

¿Cuál es el origen de la homofobia?
a Es algo social, derivado de la educación y de los valores de una sociedad machista.
b Es algo genético, es inevitable.
c No tiene origen, es algo natural.

¿Cree que los homófobos deberían tener derecho a ser padres o a adoptar niños?
a No, dañarían gravemente el desarrollo afectivo y la salud mental del hijo.
b Quizá.
c Cómo no, si no, nos saldrían todos los hijos maricones.

¿Cree que la homofobia es un desorden moral, un pecado, una aberración?
a Sí.
b No sé.
c No es pecado, es bueno, lo dice la Iglesia.

¿Cómo cree que deberían ser tratadas las personas homófobas?
a Deberían ayudarlos con campañas educativas y apoyo psicológico.
b No sé.
c Deberían darles un premio por mantener limpia la Tierra.

¿Se considera usted homófobo?
a No.
b No, yo comprendo y tolero a los homosexuales, son muy sensibles.
c La homofobia no existe, son cosas de maricones.

¿Cree que habría que exterminar a los gays, las lesbianas y farmacéuticos?
a No.
b No creo.
c ¿Por qué a los farmacéuticos?

Solución
Mayoría de respuestas a: no es una persona homófoba, o sí, pero sabe mentir.
Mayoría de respuestas c: usted es un flor de homófobo/a.
Mayoría de respuestas b: es el peor de los tres, porque es homófobo y no es consciente de ello. Su silencio y su pasividad suponen una forma de complicidad con la homofobia.

Este test fue ideado por el sociólogo español Javier Sáez.
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sábado, 10 de mayo de 2008

Boris Izaguirre: Con alma de culebrón


El mediático, prolífico, casado y venezolano autor de Villa Diamante, novela finalista del Premio Planeta, recuerda con cariño a muchos de los iconos que emplumaron su más tierna infancia. A la hora de reflexionar sobre literatura, rinde eterno homenaje a la telenovela venezolana, de la que hereda un sello de estilo: directo al corazón, que se pueda leer mientras se hace otra cosa.

¿Qué te trajo a la Argentina?
—Estoy de visita por la Feria del Libro, porque aquí comienza la gira latinoamericana por mi última novela, Villa Diamante, que fue finalista del premio Planeta de este año. Luego me voy a Perú, Colombia y México. Me causa gracia ir a la feria en la Sociedad Rural, donde yo siempre he visto ganado, es un espacio con amplia capacidad para transformarse, ¿no crees? Pero no es mi primera vez aquí, yo he vivido en la Argentina por accidente, porque en los ’90 hubo una moda de guionistas de telenovelas venezolanos y yo recibí una oferta de este país para venir a trabajar aquí. La acepté para irme de Caracas. Vivir aquí era la mejor posibilidad para independizarme de mi familia y de mi país, fue una puerta de escape.

¿Qué te gustó de Buenos Aires?
—Es un lugar completamente personal, pese a que los argentinos se esfuerzan tanto en compararse con otros sitios, es un lugar muy individual, muy único. Mi año de vida en Buenos Aires fue mi instrucción para desarrollar mi vida en Madrid. Para los latinoamericanos, ustedes son la primera puerta hacia Europa. Desde aquí, viví el golpe de Estado del 4 de marzo de 1992 de Hugo Chávez, y recibí justo al mismo tiempo una oferta de Galicia. Me fui a España porque no quería volver a Venezuela, por Chávez.

¿Tenés un lugar favorito?
—Me gustan mucho los Palermos. Pero el Jardín Japonés es mi lugar favorito. De hecho, es la contraportada de mi novela, una foto que tomó mi marido, a quien me costó horrores convencer de que nos fuéramos. Villa Diamante se terminó de escribir aquí, en Buenos Aires. También me encanta el Planetario. Los bosques de Palermo y Palermo Chico me encantan. Siempre he pensando que yo nací en ese lugar antes, en otra vida. Descubrimos también el estadio de Huracán en Parque Patricios, llevo su imagen en mi salva pantalla de móvil. El nombre me fascina, HU-RA-CAN. Lo visitamos la última vez que estuvimos en Buenos Aires, en el verano. El estandarte es como el sello de la RKO, la productora cinematográfica de los ’30, son contemporáneos.

¿Para qué público pensás tu última novela?
–Villa Diamante es una novela para ser leída en el subte por una persona que tiene que ir a trabajar, que roba tiempo para entregarse a la ficción que lo atrape y lo seduzca. Mi lectura es un poco más masiva, no me planteo escribir de otra manera, quiero que atrape. Eso tiene que ver con que he sido guionista de telenovela, es algo que te enseña a conectar. Yo soy de los últimos que vieron lo artesanal de la telenovela, ahora son maquinarias empresariales. Pero la comunicación es siempre directa. Yo pienso mucho en la lectora, pero jamás había escrito una historia con una protagonista, con un obstáculo tremendo que es su hermana, mucho más bella que ella y, si algo pasara, los padres protegerían a su hermana. Pero ella es una mujer con una capacidad increíble para reinventarse y recuperarse, y eso me ha hecho ganar muchas lectoras. Yo quería contar la historia de cuando Venezuela en los años ’50, durante la dictadura de Giménez, fue para el mundo la gran esperanza, el futuro. Caracas era la ciudad donde todo podía suceder, había todo el dinero del mundo, siempre gracias al petróleo. Se hicieron muchas obras que siguen en pie, entre ellas una casa privada, por un arquitecto italiano, Gio Ponti, para uso y disfrute de una pareja. Esa casa significa para mí esa idea de futuro terriblemente asociada a una dictadura latinoamericana. Son dos carreteras que solo la ficción podía mezclar bien.

¿Existe la literatura gay?
–Yo tengo mi novela gay, Azul Petróleo, que es un asesino en serie que mata en Caracas, donde las familias de los difuntos prefieren ocultar el hecho a tener que asumir la sexualidad del asesinado. Es una novela sobre la mentira. Yo creo que no existe la literatura gay, aunque muchos autores hicieron un ejercicio gay. Sí creo que la homosexualidad, como condición sexual y como hecho perseguido y discriminado, ha generado una manera de observar que se ha apoderado de diferentes elementos culturales y ha creado con ellos una cultura propia. No soy defensor, porque no defiendo nada, pero ese grupo de elementos unidos generaron una cultura gay, y quienes se sienten atraídos a esa cultura no tienen que ser gays ni hétero, simplemente sentirse atraídos. Esa cultura nos ha dado frutos extraordinarios e iconos increíbles, y si quiere esa cultura abrazarme no me voy a negar; por el contrario, me sentiría encantado.

¿Tenés algún escritor argentino entre tus preferidos?
—Manuel Puig. Mucha gente lo asocia conmigo, Juan José Villas, el ganador del Premio Planeta, me dijo que he dado en el clavo porque desde la muerte de Puig no ha habido escritor latinoamericano que trabaje en el terreno del melodrama utilizando la política. Pubis angelical es mi libro, siempre ha logrado atraparme y siempre que vuelvo a él tiene algo nuevo para mí.

