miércoles, 11 de octubre de 2006

Alejandro Urdapilleta


"¿Cómo se llama... esa cosa de cuando la mariposa va volando y marca el signo de...? ¡¡¡La metáfora!!!"
Alejandro Urdapilleta


Si alguien alguna vez puede llegar a ser el mejor algo en algún ítem, creo que Alejandro Urdapilleta sería el mejor actor que nos ha dado esta república. También dirige varias de sus puestas, y escribe; poesías, obras de teatro... hay un libro de recopilación de textos suyos llamado "Vagones transportan humo". Y encima ahora está colaborando con Mabuse. Un honor realmente excepcional.

Hace unas semanas nos encontramos a ver una película, hablar de ella y grabar eso. Queríamos hacer una nota. En serio. Bueno. Otra vez será. Igual, esto había que desgrabarlo.

La película la eligió Urdapilleta. No la había visto, se la habían recomendado, tenía que verla, por algún motivo... era Felicidad, de Todd Solonsz. Aquí van sus comentarios mientras la película corría, y la botella de whisky decrecía notablemente.

-Nunca ví un lechazo en el cine, es la primera vez... ¡¡Que haya más!!
-Es como una película comunista hecha ahí, en la factory, e e u u.
-A estos nenes hay que matarlos, son los actores del futuro.
-¿Cómo me traés algo así, con paidofilia? Esto es cosa de Mabuse. Yo iba a analizar una película normal. Esto es una indecencia. Soy hijo de un general, es una falta de respeto, un horror, deberían prohibirla. ¿Y la iglesia donde está? ¡¡Beccar Varela: hacé algo!!
-(Susurros) Yo quiero entrar en la paidofilia... Chicos: llamen. Soy gordito, borrachín y divertidísimo. Me pongo la nariz y soy un clown re-loco.
-Qué buena película. Es una inteligencia total...
-Viva Bin Laden. Que salga grande esto.
-Qué fuerte. Qué buena.
-Qué asco.
-Qué inteligencia.
-Basta, apagá, me aburrí de esta película. No me gusta el cine, me gusta el gran hermano. Me aburrí muchísimo porque tiene una cosa de sketches, que es muy americana, y ahí está la trampa. Yo odio a los americanos. Odio lo yanki, te juro por dios, pero no es una idea, eh, ya estoy cansado que después que se le murió la madre comen juntos el estofado en la cocina, no les pasa nada, todo circula, y sigue, la escena del asesinato viene, ya sabés que viene viene viene, y vino, y ya pasó, y si no es este es el otro, no hay mucha opción, y después todo se rearma, y se rearmó y terminó. Andá a la puta que te parió. Todo con acento en la ó. Y encima hay una cosa que todo tiene que coincidir... horroroso. No, a mí me gusta mucho más la vida humana que la película, vida humana, carne y carne, sangre contra sangre, sandra y celeste, mujer contra mujer, es mucho mejor.

Entonces, claro, paramos la película, y seguimos bebiendo y conversando. La pantalla del televisor se detuvo, básicamente, en el gran hermano y un documental con jirafas. En algún momento pensé en la posibilidad de convertir eso, (esto) en una nota. Editarla. No. ¿Para qué? ¿Cómo? Pero en la transcripción literal me pareció encontrar algo. No se bien qué. Tal vez algo del absurdo de los mecanismos verbales. De ese vacío que reposa tras el verbo.

-El problema es el verbo. Como dice la biblia. Y ese es un grán misterio. ¿Por qué el problema es el verbo? Y, la biblia dice que en el principio es el verbo, y mirá cómo estamos, o sea que el problema es el verbo, porque es el principio de todo esto. ¿Cómo nadie averigua eso?
-Como viste eso que decía Burroughs que el lenguaje es un virus.
-¿Eso decía? No vivía yo en esa época. Ese era un burro, un drogodependiente...
-Y decía que el lenguaje era un virus que nos estaba puesto, y eso nos llevaba toda la vida en una dirección, así como si te inoculan un virus te lleva toda tu vida en una direccción, todo el funcionamiento de tu cuerpo y de tu vida lo lleva en una dirección, que termina matándote salvo que tomes muchas... eh... aspirinas, o no me acuerdo cómo se llama ese remedio que se hace con papa, ¿cómo se llama?
-Eeehhhh... paponia.
-No.
-La merquecha.
-No boludo, cómo se llamaaaa...
-La papusa.
-No, boludo, el remedio que uno toma...
-¿En base a papa?
-Sí.
-Nunca tomé. No, no no. Tortilla de papa he tomado muchísimo.
-Eeehhhh... La reputa que lo parió se me borró el nombre ese.
-¿Un remedio en base a papa?
-Lo que toma todo el mundo para las defensas.
-¿Para el sida?
-No, suponete que tenés gripe, ¿qué tomás?
-¿Aspirina?
-No. Me vino un problema...
-¿Remedio para qué?...
-Que te sube las defensas, y que te hace mierda el estómago.
-¡¡Antibiótico!!
-¡¡Antibiótico!! Eso. Totalmente.
-El antibiótico es una cagada, yo jamás tomo antibiótico. Odio el antibiótico.
-¿Pero viste que es en base a papa?
-¿Ah sí? No sabía. Mirá que genial.
-Entonces que como... hasta que no te tomás un antibiótico el virus te pone el cuerpo en una dirección que te lleva a la muerte, el lenguaje también es un virus que...
-Sí... yo creo que viene todo del lenguaje, mi amorrr, de una. Acá estamos viendo la jirafa, mirá la jirafa. Es... son nobles, son gente noble la jirafa, viene la tortuga, viene todo, viene eeehhhh... la gendarmería animal... son pre-ciosas, gente bárbara, cada uno con su uniforme, que se manejan bárbaro, y nosotros nos manejamos como el orto. ¿Por qué? Por la problemática del verrrrbo. Sí, es un invento. Como el sexo.
-El sexo es otro virus tremendo espantoso, eh...
-Es tremendo, y es todo un invento del verbo.
-¿El sexo es un invento del verbo?
-Yo creo que son condicionamientos. Que estamos armados, programados, como cuando entrás en una página y te cae un programa... ¡¡Sexo Gay!! Y ya tenés el ícono que podés apretar. Que vos no pediste eso, que te encajaron... Y ya se te puso en la computadora y ya está, y se te puso la carita del Sexo Gay, la carita que pide garompa, o el ícono de manito que pide, o culo que pide, porque el culo pide... eso es otra cosa... el culo habla, el culo es verbo... Pero el problema es el verbo: lo que quiere decir.
-Hoy pensaba, en función de algo que decís respecto de tener una vida comprometida con el sexo, en tres maneras del sexo. La gente que "curte" el sexo, que suele ser bastante imbécil. La gente que tiene un compromiso estúpido con el sexo, que no puede hablar nada del sexo, ¿qué podés hablar del sexo? no hay nada interesante que escuchar del sexo, vas a una entrevista y decís ah, garché con tal, puta, puto, es aburrido, que te cuenten garchadas es aburrido...
-Sí, y a quién le importa quien es puto...
-...compromiso imbécil con el sexo te cuenta anécdotas imbéciles sobre el sexo, es un embole. Ahora un compromiso de verdad con el sexo lo que hace es que vos hables de otras cosas de una manera más inteligente. Es decir un compromiso de verdad con el sexo te lleva a ser más inteligente. Esa inteligencia te puede llevar a un lugar interesante.
-Yo creo que me lo garché a Embón.
-Noo, no seas hijo de puta...
-Aaaaaahhhhhhhh...
-Aaaaaahhhhhhhh...
-Sí, sabés que yo creo que sí... ese sería el título de la nota: Yo creo que me lo garché a Embón... Tengo un recuerdo, de chico, con uno que era igual a Embón. Yo creo que era Embón. Te lo juro.