Muchos identifican a Manuel Puig con el camp. ¿Vos intentás hacer una literatura en esa dirección?
—Yo estoy conectado con el camp, no sé si mi literatura. Yo quiero escribir cosas históricas pero con espacio de lirismo en la prosa. Pero mis arterias y mis gustos sin duda lo son. El camp ha sido una guía, una identidad cultural propia para mí y para mi generación. En los ’80 estábamos muy decididos a no tener nada que ver con Latinoamérica, cuando en realidad somos sus últimos grandes hijos. Por ejemplo, amábamos Talking Heads y, mira, David Byrne ahora hace música latinoamericana. ¡Es como si Boy George pinchara Ketama en las fiestas! Pero habría que ver quién puede sostener presenciar lo camp por más de 15 minutos. Por ejemplo Flying Down to Rio, con Carmen Miranda, ¿quién la vio entera? Tú ves trozos de estética perfectamente puesta. De pequeño, mi máximo de glamour eran las Trillizas de Oro: jugábamos con mis amigas a que éramos las trillizas, porque tenían un programa en Venezuela, y yo era la cuarta trilliza, María Todo me llamaba. Luego las conocí y me pareció que ellas escogieron lo lógico, aburguesarse, casarse con polistas, es un mundo perdido para mí. El camp es una manera de recuperar universos perdidos, mundos fatuos y vacuos, pero llenos de ternura. Mi marido, que es decorador, es mucho más serio, él se siente alejado de eso, él siempre me está señalando para que no caiga en ello, sin éxito, claro.

¿Por qué te casaste?
—Me casé porque no quería seguir llamando toda la vida “novio” a mi novio, y poder decirle “marido”. Y siempre que hago migraciones me encanta poner “casado”, porque yo estoy casado, y me parece formidable el matrimonio, aunque soy ateo, el matrimonio me encanta. Como mi madre me dijo, es un alivio, porque organizas todo. Nos casamos en Barcelona y festejamos en el programa Channel Número 4 en vivo, hasta llamó Miguel Bosé por ejemplo. Mis padres se casaron de la misma manera, en el Registro Civil, mi madre se puso un trajecito Dior color tabaco y a la noche llamaron a los amigos, y los amigos a otros amigos, y así tuvieron que hacer una fiesta improvisada. Mi marido lo organizó todo mucho mejor: comimos unos canapés de caviar y salmón en casa de uno de nuestros testigos, un coche me llevó al programa, y luego nos fuimos a las afueras de Barcelona a un restorán muy célebre con dos estrellas Michelini, cuya dueña tuvo un dolor increíble porque no le avisamos, pero mi marido quiso que fuera así para no despertar la atención. En ese sentido le salió mal, porque los fotógrafos lo persiguieron a él, que era al que no conocían.

¿Piensan tener hijos?
—Hemos pensado en adoptar, pero lamentablemente en la mayoría de los países donde se puede adoptar las agencias están controladas por la Iglesia Católica, la ley lo permite pero la realidad te lo muestra de otra manera. Por eso me parece que yo iría por la inseminación artificial. Estoy feliz con esta historia del varón embarazado, haya nacido lo que haya nacido, pero es importante este momento porque abre posibilidades.

¿Saliste alguna vez con un varón trans?
—He tenido grandes amistades en la transexualidad, aunque no he salido con ninguno. Por ahora, jamás me he enamorado de alguien que haya nacido en un sexo equivocado. En cualquier caso, me siento del lado de ellos, ellos son el sexo que son, no el que nacieron, y así se debe observar a una persona. A lo mejor tienes la suerte de estar en armonía con cuerpo y espíritu pero para muchas personas no es así, y gracias a la ciencia se puede conseguir ese entendimiento.

¿Tenés iconos gay?
–Entre mis muchísimos iconos gay están Micky Mouse, Pinoccio, Bambi, Dumbo, Batman, Meteoro, Superman —sí, dije Superman, vamos, nadie que se ponga el calzón por arriba de unas panties y salga con una capa y botas rojas puede no ser gay—. Esos son mis grandes iconos homosexuales. Y por supuesto el Topo Gigio, que en mi libro Muertas de glamour ya dije que lo escondieron porque se dieron cuenta de que estaba mariconeando a toda una generación de espectadores a la cual yo pertenezco. Yo me paraba a ver al Topo y decía frente al espejo “A la ca-mi-ta”. Mi pluma se la debo al Topo.

Leonor Silvestri
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domingo, 27 de abril de 2008

Homoafectos bíblicos: Marica gracias a Dios


Una vez que había creado las infinitas estrellas, la tierra con sus montañas, mares, bosques y todo tipo de animales, Dios, según la Biblia, formó su obra principal diciendo: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y nuestra semejanza, para que domine sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo, sobre los ganados y sobre todas las bestias de la tierra y sobre cuantos animales se muevan sobre ella”. (Gen 1,27)

Dios (suponiendo que existe) es un ser misógino y de ello se deriva la misoginia de la jerarquía de la iglesia católica. Es evidente que a la mujer desde el mismo momento de la “creación” le tocó un segundo plano, sobre ella Dios no sopló su aliento, es decir, no dejó una huella especial. Él la hizo a último momento, de la costilla de un hombre y eso por petición de éste: “y Dios hizo a la mujer, primeramente porque “no es bueno que el hombre esté solo”. (Génesis 2:18)

Tener la “imagen” o “semejanza” de Dios significa, en términos simples, que fuimos hechos para parecernos a Dios, dicen muchos teólogos. Yo me pregunto, si soy hecho a semejanza de Dios ¿en dónde radica mi semejanza?

El Diccionario de la Real Academia de la Lengua dice que semejante es lo “Dicho de una figura: Que es distinta a otra solo por el tamaño y cuyas partes guardan todas respectivamente la misma proporción”.

Etimológicamente hablando soy como un Dios en pequeño, entonces cabe preguntarse, si yo soy marica es porque ¿Dios es marica? Debe ser, sólo que un marica más grande, no yo, sino él; porque se supone que Él es más grande y es a quien me parezco. O sea, que Dios es también mujer, lesbiana, negro, desplazado victima de la guerra…

Tenaz esto ultimo, porque cabe preguntarse ¿si Dios es mujer, por qué es misógino? Se acordó de crear la imagen femenina de sí mismo a último momento. ¿Por qué fue lo último que creó?

Ahora bien, dicen los teólogos que lo que existe con Dios “Es una semejanza mental, moral y social”. Bueno, siendo así ¿cuándo somos intolerantes, excluyentes, sexistas, misóginos, lesbofóbicos, simplemente seguimos el patrón divino?

Los teólogos una vez más nos dan la respuesta: “Parte del haber sido hechos a la imagen de Dios, es que Adán tuvo la capacidad de tomar decisiones libremente. Aunque le fue dada una naturaleza justa, Adán hizo una mala decisión al rebelarse en contra de su Creador. Al hacerlo, Adán dañó la imagen de Dios de su interior, y pasó esa semejanza dañada a todos sus descendientes, incluyéndonos (Romanos 5:12).

¡Ahh, caramba! Por fin entiendo. Dios en su infinita bondad, porque alguien cometió un error antes que yo, me dio de regalo la semejanza con Adán. (Romanos 5:12), pero “Hoy, todavía llevamos esa semejanza de Dios” (Santiago 3:9). Mejor dicho, pareciera que llevamos lo peorcito de ambos. Porque según los teólogos “también llevamos de Adán las cicatrices del pecado. Y mostramos los efectos mentalmente, moralmente, social y físicamente”.