- Nos tomamos una botella de whisky y nos quedó corto...
-Tremendo... y no hay merca... ¿Queda vino?
-Sí, ¿querés? Hay dos botellas.

-Hay una cosa del hombre gay, de mezquinarle a la mujer lo que ella quiere. También está bueno eso, ¿no? No te voy a dar lo que vos querés. Tac. No, porque hay un chupadero de la mujer. Es antinatural. La homosexualidad es perversa. Debe estar prohibida.
-¿Nunca te dió curiosidad el prostíbulo?
-¿En qué sentido?
-De estar en esa energía.
-Sí, me gusta, pero me parece más loco la cosa gay de andar, eh, de cuando te das cuenta de que el hombre se prende, ehh, si vos estás en una murga por ejemplo, vestido de yegua, se prende en todas, te hacen pasar al patio, al cuarto de atrás, está la familia y vos pasás al cuarto de atrás, adelante de la familia, y vas al cuarto de atrás y hay un intercurso. Eso es loco.
-¿Te gustaría hacer cosas positivas a vos?
-No, no, solo cosas negativas.
-Decime algo: ¿Querés hacer cosa positivas?
-Eh, sí, me gustaría alguna cosa positiva, de repente un sorete grande grande me encantaría tener.
-¿Pero qué te gustaría de cosas positivas?
-Cosas positivas por ejemplo poner una bomba nuclear en Córdoba, en el centro del país, entonces que se explote todo, no se, para decirte algo...
-Sí sí, como positivo, ya que te apuro.
-Claro, tal cual, para decirte algo que me obligaste a decir.
-Ahora, gesto de micrófono, ¿esta actitud negativa tuya, es una pose?
-Sí desde luego, todo lo mío es pose.
-Porque vos lo que querés es la felicidad de la humanidad.
-Yo estoy podrido de la humanidad en realidad. Pero soy positivo. Es decir, no creo en nada, detesto todo lo que sea el ser humano.
-Yo te veo leyendo Oshu, Osho...
-Me encanta Osho.
-Ves, y después decís que no creés en nada.
-Adoro Osho. Creo en todo. Osho, Cristo... Me gusta todo lo que sea creer, las personas, patra luego poder... ehhh, cercenar. Todo lo que sea con raiz me encanta para poder sacar de raiz. Pero que exista. A mí, igual, todo me importa un carajo. Yo me tengo que lavar el culo cada vez que cago. Tengo que comer, lavar la vajilla, no es cuestión de Osho, ni de Hitler ni nada, somos gente grande, viste. Y todo eso son intelectualadas, todo eso es fabricación. No no no. Yo prefiero quedarme con el linyera, charlando con el linyera, y lo bien que hago. Y la jirafa del discóvery.

-Qué fuerte eso de avanzar la vida expuestamente. La cosa loca del actor, eso es muy loco, yo no me la banco. Y no por moralina, está bien o está mal.
-No, no.
-La verdad, qué delirio, ser Soledad Silveyra...
-Y pero vos sos actor. Te va a pasar, en un lugar te pasa, no en ese punto masivo, pero vas a ciertos lugares y sos Gardel, sos famoso y ahahaha...
-Sí pero me pasa al contrario, voy a lugares y todos me quieren meter merca, porque todos piensan que yo tomo merca. ¡¡No, no, no!! ¡¡Por favor, paren un poco con la cosa de la droga y el actor!!

-El espectador es lo de menos, porque no existe el espectador...
-¿No existe?
-No exiiiistee, noooo...
-¿Vos no pensás en el espectador para armar una historia?
-No existe el espectador el espectador está adentro del director...
-Bueno, un espectador imaginario y qué se yo, pero ¿vos no pensás cómo vas a manejar la atención de esa persona que mire la obra que estás construyendo?
-Sí sí sí sí, uno lo piensa, pero igual eso es lo elemental para contar una historia, no, porque si estás contando una historia a los nenes muertos de hambre, muertos de frío, les contás un principio, un nudo, un desenlace, para que entiendan...
-¡El cine yanqui!
-Es lo lógico, lo humano, y los yanquis lo utilizan...
-Porque ellos saben que todos somos niños con hambre y frío.
-Claro, es tal cual.

-¿Por qué será que a la gente del cine le gusta tanto... ehh... Sony? Esta película es medio Sony, como el largo de Sony. Pensada muy bien...
-Tenés razón...
-Sí, si yo los huelo.
-¿Sabés que tenés razón?
-¿Me estás gastando?
-No, es que no lo había pensado y es como vos decís. Totalmente. Un poco más sacada...
- Y, es la película...
- Sí...
-A los yanquis les encanta. No se que les gusta tanto... viste que dicen bueno hagamos una serie que sea real, que tenga puntos de conección con la gente, pero es mentira, no hay puntos de conección con la gente, es mentira, y les encanta a la gente...
-Nooooo, que van a tener puntos de contacto, noooo... bueno, lo que tienen es que son ingeniosas, pero es el imperio del ingenio, y el ingenio es una cosa espantosa.
-Espantosa. Y en la vida misma, eh.
-Sí. En la vida es como una herramienta, que a veces te puede ser util, pero cuando te montás ahí...
-Tal cual...
-...fuiste, es una imbecilidad.
-...es rock an pop, es una pelotudez...
-Sí, el ingenio es un asco, y Sony es el imperio del ingenio.
-Sí, el imperio del ingenio. Por eso, está muy bien escrita la película, y es maravillosa, otro día la voy a terminar, pero hoy no porque tengo tortícolis.
-¿Tenés tortícolis en serio?
-No, ni en pedo. Nunca tuve tortícolis.
-¿Nunca en tu vida?
-Nunca.

Javier Diment / www.mabuse.com.ar

Las Pijas


Pijas colgantes
sembradío de garchas
huevos al acecho
pijas enroscadas adentro de los calzoncillos
Vergas, garompas
pingas deliciosas encremadas
ojetes revueltos
cactus almibarado
despliegue de pijas circuncidadas
y el intenso bulto
que rompe rutas arremolinadas
rodantes
con pendejos como rodetes
rodeando como rastrojos
suspensores en la terraza
concurso de a ver quién acaba más lejos
guascazos en las puntillas de los manteles
porongas
en las bocas de los coroneles
Chorgas
zodapes
pedazo de mampostería
gauchos con solo huevo
pijas de los vestuarios
sacudidas de algarabía
mingitorios
crematorios
panqueques, morcillas
condones pinchados
862 pijas por metro cuadrado
pijitas fláccidas de los mormones
y millones de pitilines
Pijas y más pijas
pijas negras, grossas
con olor a rosas
pesadas, de varios kilos
aceitadas, de doble filo

pijas blandengues
frías, verdes, de cura,
con sabor a culpa
por que se les pone dura.
Tres pijas en el desayuno
ocho a media mañana
tres o cuatro para el almuerzo
y durante la tarde nada
pero a la noche
pijas a granel
pijas llenas de bríos
de gran poder adquisitivo
pijas que asoman la cabeza
con el movimiento del colectivo
Gansos a diestra y siniestra
garchas de doble pechuga
y bananas con sabor a miel
yo quisiera que todo esto
me lo dé la pija de él.