Concluyendo: algo debe estar pasando, o la Biblia se contradice, o los teólogos y escrituristas no logran ponerse de acuerdo, o la culpa es de los exegetas que interpretan mal el texto, o debe ser culpa de los traductores, que cometen muchos errores, como poner en un texto bíblico la palabra homosexual cuando el término fue empleado por primera vez en 1869 por Karl-Maria Kertbeny, y Richard Freiherr von Krafft-Ebing popularizó el concepto en 1886, en el libro “Psychopathia Sexualis”; y por supuesto, no existía ni en Arameo, ni en Hebreo, ni en Griego, ni en… ninguna lengua.

Creo que la respuesta está aquí: la solución Divina no admite demostración. Es sencillamente un acto de Fe.

Homoafectos bíblicos

David es el primer personaje, después de Jesús, que se nos menciona en el Nuevo Testamento: “Genealogía de Jesucristo, hijo de David...” (Mt 1.1). Así comienza el texto de Mateo, primero de los evangelios sinópticos. El Reino de David signa el principio y el fin del viejo Testamento. El Rey David no hubiera alcanzado ese trono sin el apoyo decisivo de Jonatán.

La muerte en plena guerra de este hombre fue un golpe durísimo para el Rey de Israel: “Cómo sufro por ti Jonatán, dijo David, tu amor fue para mí más delicioso que el amor de las mujeres”. (2 Sam.1.26).

Si cualquier hombre le suelta semejante frase a otro hombre, quien la lea o la oiga no dudaría de la orientación homosexual de quien la pronuncia. Pero David, la dijo a la sociedad israelita del siglo XI antes de Cristo. Se atrevió incluso a dejar constancia de ello en un cántico fúnebre (2 Sam 1. 17-18).

Si cualquier varón dice esa frase de otro varón, quien lo lea o lo oiga no dudaría de la preferencia sexual de quien la dice. Pero David, la dijo en a la sociedad israelita del siglo XI antes de Cristo. Se atrevió no sólo a decirla, sino a dejar constancia de ello en un cántico fúnebre, de su propia inspiración (2 Sam 1. 17-18).

Tradicionalmente la teología califica esta relación como “una extraordinaria amistad”, al otro lado de la línea se ubican los teólogos que han propuesto una hipótesis alterna para su interpretación, “Si se tratara de una relación homosexual basada en un verdadero y profundo amor entre ambos, los datos de esta historia serían más coherentes entre sí”.

El teólogo Halleslewen, considera que: “No será fácil que esta interpretación se abra espacio pese a que está bien razonada. Y no lo será porque, en la medida que se acepte como verdadera, el tema bíblico de la homosexualidad daría un vuelco total. David es uno de los personajes que, a lo largo de los siglos, ha cautivado más. Su casi segura relación homosexual con Jonatán alteraría todos los parámetros para juzgar dicho fenómeno desde un punto de vista bíblico. David permitiría ver la homosexualidad inserta en una persona integral, muy amada y muy amante de Dios, y arrojaría luces para nuevos enfoques teológicos. Pero estoy seguro que llegará el día en que esta tesis se abrirá paso...”.

El teólogo Rossi considera que: “No deja de ser lógico que, si un determinado porcentaje de los seres humanos es homosexual, también sea cierto que un cierto porcentaje de grandes personajes de la Biblia también lo sea. Tampoco niego que tantos siglos de lectura heterosexual de los personajes bíblicos nos pueda provocar dificultades para aceptar un enfoque alterno. Pero, sin negar su razonabilidad tengo que afirmar que esta tesis aún no llega a convencerme”.

Que ambos tuvieran mujeres e hijos no es obstáculo para esa relación de amor, de ello puede dar muchas explicaciones la psicología. Nadie duda en estos momentos de la homofobia internalizada.

Manuel Velandia

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Dejemonos de maricadas

jueves, 27 de marzo de 2008

Palestino, homosexual y con novio israelí


El palestino tiene 33 años y vive en la zona de Yenin. El israelí tiene poco más de 40 y reside en Tel Aviv. En teoría la continuación de esta historia es que ambos se odian o en el mejor de los casos se ignoran. En la práctica, muy inusual, se produce todo lo contrario. Los dos se aman y desde hace ocho años mantienen una relación amorosa casi inviable en el conflicto israelo-palestino.

Especialmente dramático para el joven de Yenin, consciente que la sociedad palestina no ve con buenos ojos- es una expresión muy bondadosa- la homosexualidad y mucho menos si el novio es israelí.

Hace pocos años, el palestino envió una carta al ministerio de Interior israelí pidiendo que le dejen trasladarse a Israel "para vivir con su pareja". Los años pasaron sin una decisión y el palestino empezó a asumir que su destino sería igual al de miles de palestinos que esperan sin éxito permiso para vivir en Israel con sus familiares del otro lado de la frontera. Miles de palestinos que tienen prohibido reagruparse -una sentencia del Tribunal Supremo lo confirma- con sus cónyuges que viven en Israel y constituyen el sector árabe israelí (20% de la población).

Por eso, el homosexual palestino envió su petición directamente al general Yosef Meshalev, coordinador militar israelí en Cisjordania y Gaza, rogándole que le conceda un permiso especial y temporal hasta que el ministerio de Interior decida. En la misiva, el palestino argumenta que desde que su familia se enteró de sus relaciones homosexuales en Israel se ha convertido en un 'apestado', perseguido y amenazado de muerte.

En una medida poco frecuente, el general Meshalev le ha dado permiso 'a unirse' con su pareja en Tel Aviv. Una autorización que deberá renovar cada mes. Pese a la temporalidad, la pareja está feliz y satisfecha. En declaraciones al diario Yediot Ajaronot, el novio israelí-un informático- comenta: "Desde hace cinco años pedimos que nos dejen vivir juntos. Yo estoy enfermo del corazón y necesito a mi pareja a mi lado". El palestino recuerda que los servicios secretos internos (Shabak) "me interrogaron antes de trasladarme a Israel. Han entendido que mi única voluntad es vivir con mi novio".

Ahora viven juntos en una casa de Tel Aviv, la ciudad quizás más abierta de Oriente Próximo con los homosexuales. No hay muchas ciudades en esta región en la que una pareja de mujeres u hombres pueden pasear por la calle cogidos de la mano y sin provocar violentas reacciones. Tel Aviv, que suele acoger cada año una marcha de Orgullo Gay, ha conseguido ser incluido en la lista de destinos que varias revistas de la comunidad gay recomiendan visitar y disfrutar. El Ayuntamiento promueve las actividades de ocio de los turistas homosexuales, financiando campañas publicitarias para convencerles de la oferta de la ciudad mediterránea. Según los regidores, el turismo homosexual es muy 'solicitado' ya que son visitantes pacíficos y normalmente con recursos económicos que ayudan, aunque sea por pocos días, a los comercios, hoteles y pubs de la ciudad.

Tel Aviv repudió y condenó las recientes declaraciones de un diputado ultraortodoxo del partido Shas, Shlomo Benizri, que insinuó que los homosexuales son el motivo de los pequeños terremotos que han azotado la zona. Otro dirigente recomendó a los gays "ir a visitar a un psiquiatra para curarse".

La próxima Gay Parade en el Paseo Marítimo de Tel Aviv reunirá a miles de curiosos y coloridas carrozas. La pareja israelo-palestina seguramente se acerque a ver el desfile. O quizás no. Para ellos, cada mes juntos es más importante que exhibiciones públicas. Para ellos, el anonimato es sagrado en la ciudad más 'pecadora' de Israel.

SAL EMERGUI www.elmundo.es

jueves, 28 de febrero de 2008

Sony Music lanza sello discográfico para gays


La noticia ha causado cierta polémica, ya que es la primera vez que en el mercado musical se hace una explícita separación de los artistas y de los consumidores de acuerdo a su orientación sexual. Esto, aseguran algunos, representa un peligro.

La multinacional discográfica Sony Music creó una disquera exclusivamente para grabar cantantes gays; se trata de Music With a Twist y tiene como objetivo lanzar a artistas talentosos de esta comunidad.

Al respecto Matt Farber, presidente de Wilderness Media & Entertainment y fundador de Logo, el canal de la cadena MTV Networks dirigido a un público gay, dijo que se trata de una disquera que “le dice a los artistas no solamente 'te aceptamos como eres', sino que acogemos eso como parte de tu identidad".

La noticia ha causado cierta polémica, ya que es la primera vez que en el mercado musical se hace una explícita separación de los artistas y por extensión de los consumidores de acuerdo a la orientación sexual, lo que según algunos podría ser peligroso en la medida que los cantantes gays se vean restringidos a grabar en un sólo sello.

No obstante este nuevo apartado parece ser un paso más en un recorrido de la industria del disco que encuentra en la tradición de jugar con lo ambiguo o lo gay en la música pop, siendo un clásico ejemplo el grupo de la onda disco Village People que si bien estaba formado por músicos heterosexuales apelaba a una estética gay, propia de la década de 1970, que aún sigue encendiendo las pistas de baile.

Por otra parte hay que considerar a los artistas que suelen causar furor en las discotecas gays, es decir, aquellos que tienen particular éxito entre los homosexuales, lo que algunos toman de muy buena manera y a otros les complica, para entender de donde sale esta idea de crear un sello para gays. El caso de Madonna es paradigmático, este símbolo de la irreverencia pop de la década de 1980, paso a ser la hiper sexualizada cantante de los 90´s, para luego vestirse de señora y ahora aparecer como devota practicante de la Cábala y madre de Lourdes y Roco.

Pese a todos estos cambios Madonna es, a lo largo de su carrera, un referente indiscutido de estilo entre los gays, en especial luego del vídeo de “Vogue” y de la inolvidable presentación de este tema en una entrega de Premios MTV.

A favor de sus seguidores habría que considerar su actitud gayfriendly, que de seguro algo le debe a su cercanía con Christopher Ciccone, su hermano, sobre el que ha dicho: “Supe que mi hermano era gay cuando conocí a Flynn, quien era mi profesor de ballet, y quien además era abiertamente gay. Me traje a mi hermano a la clase de ballet y vi que algo ocurría entre los dos. No puedo decir exactamente qué fue. Pero pensé entonces, Oh ya entiendo”.

En la vereda opuesta podríamos ubicar a Gloria Gaynor, a quien vimos hace unos meses en vivo en Santiago; ella, que es muy devota cristiana suele complicarse con la calidad de himno gay de su clásico tema "I Will Survive". Otro caso curioso es el de los Pet Shop Boys, a los que les molesta que se les llame iconos gays.

Neil Tennant y Chris Lowe llevan más de veinte años cantándole a la libertad, el amor y el hedonismo como referente insigne del tecno pop, y del pop sofisticado con temas que también son himnos como "New York City Boy", que es toda una oda al desenfreno previo a la aparición del VIH/Sida, "Always on my Mind" o ese canto que dignifica al desamor llamado "You Only Tell That You Love When You're Drunk".

Paulina Rubio ha sido coronada en reiteradas ocasiones como reina latina de la comunidad gay, incluso en nuestro país se le dio ese título durante una de sus giras promocionales.

Si bien sólo en el último tiempo la cantante mexicana ha editado una canción que podríamos considerar de temática gay como es Mía, sus otras canciones son bailadas hasta el cansancio en las discotecas de habla hispana son su curiosa mezcla de pop, electrónica y la más cuidada producción de sonido de la que se tenga registro para hacer maravillosa su aguardentosa voz.

De Cher habría que reconocer que es un referente para el transformismo a nivel mundial por sus extravagantes atuendos y su música siempre dispuesta al baile, para la cantante la relación con el público gay es todo un tema en su carrera, no hay que olvidar que la salida del closet de su hija la poeta Chastity Bono fue para ella un terremoto ya que si bien siempre ha tenido cercanía con la audiencia gay no se sentía preparada para ser madre de uno, al respecto la diva ha dicho que uno de los problemas más grandes que le generó el enterarse de la opción sexual e su hija tiene que ver con al falta de confianza que esto evidenció. “Estaba avergonzada que todos sabían sobre el lesbianismo de mi hija excepto yo. Tuve que descubrirlo a través de Sony (su ex marido)”.

Luego de complicarse con el tema ahora Cher y Chastity tiene una buena relación e intentan concretar un proyecto de reality show llamado Coming Out With Cher and Chas (Salir del armario con Cher y Chas), que ayudaría a personas comunes y corrientes a asumir su homosexualidad. Entre los pocos hombres con calidad de icono gay encontramos a los británicos George Michael y Elton John, sobre el primero hay que destacar la vigencia en la escena pop mundial luego de innumerables conflictos personales y profesionales, y del segundo su aporte a las organizaciones que defienden los derechos de los gays en el mundo.

Finalmente no podemos dejar de mencionar al grupo español Fangoria. En los días en que este dueto se hacia llamar Alaska y Dinarama a finales de los 80´s una de sus canciones fue concebida como himno gay en medio del destape que acarreó la caída de la dictadura del general Franco, que le proclamaba a quien quisiera oír;

"A quién le importa / lo que yo haga / a quién le importa lo que yo diga / yo soy así y así seguiré / y nunca cambiaré", ya sea cantada por la original voz de Alaska en clave punk pop o en la versión de la mexicana reina del melodrama Thalía, sigue siendo una de las canciones más representativas de la salida del closet que se hayan escrito en español.

Como vemos puede decirse que ya hace años existe dentro de la industria musical lo que podríamos llamar la música gay, que ya sea porque es hecha por gays o porque les identifica , termina siendo consumida en gran medida por el público gay. Entre las figuras de este sello destacan: The Gossip, banda de rock originaria de Portland, Oregon, liderada por Beth Ditto, de inspiración punk fueron los teloneros de la exitosa banda Scissor Sisters en su gira europea.

Kirsten Price, una multi instrumentista que encuentra influencias en la vieja escuela musical del Soul. Ambos artistas fueron editados durante el año pasado. Entre las compilaciones que el sello ha sacado destacamos: The L Word L Tunes con la música de la exitosa serie de temática lésbica que podemos ver a través de la televisión por cable en al señal de Warner TV.

Uno de los temas de Kirsten Price fue incluido como parte de la campaña promocional de la serie. La compilación Music With a Twist ‘Revolutions’ con canciones de diez nuevos músicos gays entre los que se encuentran: Jonathan Mendelsohn, cantante y compositor newyorkino que cultiva el pop dance con una poderosa capacidad vocal; God-des & She, un popular dúo femenino de hip - hop de Wisconsin. Ivri Lider, una de la principales estrellas rockeras de Israel que canta tanto en inglés como en hebreo y que busca la internacionalización.

Pablo Salvador Sepúlveda - (Anodis)
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jueves, 21 de febrero de 2008

Un diputado de un partido religioso culpó a los homosexuales por los terremotos


El diputado del partido religioso Shas -Shlomo Benizri- responsabilizó a los homosexuales de los terremotos que han ocurrido en Israel en los últimos meses.