Alejandro Urdapilleta / 1994

sábado, 7 de octubre de 2006

Dos hermanitos, con la guarda de un transexual


Dos hermanitos de uno y tres años que se encontraban en estado de abandono fueron entregados en guarda provisional a un transexual, por disposición de un juez.

La resolución fue tomada por el juez de menores de Río Cuarto, José Varela Geuna, quien dijo que confió las criaturas a "María Belén" Ochoa, un travesti que vive en la localidad cordobesa de Holmberg, ubicada a unos 250 kilómetros al sur de esta capital.

El magistrado aclaró sobre su dictamen: "Nada tiene que ver la guarda con fines de adopción. Es una medida tutelar, provisoria, en resguardo de los niños que ya tenían con «María Belén» un vínculo anterior, ya que los papás biológicos -separados- solían dejarlos al cuidado de esa persona, con la que ya se había generado un vínculo".

Explicó: "La intervención del tribunal ya venía desde tiempo atrás, a raíz de determinadas situaciones en que estos niñitos con sus papás habían sido colocados en situaciones de riesgos, de negligencia continuada".

Sobre la condición sexual de la guardadora, Varela Geuna dijo que no hizo ninguna valoración, sino "su capacidad para dar afecto a los niños, mucho más allá de su condición sexual. La impresión personal fue inmejorable: una persona con una capacidad de amor y afecto para el cuidado de los chiquitos".

"María Belén" manifestó: "Es como tocar el cielo con las manos". Y agregó sobre la decisión judicial: "Tengo disposición para cuidarlos como una madre a estos chicos".

"A esta altura del partido, si me los sacan, yo creo que me muero. Porque es lo más maravilloso que te puede pasar en el mundo; amo a los chicos", expresó.

En 1994, la justicia argentina falló por primera vez en favor de un transexual, Mariela Muñoz, para autorizar la guarda de menores.

Sábado 7 de octubre e 2006 LA NACION/ARGENTINA

lunes, 2 de octubre de 2006

Expertos aseguran que el desarrollo de niños en parejas homosexuales es normal


El desarrollo emocional, cognitivo y afectivo de los hijos criados por parejas homosexuales no difiere de los que han crecido con parejas heterosexuales, según refleja un estudio elaborado por la Decana de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia, María Vicenta Mestre.

El estudio, realizado sobre los estilos de crianza de 1.400 chicos entre 9 y 13 años, indica que la estabilidad emocional y capacidad de control es independiente del sexo de los padres.

Padres y madres homosexuales ejercen sus funciones paténtales de cuidado, afecto y orientación del mismo modo que los heterosexuales, según recoge el estudio.

Por ello, los niños criados bajo este modelo familiar desarrollan su conducta social, su inteligencia, capacidad afectiva y comportamiento sexual como cualquier otro niño o adolescente, sin que su orientación sexual se vea afectada por la de sus padres, según las mismas fuentes.

De hecho, las conclusiones del informe reflejan que la probabilidad de que estos niños sean adultos gays no es mayor que la de los niños de padres heterosexuales. (La tasa de prevalecía es similar a la de la población general, un 10% aproximadamente).

Este análisis es uno de los temas que integran el calendario de ponencias del próximo Congreso Nacional de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria, que se celebrará del 16 al 19 de septiembre.

En los últimos años, la familia tradicional ha dejado paso a nuevos modelos familiares (padres separados o divorciados, parejas de hecho, parejas homosexuales, adopciones) que lógicamente influyen en el crecimiento de los hijos y en la formación de su carácter.

Para Mestre, la transmisión de valores, capacidad de control, orden, y afabilidad por parte de los padres hacia los hijos son los puntos fundamentales sobre los que los chavales desarrollarán su comportamiento y conformarán su carácter.

Esto debe llevarse a cabo en un entorno afectivo estable, sin críticas ni rigidez excesiva, pero marcando límites y normas familiares propias, con independencia de la presencia de uno o de ambos progenitores o del sexo de los mismos.

GayBarcelona.net

Una pareja gay logra la primera adopción de un bebé catalán
Un matrimonio gay, residente en la provincia de Barcelona, ha logrado por primera vez en Catalunya la adopción de un bebé, según confirmó ayer la consellera de Benestar i Família, Carme Figueras. El bebé, que aún no ha cumplido el año, lleva viviendo con los dos hombres desde antes del verano. La pareja pasó con todos los parabienes el periodo preadoptivo y el juez le ha otorgado la custodia definitiva del menor.


Es la primera adopción de estas características que se formaliza desde que en marzo del 2005 una modificación del Código de Familia de Catalunya permitió la adopción a las parejas gays y de que en julio del mismo año una modificación del Código Civil español legalizó el matrimonio de los homosexuales y les otorgó todos los derechos, incluida la adopción de menores.

La noticia fue recibida con satisfacción en los distintos colectivos y asociaciones de gays y lesbianas de Catalunya. "Es uno de los más importantes logros de la igualdad legal conseguida por el movimiento homosexual", señalaba ayer en un comunicado la Coordinadora Gai-Lesbiana. "Ahora --proseguía-- todos los niños, con independencia de la orientación sexual de sus padres, tendrán los mismos derechos, el mismo grado de protección legal y las mismas oportunidades".

2.173 NIÑOS EN CENTROS
Los padres del bebé ahijado quieren permanecer en el anonimato, precisamente para velar por los derechos de su hijo. Y el bebé, en todo caso, ha topado con la fortuna de una sólida familia en un lugar, Catalunya, donde 2.173 niños residen en centros de la Administración.
Además, si hasta hace poco era difícil adoptar a un bebé en Catalunya (de ahí la pujanza de las adopciones internacionales) porque no había recién nacidos desasistidos, ahora sí los hay. Cada mes nacen en los hospitales catalanes un promedio de 10 niños sin familia. En unos casos porque su madre renunció al bebé (36 entre enero y junio de este año) y en otros (22 recién nacidos en el mismo periodo) porque la Generalitat quitó la tutela a los progenitores por su incapacidad para criar al menor.
La consellera Figueras, que ayer inauguró el primer Foro Internacional de Infancia y Familias que se celebra hasta el próximo martes en el edificio central de la Universidad de Barcelona, subrayó que, contrariamente a lo que algunos sectores conservadores vaticinaban, la reforma legal que permitió a las parejas de un mismo sexo formalizar procesos de adopción "no ha causado un alud" de solicitudes, ni ha representado ninguna ruptura social, como demuestra el limitado número de solicitudes presentadas.

28 PETICIONES
Desde que las parejas gays pueden acceder a la adopción se han presentado 28 solicitudes en Catalunya, de las que 20 son parejas de hombres y ocho de mujeres. De ellas, 24 parejas aspiran a una adopción nacional y las cuatro restantes a tener un menor en acogida.
Figueras dijo que esta puerta abierta a la paternidad homosexual reducirá las adopciones encubiertas que se hacían hasta ahora. Para ser padres, uno de los miembros de la pareja solicitaba la adopción, ya que las familias monoparentales nunca estuvieron excluidas del proceso. El problema surge con el otro miembro de la pareja que no tiene ningún vínculo legal con el niño con el que sí disfruta de un vínculo afectivo.
La titular de Benestar i Família reiteró que en las adopciones debe valorarse únicamente si la adopción es lo mejor para el menor. "Lo más importante es que sea un beneficio para el niño, que se tenga la seguridad de que será querido, cuidado, respetado y que no se le maltratará". Unos derechos, comentó Figueras, que en ocasiones no son respetados en el seno de las denominadas "familias tradicionales".

VETO EN OTROS PAÍSES
Que las parejas gays opten más por la adopción nacional que por la internacional es muy lógico, puesto que la mayoría de países susceptibles de disponer de niños para adopción (Rusia, China y Etiopía son los principales) no aceptan a los matrimonios homosexuales. No obstante, bastantes parejas sí han conseguido adopciones en esos lugares a base de realizar la petición como familia monoparental.
Únicamente en Brasil se ha formalizado alguna adopción de parejas gays españolas y se prevé que en breve pueda hacerse también en Suráfrica, donde la Constitución recientemente aprobada ya contempla este tipo de filiación.

miércoles, 27 de septiembre de 2006

Klaus Wowereit podria ser el primer canciller homosexual


Klaus Wowereit, que celebró su reelección como alcalde de Berlín junto a su novio Jörg, se postula como candidato socialdemócrata para enfrentarse a Merkel

Klaus Wowereit tiene 52 años, es dueño de un carisma arrebatador, ama las fiestas y goza del raro privilegio de ser el primer político de peso en Alemania en haber salido voluntariamente del armario. «Soy maricón y eso está muy bien», dijo hace ya cinco años en la convención que debía aclamarlo como candidato al cargo que actualmente ocupa.

Nadie duda de que el jefe del Gobierno regional de la ciudad-estado de Berlín es uno de los políticos más populares de la república. Más aun tras su reelección la semana pasada, que le ha convertido en la estrella emergente de su partido, el viejo SPD (Partido Socialista alemán).

Pero el éxito de Wowi, como llaman con cariño sus admiradores a la nueva promesa del partido, miembro de esa especie casi en extinción de líderes socialdemócratas capaces de ganar elecciones, además de alargar su permanencia en el cargo otros cinco años, fue algo más. Y algunos empiezan a especular con su candidatura a la cancillería.

«Y eso está muy bien»

En la noche de su triunfo, el político se presentó ante sus seguidores junto a su compañero sentimental, el neurólogo Jörg Kubicki, a quien, al igual como lo hacen los políticos heterosexuales, abrazó cariñosamente, en una imagen que impactó a la prensa germana. El gesto no fue gratuito. Durante la campaña, su rival democristiano, Friedbert Pflügert, agobiado por las encuestas, intentó ganar votos con una frase maliciosa: «Berlín tiene necesidad de una primera dama». El domingo pasado, Wowereit evitó darle un beso a su novio, pero contestó de manera contundente a su adversario: «Querían una primera dama. Nosotros tenemos a Jörg y eso está muy bien», recordó la coletilla utilizada el día que se reconoció su homosexualidad.

La anécdota no inquietó a la socialdemocracia, tampoco causó preocupación en Berlín, una ciudad con fama de tolerante y centro del movimiento gay germano. Pero la visión de Wowereit y Kubicki abrazados en un escenario político no pasó desapercibida para el poderoso Bild, periódico más vendido del país, que dedicó una portada al tema. «¿Será Wowi el primer canciller homosexual? -titulaba bajo una foto de los dos-. Muchos de sus amigos en el partido ya lo ven como el sucesor de Angela Merkel», añadía. Cuando un candidato tiene éxito en las regionales, la prensa y sus respectivos aliados lo consideran de inmediato predestinado para tareas de mayor envergadura. Y Wowereit repitió hasta la saciedad durante la campaña, que en el caso de una victoria deseaba ocupar nuevos cargos de responsabilidad en su propio partido y tener algo más que decir de lo que había dicho en los últimos cinco años.

Debates de salón

«La discusión que anima a todos los políticos de la capital gira en torno a una pregunta -anotó die Zeit-, ¿Puede un político homosexual en Alemania aspirar a un cargo de alta responsabilidad e incluso llegar a ser canciller? La capital y sus electores ya dieron una respuesta categórica. Los berlineses han aceptado mayoritariamente que su alcalde sea homosexual y que encabece la marcha anual del Christopher Day, la mayor fiesta gay de la ciudad». Pero Wowereit, que a lo largo de sus años al frente del Gobierno de Berlín ha repetido infinidad de veces que él no hace política gay, sino que es un homosexual que se dedica a la política, deberá vencer una barrera casi infranqueable. A nivel nacional, los candidatos gays no gozan de mucha popularidad y por eso no es de extrañar que, aparte de él, sólo dos cargos importantes hayan salido del armario: el alcalde Hamburgo, Ole von Beust, quien nunca menciona en público su condición sexual, y Guido Westerwelle, presidente del partido Liberal, quien se deja fotografiar en las fiestas al lado de su compañero sentimental. Aún es pronto para predecir el futuro de Klaus Wowereit y a pesar del debate que apasiona en los salones de la capital, las declaraciones de sus amigos a favor de una hipotética candidatura y de sus propias ambiciones, el alcalde de Berlín deberá vencer un primer gran obstáculo el próximo año si desea seguir soñando con desafiar a Angela Merkel: ser elegido vicepresidente del SPD.

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viernes, 22 de septiembre de 2006

Las travesuras del señor Humberto


Angélica querría que le hicieran la nota a ella: salta, ladra, te mira alerta a los ojos, husmea el grabador, pero apenas consigue unos mordiscos del sanguchito de jamón y queso que engulle la cronista. Angélica, por si no lo saben, es la vivaracha perra –mezcla con algo de terrier– de Humberto Tortonese, que está junto a Margarita, otra perra que fue muy querida por el actor (dramaturgo, etcétera), en una imagen tomada en Miramar que forma parte de un pequeño santuario personal. Ese altarcito está presidido por una hermosa foto de su padre que quedó pegada a la mesa al derretirse una vela encendida, al lado de un cuenco rebosante de papirolas con forma de pajaritos hechas por el propio Humberto en papeles de precioso diseño. En ese sitial, también tiene su lugar de honor Batato Barea, en tiempos del Parakultural. Desde las paredes del living, descuella Sarah Bernhardt como majestuosa hada protectora en un poster primorosamente enmarcado y una impresionante fotografía de un muchacho trabajador semidesnudo plantado en medio del río, realizada por Marcos Zimmermann. Más allá un piano –con cortinados teatrales detrás– que HT no toca ni de oído, pero donde, en circunstancias propicias (unos buenos tragos, por ejemplo) puede improvisar melodías rarísimas, en las inmediaciones de un corazón en relieve rojo brillante, con algunos pinchos, regalo de 20º aniversario de Zimmermann en julio pasado.