"La actividad homosexual practicada en el país es la causa de los recientes sismos que se han sentido en Israel recientemente", comentó el diputado durante una sesión especial en el Parlamento, en la que se debatía el grado de preparación para los temblores.

Benizri dijo que la Guemará "se refiere a los terremotos como desastres, pero sólo estáis buscando soluciones prácticas de cómo prevenir y reparar".

Y agregó: "Pero conozco otra forma de prevenir los terremotos; la Guemará menciona varias causas de que se produzcan seísmos, una de las cuales es la homosexualidad".

El legislador del partido ortodoxo responsabilizó al Parlamento de dar legitimidad a la sodomía, razón por la cual -señaló- se producen los temblores.

También manifestó que el gobierno no debería reforzar los edificios sino por contra no aprobar legislaciones que alienten a los homosexuales y otras "perversiones como la de permitir que parejas de lesbianas puedan adoptar niños".

El último terremoto, de 5,3 grados en la escala abierta de Richter se sintió el pasado viernes durante 19 segundos en la mayor parte del país, un fenómeno que se viene repitiendo con cierta frecuencia en los últimos años.

Por su parte, la Asociación de Homosexuales y Lesbianas condenó los comentarios de Benizri al señalar que "es triste que un diputado religioso en Israel piense que los terremotos son obra de Dios".

"Por otra parte, deberíamos estar halagados por semejantes poderes mágicos que se nos atribuyen", matiza la organización.

www.aurora-israel.co.il

sábado, 19 de enero de 2008

La primera residencia de ancianos homosexuales de Europa ha sido inaugurada en Berlín


La primera residencia para ancianos homosexuales de Europa ha sido inaugurada en Berlín para atender las necesidades en la tercera edad de hombres y mujeres que mantienen relaciones sentimentales con personas del mismo sexo.

La nueva residencia, que ocupa una planta completa del centro geriátrico "Astra Nielsen", en el barrio berlinés de Pankow, tiene 28 plazas en habitaciones individuales, pero también dobles, que pueden ser ocupadas por parejas de hombres o mujeres de edad ya avanzada.

"Aquí podemos ser nosotros mismos", declara en la edición del hoy del rotativo "Bild" Peter Mahling, uno de los primeros residentes del nuevo centro y miembro de la organización berlinesa de homosexuales y lesbianas "Village".

En parecidos términos se expresa Nora Mühlpfort, de 82 años, que encuentra "estupendo que podamos ingresar con nuestras parejas" y ha solicitado plaza con su compañera sentimental desde hace 25 años Gabrielle Stiller, de 62 años.

El rotativo subraya que se espera una fuerte demanda de plazas en la nueva residencia para la tercera edad de homosexuales, en la que también se permite residir con animales de compañía.

20minutos.es

sábado, 29 de diciembre de 2007

Uruguay aprueba la Union Concubinaria


El Parlamento uruguayo envió al Poder Ejecutivo el proyecto de regularización de unión concubinaria que habilita la unión entre personas del mismo sexo.

En la ultima sesion del año, la Cámara de Senadores aprobó a las 16:20 horas el proyecto de Unión Concubinaria que otorga los mismos derechos del matrimonio, salvo la adopcion como pareja, a quienes hayan convivido durante 5 años, y será enviado al Poder Ejecutivo para su promulgación.

La votacion fue rapida y tuvo 17 votos a favor y 5 en contra y transforma asi a Uruguay en el primer pais Latinoamericano y Caribeño en otorgar mismos derechos a nivel nacional.

Tras la polémica que se generó en ambas cámaras, el proyecto de Unión Concubinaria fue finalmente aprobado por el Senado. Luego pasó a Diputados, donde se le efectuaron modificaciones, razón por la cual este martes el Senado debió volverlo a considerar para darle la aprobación final.

Como ya fue largamente discutido, los senadores sólo se limitaron a aceptar las modificaciones y pasa al Poder Ejecutivo para su promulgación.

En lo medular, el texto establece que la convivencia ininterrumpida de al menos cinco años en concubinato genera derechos y obligaciones, inclusive para parejas de igual sexo.

Esto pasó este martes al Poder Ejecutivo para su promulgación y una vez que entre en vigencia lo primero que deben hacer quienes quieran adherirse a la misma es presentarse ante un juez de familia.

Una vez reglamentada la norma, las parejas tendrán derechos y obligaciones concernientes a la asistencia recíproca, la creación de sociedad de bienes, los derechos sucesorios y el cobro de pensiones por fallecimientos, entre otros.

En ese sentido, el artículo 20 dispone que las “concubinas y concubinos gozarán de todos los derechos y obligaciones de la seguridad social”. Edgardo Ortuño, diputado del Frente Amplio, aseguró que el proyecto se convertirá en ley, “porque da cuenta de un nuevo impulso en legislación social promovida” por el gobierno de Tabaré Vázquez.

“Las uniones homosexuales pasarán a tener los mismos derechos y obligaciones que los matrimonios heterosexuales con respecto a las pensiones, la guarda de los hijos en común, la compra y la sucesión de bienes”, explicó la senadora Margarita Percovich.

Sin embargo, las parejas del mismo sexo no podrán adoptar legalmente niños. Este había sido uno de los cuestionamientos de las organizaciones que defienden los derechos de los gays y lesbianas a la iniciativa. “Si se reconocía el derecho de las parejas homosexuales a adoptar, el proyecto nunca a iba a ser tratado y aprobado en el Parlamento. Sin embargo, tuvimos en cuenta que el Código de la Niñez y la Adolescencia permite a las solteros y los solteras adoptar sin dificultades. Pero si una pareja del mismo sexo se presenta a solicitar una adopción puede tener problemas para lograrlo, porque en ese caso dependería de los valores del juez”, analizó y reconoció la senadora Percovich.

En caso de ruptura, y si no hubiera problemas de violencia doméstica, continuaría este compromiso económico por un tiempo que no puede superar el tiempo de la unión.

Cuando entre en vigencia la ley, aquellos concubinos que quieran registrarse como tales podrán hacerlo en el Registro Civil, y desde ese momento el deber de fidelidad mutua quedará vigente mientras permanezcan en la misma casa. En caso de arrepentimiento, habrá mecanismos para disolver legalmente la unión.

Normas

En el texto se establece que la convivencia ininterrumpida de al menos cinco años en unión concubinaria genera derechos y obligaciones, cualquiera sea el sexo.

Los concubinarios están obligados a contribuir a los gastos del hogar de acuerdo a su respectiva situación económica. Una vez disuelto el vínculo persiste la obligación de auxilios recíprocos durante un período subsiguiente no mayor al de convivencia. Presentada una demanda de alimentos, la parte demandada podrá excepcionarse cuando la demandante haya sido condenada por la comisión de un delito en perjuicio de ésta o sus parientes hasta en tercer grado en línea descendente, ascendente o colateral.

El reconocimiento inscripto de la unión concubinaria dará nacimiento a una sociedad de bienes sujeta a las disposiciones que rigen la sociedad conyugal. La extensión de los derechos pensionarios a los concubinos operará transcurrido un año de la entrada en vigencia de la ley.


Agradecimiento especial a Adrian Russo de las Hermanas de la Perpetua Indulgencia por el detallado informe para SentidoG.com

sábado, 17 de noviembre de 2007

Los baños y el sexo: ¿sucio o excitante?


Para la mayoría de nosotros, la asociación entre la lujuria y los baños se remonta a nuestra juventud. El baño era el único lugar de la casa donde uno se podía encerrar justificadamente con el objetivo de practicar un poco de auto-exploración. Y los baños públicos eran los lugares fácilmente accesibles donde los extraños podían encontrarse y practicar un poco de exploración mutua.

Está claro entonces que el baño no solo remite a necesidades fisiológicas, sino también a otra clase de necesidades. A pesar de que los baños no cuentan con el confort de, digamos, un dormitorio, muchas veces han sido escenario de momentos calientes y húmedos. Una vez que esa puerta se cierra, cualquier cosa puede suceder.

Por ejemplo, la ducha es un gran lugar para frotar tu cuerpo vulnerablemente desnudo una y otra vez, enjabonando ciertos lugares al punto de la estimulación. Un sujeto muy limpio nos cuenta lo siguiente: "Realmente disfruto de juguetear con mi parejaen la ducha. Es genial practicarle sexo oral mientras el agua corre por nuestros cuerpos".

Los rituales de acicalamiento también pueden estar embebidos de erotismo. Nuestro higiénico amigo continúa relatándonos sus experiencias. "A veces entro al baño cuando mi pareja se está rasurando y solamente el mirarlo me excita. Quizás sea porque es algo muy masculino o porque me recuerda a mi padre, no lo sé; pero por la razón que sea, el aroma de la crema de rasurar es un afrodisíaco para mí".

Los vestuarios incorporan muchos elementos de lo que sería un baño, con el aditamento de que allí uno se puede encontrar con grupos de chicos apetitosos. "Hay algo especial en estar parado en una ducha vaporosa, rodeado de otros hombres desnudos. Eso es algo realmente estimulante", asegura un ferviente adepto a los gimnasios. "Esto es especialmente excitante luego de una ardua rutina de entrenamiento. Y también está la fila de mingitorios..."

Algo mucho más riesgoso es el sexo en los baños públicos. A pesar de ser reprobado por la sociedad en general y del peligro de ser arrestado, los encuentros entre hombres en los baños se vienen llevando a cabo desde tiempos inmemoriales. Creo que casi todo hombre, sea gay o hetero, siempre espía por sobre su hombro a ver qué es lo que tiene el de al lado. Y eso, en muchas ocasiones, ha llevado a la autoestimulación o incluso en algunos casos, al jugueteo mutuo.

Los códigos aquellos que frecuentan las llamadas "teteras" son considerablemente complejos. Desde golpeteos con los pies hasta intercambio de notas, son muchas las formas que tienen de dar a conocer sus intenciones. Y el famoso “glory hole”, una abertura del tamaño de un pene hecha en la pared que divide dos cubículos, logra que las posibilidades sexuales sean más accesibles y más claras. Esto es lo que nos cuenta un hombre gay de unos 60 años: "Lo confieso. En mi juventud he pasado horas en los baños públicos, sentado allí fumando esperando que un amigable extraño ingresara en la puerta de al lado. Es increíble que nunca me hayan arrestado...ni que no me haya enfermado de cáncer de pulmón".

El hecho es que, en general, los baños de hombres suelen ser visitados por aquellos que no han salido del closet y por aquellos que engañan a sus parejas. Es por esta razón que hay muchos entendidos que aseguran que esta práctica se remonta a un pasado pre-liberación. Un observador de las conductas de la comunidad gay desde hace años asegura lo siguiente: "El sexo en los baños es algo furtivo, algunas veces inconcluso, incluso peligroso y el lugar de encuentro no suele ser de lo más pulcro. Pero para muchos hombres, el peligro puede ser estimulante. Y a pesar de que es obvio que el sexo en los baños públicos suele poner incómodos a los que no participan de él, los que lo practican suelen ser discretos ya que no quieren ser atrapados".

Sin embargo, estos argumentos no seducen a algunos hombres. La verdad es que, a pesar de los placeres que puede generar, el sexo en los baños públicos es algo muy peligroso. Un joven opina al respecto: "Es asqueroso y humillante practicarle sexo oral a un hombre sin cara que ha logrado maniobrar su hombría a través de la pared de un baño. Y cuando alguien famoso es arrestado por estar realizando esta práctica, le está dando una mal nombre a nuestra comunidad".

Por suerte, la Madre Naturaleza con toda su sabiduría, ha forjado esa conexión anatómica entre la excreción y el sexo. El baño nos recuerda acerca de eso y acerca de la excitante sensación de “ensuciarse”.

Simon Sheppard – GaydarNation
© Traducción de Esteban Rico

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sábado, 27 de octubre de 2007

Un hotel con estilo diferente


Por ejemplo: en las habitaciones del Axel Hotel Buenos Aires –“primer hotel gay de Latinoamérica”, que se inauguró ayer–, cuando uno, en busca de intimidad, cierra la persiana, al mismo tiempo está abriendo el placard, porque una única hoja corrediza sirve para las dos funciones: es que “entre los gays, la ropa del placard se muestra, no se oculta”, explican los responsables del Axel. Más allá de representar la metáfora del orgullo gay, que solicita “salir del placard”, el caso puede ilustrar una enseñanza plasmada en el Axel: ser gay, hoy, tiende a ser, antes que una elección sexual, un estilo de vida comunitario; el hotel gay lo es porque su arquitectura misma responde a ese estilo, más allá de las preferencias eróticas de cada pasajero. En sus amplios espacios vidriados, en la posibilidad de mirar y ser mirado desde aquí y desde allá, en los cartelitos que permiten solicitar please, disturb, en la piscina de fondo transparente, visible desde todos los pisos, en el solario y el gimnasio, el Axel propicia una sociabilidad abierta, con eje en los cuerpos. El hotel es el segundo de una cadena que se inició en Barcelona y promete revolucionar la movida gay porteña: además de las habitaciones –su precio va de 180 a 450 dólares por día, sus previsibles clientes son turistas extranjeros–, los espacios de reunión que ofrece están pensados para convocar a “la movida gay porteña”, según sus dueños. El emprendimiento requirió una inversión de cinco millones de euros, que sus dueños proyectan recuperar en tres años.

“En 2003 se inauguró nuestro Axel Hotel Barcelona, donde las personas de la comunidad LGTB (lésbico, gay, transgénero, bisexual) pueden sentirse a gusto y respetados. Seis meses después, necesité cogerme unas vacaciones y acabé en Buenos Aires, donde tuve muy buena acogida de los argentinos”, contó Juan Juliá Blanch –propietario de la cadena Axel– conociendo perfectamente el doble sentido porteño de las palabras que utilizaba. Seriamente, prosiguió: “Ante la oferta turística de nivel mundial de esta ciudad, la gastronomía, la cultura, el shopping, el ocio, la buena onda, pensé: ¿por qué no un segundo Axel Hotel?”

La ubicación elegida fue en Venezuela al 600: “Preferimos San Telmo antes que otros barrios como Recoleta, porque al dialogar con la comunidad gay local supimos que querían impulsar a San Telmo como barrio gay, como lo es en Madrid el barrio de Chueca, que frenó su deterioro y creció mucho”, contó Juliá. El hotel tiene 48 habitaciones, cuyo precio va desde 180 dólares, las más económicas y en temporada baja, hasta 450 para las suites más caras.