En ese mundo que lo refleja –Angélica, las esbeltas plantas de la terraza, los pájaros de papel, además, se le parecen– Humberto Tortonese, generoso y gentil, conversa con Las12. Habla de La voz humana, de Cocteau, su última creación en teatro actualmente en una impasse, de su estimulante experiencia en radio junto a Elizabeth Vernaci y de sus intervenciones desopilantes en RSM, bajo la conducción de Mariana Fabbiani, programa televisivo donde con su mejor expresión Buster Keaton puede descerrajar acotaciones merecidamente lapidarias, increíblemente osadas. Sin premeditación y sin alevosía, con sinceridad visceral, Tortonese dinamita los cimientos mismos de los programas amarillistas de chismes, del cholulismo en sus peores expresiones mediáticas.

Pero lejos de sentirse un héroe o un cruzado, el artista se divierte manteniendo íntegro su espíritu crítico y travieso, mientras que encuentra tiempo para avanzar en el guión sobre el dentista asesino serial Barreda (“me atrae porque vengo de una familia de odontólogos, por otra parte es un personaje bien nuestro, un caso de locura muy argentina”) que quizá pueda filmar el año próximo. En lo que queda de éste, aparte de proseguir con sus exitosos trabajos en la radio y la tele, a partir de octubre retomará las giras por el interior con La voz humana, espectáculo que espera poder cerrar en Buenos Aires. Durante la entrevista se cuelan el criado del Don Juan de Molière, la diputada Gasconcha y otros personajes inolvidables de HT. Y un pajarito se vuela del santuario y va a parar al bolso de la agradecida cronista.

¿Cómo no se te ocurrió antes hacer La voz humana?
–Hace cuatro o cinco años que la tenía en lista de espera, hasta que dije “ay, ahora es el momento”. Me dejé llevar por la intuición, como otras veces. Con La voz humana sucedió que en un momento todo coincidió: tuve deseos de hacerla ya, me reencontré con ese texto que esencialmente no ha perdido vigencia, lo empecé a masticar. En el momento que tomo la decisión, también se dio que mucha gente me estaba preguntando qué iba a hacer en teatro, me llegaba el deseo de bastante público de verme en el escenario.

Aunque en general en las notas se suele poner el acento en tus actuaciones con Alejandro Urdapilleta en el teatro y en la tele, la verdad es que has diversificado mucho tus interpretaciones en géneros diferentes, incluyendo la comedia inglesa Alarma, el musical La tiendita del horror donde hacías varios roles.
–Con Alarma me pasó que me llegó el guión, y yo sin leerlo pregunté quiénes estaban en el elenco. Me informaron: Valeria Bertuccelli, Alejandra Flechner, Roberto Catarineu, y dije “ah, bárbaro”. Firmé y cuando agarré el éxito me di cuenta de qué flor de choclo, y una cosa muy armada de producción, un sistema al que yo no estaba acostumbrado. A su vez, La tiendita... era la reposición de una producción norteamericana, una comedia muy ingeniosa, con buen diseño de arte, combinado con humor el horror y el sadismo, bien negra hasta el final. Algunos chicos se asustaban, lloraban.

¿Vos sos de llorar con las películas, las obras de teatro?–
Bueno, a veces es lindo. A mí me pasa al mirar, por ejemplo, Bailarina en la oscuridad, la de Lars von Trier. Me acuerdo que la vi por primera en el cine, cuando se estrenó. Entré solo y en un momento empecé a meterme en la historia, a quedarme sin respiración porque la angustia me oprimía. Miraba la alfombra roja de la sala, ya no resistía más el dolor del personaje de Björk, sólo su canto me sacaba de ese sufrimiento intolerable. Esa traición de gente en la que ella había confiado, cercana, me llegaba directo al corazón. La volví a ver hace poco, con mi hermano, que no la conocía, y lloré de nuevo, aunque el impacto no fue tan tremendo. Una película que no es de llorar a mares pero me conmueve mucho siempre es La strada. Me da una cosa de enorme ternura la pureza absoluta de ese personaje de Giulietta Massina, tanta que no ve la maldad en Zampanò hasta que él comete ese crimen atroz, mata al loco, al acróbata, al arlequín. Qué increíble Fellini, qué gran poeta, cómo llevaba lo circense en el corazón. En el anterior, Los inútiles, hay un toque en ese baile de carnaval final, con esa actuación grandiosa de Alberto Sordi, un actor que siempre me gustó mucho.

Y siempre tan cerca del patetismo ¿no? ¿De dónde sale para vos esa raíz trágica tan fuerte de los grandes cómicos, de los payasos, de los bufones?
–Es que la comicidad está ahí, tan al borde de todo. No se da al revés con los grandes trágicos, quizá porque una cosa es querer hacerse el gracioso y otra bien distinta tener esa gracia naturalmente, ese don si querés, y de allí ir sin escalas al dramatismo. A mí me gusta mucho ese pasaje de lo grotesco a lo trágico y de allí a lo desopilante. Porque el exceso, el desborde, terminan siendo cómicos, hay una tensión que liberar, si no, te hundís en abismos insondables.

¿Cuándo te das cuenta de que podés hacer ese tránsito entre géneros con tanta fluidez?
–Desde chico yo advertía el tema de encasillamiento, que acá se daba mucho en esa época, más que ahora, seguro. Cuando empecé a estudiar teatro, notaba que había actores que reiteraban un rol y que no querían salir de eso, quizá porque era un lugar seguro. Luppi era como un clásico que hacía siempre de Luppi en distintas cosas, cine, televisión. Es verdad que a veces algunos directores contribuyen, te dicen “vos das para tales cosas”, basándose en un trabajo anterior que funcionó. Es difícil que sepan ver más allá, especialmente cuando sos raro, inclasificable. Después, cuando podés mostrar otras facetas, empiezan a considerarte.

A veces el periodismo también encasilla. Miré algunas notas que te hicieron los últimos años y nadie parece acordarse del magnífico Sganarelle que hiciste en el Don Juan de Molière, dirigido por Alberto Ure.
–Sí, puede haber una tendencia al encasillamiento, a identificarte en una sola dimensión. Me encanta que traigas ese recuerdo de Ure: lo primero que hice con él fue En familia, en el Cervantes, una gran experiencia en un estilo de teatro que me apasiona. De modo que cuando me ofreció a Sganarelle me puse muy contento porque es un personaje divino, poético, perspicaz, sensible.

Le da un eje a la obra, y merece recordarse que vos lo hacías con una contención, con suma elegancia...
–Precisamente, ahí es cuando lo que te importa no es el hecho de ser o no protagonista, sino apreciar el peso del personaje, su sentido dentro de la pieza. Me puse confiado en manos de Ure, tuvimos una conexión profunda, mucho intercambio. Escuchó mis opiniones, siempre tan inteligente y desprovisto de la solemnidad de algunos puestistas estrella de mucha soberbia. En cambio, Ure hizo cosas de gran libertad, desprejuicio, vuelo. Dejame aclararte que nunca tuve ningún resentimiento porque no me reconocieran esa actuación, yo estaba menos en el candelero también. Pero fui muy feliz haciendo ese papel, lo disfruté plenamente, y debo confesar que me encantaba ese aplauso espontáneo, después de hacer ese maravilloso monólogo, antes del final.

Como en la ópera, cuando se aplaude en medio de una escena un aria bien cantada.
–Sí, tal cual, esa necesidad del público de estallar en un aplauso te da una sensación de haber logrado algo muy lindo. Mirá, en La voz humana también me ha pasado: en algún momento de la actuación algo le gusta mucho a la gente y aplaude, si bien a la vez quiere seguir escuchando. Entonces, me fui poniendo más canchero y dejo espacios para que el texto no sea tapado por las risas o los aplausos. Pero la verdad es que esa aprobación espontánea, esa respuesta sincera, como incontenible, es fantástica, muy gratificante si sabés recibirla. Cuando hacía En familia había funciones para escuelas, venían los chicos con las papas fritas y un día, de pronto, después de una entrada mía, se escucha una voz que grita “Grande, Torto”. Yo le retribuí muy sobriamente “Gracias” y seguí actuando. Alguna gente se indignó porque se trataba del Cervantes, imaginate. Creo que así es el teatro popular, con la gente expresándose. Por eso me encanta la imagen de otros tiempos, de cuando el público tiraba cosas, verduras, huevos, si algo no le gustaba. Porque también ahora, con tanto respeto, tanta corrección, te aplauden cualquier cosa al terminar una representación.

En cierto sentido, te apropiaste de La voz humana, hiciste tu versión desde el texto que adaptaste, la puesta, la interpretación.
–Hubo muchísimas versiones, pero hasta donde sé, todo el mundo lo agarró para el lado de la tragedia. Sin embargo, yo pienso que tiene una parte divertida por el lado del desborde. Cuando ella le dice a ese amante que la dejó “el único segundo que me olvidé de vos fue cuando estaba en el dentista y me rozó un nervio con el torno”, en esa frase circula el humor. Creo que si Cocteau está mirando desde arriba, ha de estar riéndose de esta lectura que hago.

¿Te pareció que había que actualizar algunos detalles de la obra?
–Algunos cambios surgieron naturalmente, pero otros anacronismos los dejé. Por ejemplo, que el teléfono se ligara, porque la aparición de esas voces que la interrumpen tienen importancia dramática en la obra, y aunque ahora no suceda, puede resultar verosímil. Te cuento que primero vi la versión de Rossellini en la película El amor, donde están La voz humana y El milagro, las dos por Anna Magnani, que es genial. Después agarré el texto y lo fui pasando muy sencillamente, modificando pequeñas cosas, exagerando otras.

¿Cuál es el origen del oso hormiguero?
–Estaba pensando en cómo hacer lo del perro: primero se me ocurrió una especie de estatua, pero no me convencía. Entonces me acordé de ese oso hormiguero que habíamos usado con Urdapilleta en ATC, en el programa de Gasalla, a quien llamé. Le divirtió la idea y me dijo a quién llamar para recuperar el oso. Y la idea funcionó, sin modificar esa parte del texto, salvo que en vez de un perro se trataba de un oso hormiguero, lo que aportaba una extrañeza, sin duda. Por eso, termino diciendo “Voy a ver qué hago con el animal. Ah, me lo encajaste”. A ese hombre le podrían haber traído de algún viaje un oso hormiguero, una cosa entre snob y caprichosa. Creo que es el animal apropiado para acompañar la locura de ella. Durante todo ese proceso, mi preocupación constante era no desvirtuar el original.

Un texto que toma una situación humana tan universal y atemporal, la de una persona enamorada que no se resigna a ser abandonada, que pierde toda compostura y se arrastra, se rebaja, se revuelca. La canción “Ne me quitte pas”, de Brel, lo dice bien claro: quiero ser la sombra de tu sombra, la sombra de tu mano, la sombra de tu perro, pero no me dejes...
–Exacto, hacés cualquier cosa aunque en el fondo sepas que no hay retorno. Acá hay otro tema muy bien llevado: esta cuestión de querer sacarle una verdad a él. Personalmente, creo que la última llamada de él es para saber si ella cometió una locura o no. Entonces, ella juega con esa mala conciencia. Ciertos desbordes los fui encontrando en algunos sitios: el caso de los guantes de él, por ejemplo. Estaban en la mesita de luz y durante los ensayos ella iba a buscarlos, era como tener una parte de él en sus manos. Cuando se los pone en ojos, pensé: va bajando, se los pone en las tetas, después en la medibacha... Y ya en las últimas funciones era un orgasmo para ella porque después de ese gesto vuelve y dice “acá no están”, o sea: “están dentro de mí”. En estas funciones pasó algo genial: la gente subía, reía, se quedaba suspendida, reía de nuevo. Un gran regocijo para mí, por eso quiero seguir haciendo La voz humana. Nunca tuve oportunidad de hacer una pieza durante mucho tiempo, y en esta oportunidad me han pasado cosas nuevas sobre la marcha, sintiendo que llego a mi punto más alto en lo actoral.

En tu versión, él la deja por un hombre, no por otra mujer.
–Le busqué esa vuelta al ver que era un juez, me acordé de Oyarbide, de algunos escándalos que hubo acá. No me pareció que cambiara lo sustancial del texto para nada, que sigue siendo el abandono, no poder aceptarlo.

También la escena del abandono podría haber sido jugada por un hombre, si bien la convención indica que las mujeres tienen más permiso para mostrar emociones.
–Por supuesto, esa reacción, ese desamparo, esa desesperación les puede suceder tanto a mujeres como a varones. Te digo que muchos espectadores se acercan y me dicen: “A mí me pasó, no en esa medida, claro, pero me identifiqué”. Creo que uno de los hallazgos de la obra es que sea una conversación telefónica, una situación que da la posibilidad de abrirse, de sacar las miserias, de que se adivinen la voz y los silencios del otro.

En realidad, no se trata de un monólogo porque hay otro personaje, que no se ve pero interactúa, en ese camino zigzagueante que recorre la obra.–
Sí, y que te lleva a un lugar. Es cierto que se trasluce la presencia de otro personaje que sostiene el diálogo. Por eso la desesperación cuando se corta la conversación, esos gritos desgarradores, ella sufre en el alma y sufre físicamente. Fijate que en algunos lugares del interior viene a ver la obra un público que se la toma como una telenovela. Hay comentarios durante el transcurso, se la toman a pecho, se anticipan, como en el circo criollo. De pronto escucho a una señora que dice con mucho sentimiento “ay, lo que le va a decir ahora, no, no, le mintió”.

Tu puesta y tu actuación tienen momentos francamente operísticos, ¿te gusta ese género?
–Bueno, de hecho hay una versión operística de La voz humana. Y yo quería ponerle algo en esa dirección, los grandes gestos, los gritos. Ultimamente estuve haciendo como tonos para arriba, hasta llegar a un agudo. Sí, me atrae lo desmedido de la ópera, me parece todo muy teatral: la música, la voz tan potenciada, esos sentimientos tremendos. Te transmite una energía, te da piel de gallina. Es fantástico experimentar con el canto, te hace sacar todo. Me pasó una vez que estaba de vacaciones en La Paloma, en un hotel muy viejo con una resonancia increíble: empecé a cantar y la voz me salía perfecta. Yo no tengo esa técnica, pero hay cosas –un momento de felicidad, de plenitud– que me dan ganas de cantar. Cada tanto me pasa.