El corazón del hotel es la piscina climatizada, de fondo transparente, que está en el quinto piso y puede verse desde todos los demás; funciona como una especie de claraboya: hasta la planta baja llega la luz, recortada sólo por los cuerpos de los bañistas. Es que las habitaciones se organizan en torno de un amplio espacio central y la multiplicación de paneles vidriados permite mirar y ser mirado en todos los ángulos y distancias. “Sí, está pensado para que se pueda ver desde todas partes”, comentó Tess Oriol, directora de marketing de Axel Hotels, y agregó que “además de los cartelitos clásicos a disposición del pasajero, Do not disturb, etcétera, se ofrece otro: Please, disturb: la idea es propiciar la sociabilidad propia de la comunidad gay; aquí nadie se esconde de nadie”. También el sauna seco tiene una ventana que permite el contacto visual con la piscina y los aparatos de gimnasia: “Atendemos al culto del cuerpo, propio de la comunidad gay”.

Ya en las habitaciones, la bañera se ofrece a las miradas, sólo separada por un tabique transparente. Y el panel corredizo que corta la luz de la ventana es el mismo que cierra el placard, que así, toda vez que los ocupantes del cuarto se aíslan del exterior, queda abierto: “La ropa de los placares también es para mostrar”, explicó Oriol. También, entre las amenities de la habitación, se incluye un preservativo, pero esto podría o debería formar parte del equipamiento de cualquier hotel.

El Axel se promete hetero-friendly –“No le preguntamos a nadie por sus preferencias sexuales”–, pero previsiblemente su clientela predominante será de hombres gays: “Las mujeres suelen preferir vacaciones menos urbanas –según Juliá–; los gays varones son más cosmopolitas y extravertidos; les gusta hacerse de amigos, conocer gente, y el Axel está previsto para que la persona no se quede en su cuarto”. El bar y el sky bar al aire libre se ofrecen como “puntos de encuentro” para que “la movida gay local pueda mezclarse con los turistas”.

–La ciudad de Buenos Aires, hoy estimada como gay-friendly, tiene sin embargo una historia de represión policial contra la homosexualidad: ustedes apuestan a que esa situación no volverá a presentarse –observó Página/12.

–Con la globalización, es difícil retroceder en materia de derechos humanos –contestó Juliá–: Internet permite que todo se conozca en todas partes, e iniciativas como la del Axel vienen también a consolidar lo que se ha alcanzado.

En todo caso, Juliá no ve en el horizonte porteño ningún gobierno dispuesto a traerle problemas a un empresario que invirtió cinco millones de euros. Juliá piensa recuperarlos en tres años; la ocupación prevista del hotel es del 60 por ciento de las habitaciones en lo que resta de 2007 y del 70 por ciento en 2008. “En el Axel de Barcelona, la ocupación llega al ciento por ciento los fines de semana, pero es porque las distancias son más cortas y muchos ‘salen del armario’ sólo en el week-end”, comentó Juliá.

Pedro Lipcovich
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Polémica en Italia por el uso de la foto de un bebé en una campaña de defensa de los homosexuales


Una campaña institucional contra la discriminación sexual, que muestra la imagen de un recién nacido con una pulsera de identificación donde, en lugar del nombre, se lee "homosexual", ha reabierto en Italia el debate sobre el carácter ético de la publicidad.

La región de Toscana (en el centro) es la responsable de esta campaña, patrocinada por el Ministerio de Igualdad de Oportunidades. La iniciativa ha recibido el apoyo de asociaciones de homosexuales y parte de la izquierda, mientras que los conservadores la han calificado de "horrorosa".

La fotografía, cedida gratuitamente por la fundación canadiense Emergence, aparecerá en vallas publicitarias y postales de la región con el lema "la orientación sexual no es una elección".

Asimismo, será la imagen de unas jornadas contra la discriminación sexual que acogerá la capital toscana, Florencia, los próximos 26 y 27 de octubre, dentro un festival de creatividad.

La ministra de Igualdad de Oportunidades, Barbara Pollastrini acudirá a este festival, en el que también estará el fotógrafo italiano Oliviero Toscani que, días atrás, originó una polémica por una campaña publicitaria contra la anorexia que presentaba a una modelo desnuda que sufría la enfermedad.

Satisfacción de las asociaciones de homosexuales

El responsable regional que escogió la imagen del bebé, Agostino Fragai, ha explicado al diario Corriere della Sera que la campaña no pretende entrar en el origen de la homosexualidad, sino subrayar que "no es un vicio y, por ello, no tiene que ser condenada ni marginada o peor aún, perseguida".

El presidente de la asociación homosexual italiana Arcigay, Aurelio Mancuso, ha declarado que la campaña está "totalmente a la vanguardia" en la defensa de los derechos de los homosexuales y ha manifestado que Italia debería "adecuarse" a la visión de Toscana sobre el asunto.

Críticas de la derecha

Entre los detractores de la foto del bebé figura el líder de la conservadora Unión de Demócratas Cristianos (UDC) en la Cámara baja, Luca Volonté, que ha tachado la campaña de "horrorosa".

Para Volonté, "instrumentalizar a recién nacidos para dar la idea de que los impulsos homosexuales son una característica innata de los niños es tergiversador y vergonzoso desde el punto de vista científico, político y social".

El dirigente ha criticado "la complacencia de las instituciones públicas ante campañas chocantes y falsas como esta" que, ha asegurado, son "la enésima prueba del furor ideológico" y un "típico ejemplo de derroche de dinero público a favor de los lobis de siempre".

Por su parte, el partido de Silvio Berlusconi, Forza Italia, ha subrayado que "con tal de afirmar un modelo alternativo de sociedad, en la que domina la indeterminación sexual, la región de Toscana no vacila en utilizar a un neonato de forma instrumental e ideológica".

EFE / ElPeriodico.com

Homosexualidad y suicidio


El suicidio es siempre un acto patético, con el que un individuo decide renunciar al don de la vida. Las cifras van en aumento. El número de casos en varones supera altamente al de las mujeres: 63% y 37%, respectivamente.

En nuestro país, el porcentaje subió del 6,7 al 8,4 por cada 100.000 habitantes, siendo la tercera edad y la adolescencia los períodos más críticos. Por otra parte, es llamativo un aumento de los suicidios entre los 10 y 14 años. Los suicidios generalmente se dan por circunstancias adversas, ausencia de apoyo y horizontes carentes de futuro. Más allá de esto, las verdaderas causas del trágico acto final permanecen ocultas la mayoría de las veces.

Una reciente estadística en los Estados Unidos reveló que el 33% de los jóvenes que se suicidan son homosexuales. El 50% de estos jóvenes fueron rechazados por sus padres. El 40% de los chicos de la calle son gays o transexuales. De éstos, el 60% son violados y casi todos requieren atención médica por la gravedad de las lesiones que les son infligidas ( www.yesinstitute.org/resources ).

Sin lugar a dudas, la vida de nuestros jóvenes no pasa solamente por la homosexualidad, pero ésta es una problemática social que nos incluye a todos y que va más allá de estar de acuerdo o no con conductas sexuales diferentes.

Esta inquietante estadística, casi desconocida, exige que todos los ciudadanos seamos debidamente informados. En especial aquellos padres que han detectado muy tempranamente este rasgo en alguno de sus hijos o hijas, para que, así, puedan tener la posibilidad de consultar con profesionales especializados y actualizados en homosexualidad. Durante siglos, fue considerada enfermedad y pecado. Sin embargo, a medida que se fue investigando científica y socialmente, la homosexualidad ya no es considerada una enfermedad, y mucho menos un pecado.