¿De entrada pensaste en dirigirte en La voz..?
–No, no me lo había planteado así, lo que me propuse fue estudiar bien el texto y después ver, pedir ayuda cuando la necesitara. Pero de pronto la obra ya estaba ahí, me pareció que era una responsabilidad que me correspondía. Igual llamé a un director que llegó tarde al ensayo, justo el día que sentí que entendía la pieza en su totalidad, algo se había liberado, me di cuenta de que tenía la puesta. Aunque reconozco que no es fácil abarcar todas las áreas.

Entre la Capital y el interior, tu público ha de ser muy heterogéneo.
–Muy, y eso me fascina. Público teatrero clásico y público de Rock & Pop. Vienen parejas jóvenes, gente grande, mucha mezcla. El público femenino sigue siendo mayoría, se nota que las mujeres quieren salir, ver cosas nuevas, comentarlas. Además, ellas tienen esa cosa de expresar más sus gustos, sus entusiasmos, son agradecidas. El hombre viene y te dice rápidamente “buenísimo el laburo” y habla de otra cosa, nada que suene personal. La mujer se entrega más, te lo comunica.

Qué paradoja que hayas conquistado en cierta forma una radio como la Rock & Pop, tradicionalmente misógina y homofóbica.
–Bueno, yo no me propuse entrar en esa radio: empecé porque me llevó la Negra Vernaci. Cuando le dije que nunca había hecho radio, me respondió: charlemos así como lo hacemos nosotros, para divertirnos. Entré por mi puerta, en realidad, para encontrarme con una par. Y siempre burlándonos de esa radio machista, que tuvo que cambiar un poco su estilo. Porque Tarde Negra empezó a estar entre los programas más escuchados, conducido por una mujer. Había que rendirse a las evidencias. Con la Negra es como una hermandad que tenemos, nos entendemos y complementamos, coincidimos sin haberlo preparado antes. Y todos los que trabajan en el programa están pendientes, contribuyen a decorar la situación. Pero no es que yo me considere ni remotamente la imagen de la Rock & Pop: voy a trabajar ahí, la paso muy bien.

Lo interesante es que lograste un cambio, si querés parcial pero muy significativo, sin sacar la pancarta, siendo fiel a vos mismo, con tu estilo de ingenuo zarpado, con ese lado de niño inocente que has preservado milagrosamente y que te permite atravesar la selva y salir ileso. Junto a una mina como Vernaci, conseguiste romperle algo a la Rock & Pop.
–Algo pasó, está pasando, es verdad, y creo que es bueno contribuir a romper prejuicios y tener tanta respuesta de la gente. Al principio me di el lujo de hacer el curso del macho, una sátira a ciertas costumbres masculinas, la cancha, el hipódromo, la oficina... Los que escuchaban este curso eran los hombres, y se reían. Para mí era como meterme en un personaje, en un estereotipo. “Vamos, Humberto, que vos podés”, decían los mensajes. Me pareció bárbaro que los tipos fuesen capaces de reírse de ellos mismos. Ahora que dijiste eso de la ingenuidad, de mantener algo de niño, me provocaste la asociación con algo que pasaba cuando era chico: estábamos en una playa, en la carpa, en La Perla de Mar del Plata, y yo me perdía, me iba por ahí y la gente que me encontraba me hacía las preguntas del caso. ¿De dónde venís? De allá lejos, decía yo. ¿Cómo es el auto de tu papá? Amarillo. Nada que ver con la realidad, yo seguía el tren de mi fantasía, mi cabeza iba por otro lado. Y creo que conservo un poco esa posibilidad de no darme cuenta tanto de ciertas cosas, de lo que conviene decir. Entonces, no me censuro. Eso me da una libertad fuera de todo cálculo, también me da mucha tranquilidad, refuerza mi propia mirada.

Quizás es esta frescura, esta sinceridad sin rodeos y sin miedos lo que hace que en la radio, en la TV, puedas conectar directamente con la gente, que te cree y te quiere por vos mismo, que acepta la dureza de algunas opiniones.
–Tengo mis principios, claro, y mi punto de vista. El resto fluye sin premeditación. La semana pasada, en RSM, me deliré actoralmente al hacer un cuento con una serie de fotos de Susana Giménez regando las plantas. Empecé a inventar toda esa historia de que había limpiado los baños y no dejaba que el novio los usara.

Puro teatro
–Sí, por supuesto. Y no falta gente que me dice que tengo que hacer Pasando revista en el teatro, imaginate. Es bárbaro cómo ese aporte actoral, ese crear un relato sobre la marcha, potencia la creatividad del equipo. Después del reportaje a Luis Majul, quien no quiso entrar en el juego y reconocer que había dicho “soy petiso y me la piso”, empezó el chiste con los técnicos que participaron, se les ocurrió poner una supuesta llamada de Majul diciendo “soy petiso...” y el recreo fue creciendo, con una continuidad. Sonaba mi celular y yo decía “debe ser Susana”, pero obviamente era Majul repitiendo la famosa frase. Cuando el equipo se divierte y aporta, las cosas salen mejor, las ideas se multiplican. Mariana se divirtió de verdad ese día.

Mariana Fabbiani parece como dividida entre cierta formalidad para no quedar mal con algunas figuras, y su otro yo, más zafado y maldito, que es cuando está mejor y puede ser brillante. El martes pasado, por ejemplo, volvió de la gripe muy inspirada.
–Ella es muy laburadora, muy profesional, tiene que hacer un personaje pero a la vez encontró una veta donde se puede relajar, disfrutar. Un día me dijo “sos lo mejor que me pasó este año”, y me sonó bien, sincero. Porque al principio había temas que no quería tocar, sobre todo respecto de su ex Gastón. Salía algo en las revistas y me pedía “no digamos nada”, y yo la convencía “sí, digamos, pero encontremos la forma”. Por supuesto que si ella no quiere realmente decir algo, se lo respeto totalmente, pero a ciertos temas viene bien quitarles importancia porque en realidad no la tienen. A mí me encantaba darle a Mirtha Legrand, y Mariana en algún momento se enganchó. Cuando vuelve Mirtha, parece que dijo: “Ay, esa chica me da con todo”, entonces Mariana le mandó saludos. Pero yo cada tanto vuelvo a la carga: aparecen declaraciones contradictorias en su programa y le digo muy serio: “Mirtha, por favor, no permitas que mientan en tu espacio”. Es cierto que Mariana podría tomarse más libertades porque tiene rapidez y gracia, pero tampoco es cuestión de hacer un campeonato de desparpajo. A veces viene bien que ella juegue el rol de moderadora.

En el programa de Susana, tu diputada Gasconcha sí que no tenía pelos en la lengua.
–No me privaba de nada sobre las lacras de los políticos, decía cosas terribles. Susana al principio tenía un poco de miedo, pero después tuvo una actitud muy piola: me dijo que no le contara los temas del día, que quería sorprenderse. Entonces, tenía que explicarle cómo venían las cosas en política. Con la abuela de Gasalla hacía el mismo juego porque le daba buenos resultados.