Hay excepciones. En su reciente visita a los Estados Unidos, el presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, dijo en un foro realizado en la Universidad de Columbia que en Irán no existen los homosexuales. Según el Código Penal iraní, el sexo entre hombres debe ser castigado con la muerte.

Hace 17 años, Naty había nacido con un cuerpo de varón, según nos informó en su momento La Voz del Interior, de Córdoba. En 2004, los padres de Naty solicitaron a la Justicia autorización para realizar una operación, con la finalidad de cambiar el sexo de su hijo. El padecía un trastorno denominado “disforia de género”, también llamado transexualismo. Por lo general, los transexuales se sienten mujeres atrapadas en el cuerpo de un hombre, o viceversa.

Los padres de Naty señalaron que en varias oportunidades la vida del niño había corrido peligro por la profunda conflictividad que esto le ocasionaba. Finalmente recibieron, con gran alivio y felicidad, los resultados de las pericias y un reciente fallo judicial que autoriza la realización de la cirugía de adecuación de sexo en su hijo, así como el cambio del documento nacional de identidad con el nombre y el género femenino solicitados.

Sin embargo, esta historia no es común a otros niños que manifiestan conductas sexuales diferentes, gays, lesbianas, transexuales, bisexuales.

La historia de Ramiro es una de esas otras historias.

A los cinco años, Ramiro no quería saber nada de tener un pitito. Más de una vez les había dicho a su mamá y a sus hermanos que se lo iba a cortar. Lo más grave fue cuando se lo dijo a su maestra, la que, alarmada, mandó llamar a sus padres. Ellos decidieron someterlo a una sesión de psicoterapia semanal. Al tiempo, todos quedaron convencidos de que el tratamiento había sido exitoso: habían logrado convencerlo de que era un varoncito. Para entonces, Ramiro ya había cumplido 12 años, y justo el día de su cumpleaños, mientras observaba las hermosas manos de su madre adornando su torta, tomó la decisión de irse de su casa: ya no soportaba seguir fingiendo.

Pasó entonces a ser uno de tantos niños que deambulan por la calle pidiendo monedas y comida, sentado en las veredas o en los umbrales de las casas. Sin embargo, una noche su suerte cambió. Un hombre le regaló un sándwich y un alfajor. Además, le ofreció vivir con él y trabajar en un maxiquiosco de su propiedad. Esa noche, Ramiro tuvo su primera experiencia sexual. Comía bien, tenía ropa cara y buenos perfumes. A cambio, él debía limpiar, cocinar y aceptar las exigencias y la violencia de su protector.

Pronto se dio cuenta de su trágica situación. Había abandonado a su familia, su casa, su escuela, sus amigos y, por sobre todo, había perdido la libertad de sus actos, la posibilidad de estudiar y lograr un oficio que le permitiera planear un futuro digno y elegido por él.

Una noche, cuando estaba por cerrar el negocio, entraron dos muchachos desaliñados y un tanto nerviosos. Ramiro no dejaba de observar los movimientos de los visitantes. Ellos tomaron varios paquetes de galletitas, papas fritas y unas latas de cerveza. Recordó que el patrón guardaba un arma en el escritorio de la caja. Todo ocurrió con la velocidad de un relámpago. Los dos jóvenes venían hacia él empuñando una navaja. Ramiro tomó el arma y les apuntó. Ellos soltaron las navajas, implorando que no los matara y diciendo que tenían hambre y sed. Ramiro miró su mano, armada por primera vez, y en un acto casi automático la llevó hacia él, abrió la boca y se disparó.

El silencio fue inmediato y para siempre. Ramiro ahora forma parte de una estadística. Una de las tantas elaboradas por instituciones que trabajan afanosamente para evitar que otros jóvenes tengan su triste destino.

Pero ¿cómo se explica la existencia de seres sexualmente diferentes?

La homosexualidad se ha practicado desde hace miles de años y existe en toda la escala del reino animal. Hay leones homosexuales, monos homosexuales y hasta ranas homosexuales.

Teniendo en cuenta que los genes son los productores de las proteínas y que éstas son las que participan en la formación del cerebro, del cual depende gran parte del comportamiento, es obvio pensar que la conducta sexual tiene una base biológica.

Los determinantes del interés sexual en cuanto a la preferencia por el mismo sexo o por el opuesto ocurren muy tempranamente, generalmente ya entre los cuatro y los cinco años, mucho antes de la pubertad.

Las personas descubren cuál es su interés sexual: no lo eligen.

¿Cuáles son, en verdad, los mecanismos que dan lugar a la atracción sexual, tanto en los hombres como en las mujeres?

Una de las hipótesis más aceptadas relacionadas con estas variantes de la sexualidad dice que se deberían al efecto que producen las hormonas embrionarias masculinas durante la vida fetal. Ellas darían lugar a una organización neurológica masculina o femenina, algo así como nacer con un cerebro masculino ante la presencia del cromosoma Y o con un cerebro femenino, en caso de que éste estuviera ausente.

La metodología genética que investiga los grupos familiares y gemelos ha demostrado consistentemente que los genes tienen influencia en la orientación sexual, aunque los estudios moleculares no han podido aún descifrar cuáles serían los genes involucrados.

Una de las conductas más estudiadas al respecto es la del cortejo que realiza la mosca de la fruta. Este proceso consta de una serie de señales visuales, acústicas y quimiosensoriales que intercambian el macho y la hembra durante este acto. No hay apareamiento, a menos que los machos hayan realizado su ritual completo y la hembra se haya mostrado receptiva. Experimentos realizados con moscas “genéticamente mutadas” mostraron que los machos realizaban el cortejo a otros machos al igual que si fueran hembras y difícilmente intentaban copular con las hembras, lo cual demostraría que tal comportamiento estaría relacionado con la interacción de genes especializados.

Si bien entendemos que los seres humanos somos muy diferentes de una mosca, ya se han identificado numerosos genes de las moscas que tienen su equivalente en los humanos (revista Science, 1995).

En los últimos años van apareciendo con mucha pujanza nuevas formas de pensar dentro de las sociedades. Una de las más revolucionarias es la línea ideológica que tiende a difundir la llamada igualdad de género. Según esta teoría, ser hombre o mujer no estaría determinado mayormente por el sexo, sino por la cultura. Para muchos psicólogos, existe una identidad psicobiológica del propio sexo y una identidad genérica, que seria la identidad psicosocial, o sea, la del tipo de funciones que las personas de un determinado sexo desempeñan en la sociedad.

Si aceptamos el hecho de que la unión entre dos personas esta basada en el amor, con procreación o sin ella, a diferencia de la unión animal, basada exclusivamente en el sexo y la procreación, posiblemente se desvanecerán los prejuicios que aún prevalecen en muchas sociedades y culturas. Se reconocerá y aceptará cada vez con más naturalidad la existencia de conductas sexuales diferentes, un verdadero polimorfismo comparable al color de la piel o a la talla.

Es de esperar que en un futuro próximo sea factible demostrar cuál es la red génica que, en interacción con un determinado medio ambiente, da lugar a estas variantes sexuales, así como el porqué de su presencia en toda la escala animal, incluido el hombre, y su frecuencia, si bien minoritaria, persistente.

Esta demostración científica servirá para que finalmente se acepte que si un hombre o una mujer tienen una orientación sexual diferente de su conformación biológica no deben ser privados por esto de los derechos y las obligaciones propios de cualquier ciudadano del mundo.

Y para que ningún otro niño tenga el triste destino que tuvo Ramiro.

Primarosa Chieri / Médica genetista.
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