¿Qué panorama se te va armando a lo largo del tiempo, mirando esas revistas con minas recicladas que dicen sandeces?
–Mirá, creo que todo forma parte de un gran negocio. Ahora veo que las editoriales se fijan si dije más de Caras o de Gente, si muestro más una revista que otra, porque independientemente de la burla, para ellos es difusión. Entonces, intento separarme un poco de esa zona, digo “a la revistita de 1,70 le podés creer o no”, tratando de desenmascarar un poco a través del juego. Es increíble cómo posan y lo que dicen esas chicas por salir en una revista. Yo sé que lo de las cirugías viene de Estados Unidos, pero acá se lo han tomado demasiado en serio. Gente muy joven que se está operando, actrices buenas y lindas que se ponen esas aplicaciones. Pero lo cierto es que en la radio, en la televisión, todo el mundo se disputa estas revistas, aunque sea para mirarlas de ojito, y yo tengo que defender mi material de trabajo. Cada tanto, digo: lo que hacen estas revistas es una carnicería, te cuelgan la media res, te muestran la nalga, tenemos la pechuguita por acá, varios cortes a elección... Y también tenemos a los ricos que hacen fiestas a beneficio y es el mismo circo, todos queriendo figurar.

Moira Soto
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jueves, 7 de septiembre de 2006

Wal-Mart recibe críticas por ‘actitud pro gay’


La cadena de súpermercados norteamericana Wal Mart ha desatado la cólera de sus seguidores en los Estados Unidos tras unirse a un grupo de comercio gay.

La compañía con base en Arkansas ha enfrentado una gran oposición frente a este cambio de actitud hacia la comunidad gay por parte de diversos grupos, tales como la AFA Asociación Americana de Familia.

La AFA dice que tras asociarse con la Cámara nacional de comercio Gay/Lesbica (NGLCC), Wal Mart ha abandonado su carácter de "pro familia".

James Nelson, co-fundador de la NGLCC, anuncio a los reporteros que Wal Mart enviara $25,000 directo a las Arcas de la Cámara. La cadena de supermercados también acordó llevar adelante talleres de trabajo para gente de negocios de la comunidad gay/lesbica.

Nelson le dijo a Los Ángeles Time que "uno de los aportes mas significativos de esta unión comercial es que Wal Mart ha dejado demostrado su buena voluntad y actitud dentro y para la comunidad gay".
"Las parejas del mismo sexo están en todos lados. Por lo cual esta unión societaria no es solo una cuestión de costos; sino que ayudara a establecer un dialogo a través del país que en ultima instancia es muy bueno para la igualdad".

Tanto la AFA como otras asociaciones que caen bajo el genero de "asociaciones de familia" o "alianzas familiares" se han mostrado criticas frente a este cambio de política comercial.

Randy Sharp de la AFA le dijo al noticiero matutino de Northwest Arkansas que "hasta hace poco menos de año y medio, la AFA aplaudía Wal Mart por sus políticas pro familia, pero ahora parece que Wal Mart ha decidido hacer a un lado el legado dejado por su fundador Sam Walton, y unirse a aquellos que se focalizan en los precios y ganancias".

En el pasado, Wal-Mart cedió frente a las demandas de la AFA y dejo de vender revistas como Maxin y juguetes como la Barbie Embarazada (aunque esta tenia un anillo de casada).

La AFA se ha comportado de manera hostil hacia otras corporaciones que estuvieron dispuestas a trabajar con grupos como la NGLCC o aquellas que se publicitaban en revistas de contenido homosexual o de interés para la comunidad. De hecho, la AFA a boicoteado recientemente a la compañía FORD Motors por anunciarse en revistas gay.

El encabezado de su sitio WEB proclama "78 revendedores le exigieron a FORD que dejara de apoyar a la comunidad Homosexual".

El representante de Wal-Mart, Bob McAdams, le dijo a los medios de comunicación que la compañía ya había trabajado con otras organizaciones de la comunidad GLBT tales como Padres de Gays y Lesbianas y participado en campañas de derechos humanos.

El cambio de dirección comercial de Wal Mart ha sido criticado también por organizaciones gays que lo ven como una "cínica movida comercial".

"La nuestra es una comunidad inteligente y por eso podes ver cuando una operacion desvergonzada de marketing es llevada adelante" declaro Jeremy Bishop, director del programa Orgullo en el trabajo. Agrego además: "para nosotros se trata de una cuestión de justicia social y económica, ya que Wal Mart tiene un largo registro de falta de igualdad en el trato con sus empleados, ya sean gays u heterosexuales".

lunes, 14 de agosto de 2006

El cine por asalto: Pedro Almodóvar


Mis películas están colmadas de películas. Siempre hay un televisor donde pasan una, o un cine donde encontrar a mis personajes. Todas las películas que aparecen en las mías son meticulosamente elegidas, forman parte de la escenografía y juegan un rol activo. Mis pequeños robos no son meros homenajes a sus realizadores: me apropio de sus obras en beneficio de la historia que quiero contar.

Cuando voy al cine a ver una película que me interesa, sus imágenes se convierten en parte de mi vida, de mi experiencia, aun cuando yo no haya sido más que un simple espectador. Esta carta blanca hace la presentación de todas las películas que aparecen en las mías y explica las razones por las cuales las seleccioné. También hay algunas que tienen estrecha relación con mi filmografía, o que me sirvieron de referencia al momento de escribirlas o de rodarlas. Finalmente, hay otras que fueron escogidas simplemente porque adoraría verlas una y otra vez.

1 Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón

Pink Flamingos (John Waters)
Para mí, es la mejor película de Waters. Y Pepi..., al igual que Pink..., es una película sin presupuesto, muy under en su acepción más exacta, y en la que lo desagradable es una cualidad sumamente presente. Pepi... estuvo muy influenciada por el movimiento pop americano de finales de los ‘70, por Warhol, Morrissey y Waters. En ese universo que era casi como un basural, la falta de presupuesto, así como las peculiaridades de los que encarnaban los distintos personajes, la mezcla de glamour y de miseria, de alegría de vivir y de espíritu suicida, produjeron obras muy vivas, extremadamente libres, abriendo camino a una inspiración que, años más tarde, los más jóvenes desarrollarían en la música. Pink Flamingos, por ejemplo, es una película que estuvo a la vanguardia del punk de ese entonces, imponiendo su estética y buena parte de su ideología.

Céline y Julie van en barco (Jacques Rivette)
Esta es una película sumergida en una atmósfera femenina, una suerte de historieta donde el azar es la lógica de la narración. La vi hace mucho tiempo y guardo un recuerdo no muy preciso. Pero intuitivamente la asocio con Pepi..., en donde la narración reemplaza a la historieta urbana y los personajes son trabajados como estereotipos.

2 Laberinto de pasiones

Medianoche (Mitchell Leisen)
La verdad, el único punto de unión con Laberinto... es que las dos son comedias. Pero la película de Leisen es una perfecta ilustración de la screwball comedy. El mejor antídoto contra el aburrimiento.

¿Quién eres tú, Polly Magoo? (William Klein).
Así como podemos hacer una conexión entre Pepi... y el movimiento pop norteamericano en su versión más basura, Laberinto... encuentra sus raíces en el movimiento pop inglés de los años ‘60, los películas de Richard Lester con o sin Los Beatles, películas más ligeras y decorativas...

Polly Magoo es la quintaesencia del movimiento pop con una toma de conciencia. Es un universo complejo y muy visual que se coloca bajo una luz, la de la moda, en un momento en el que la moda era considerada una verdadera revolución. Polly Magoo es uno de esos raros retratos que existen sobre el mundo de la moda, su belleza, su fatuidad, su delirio, su comercio, su snobismo y la ingenuidad de las modelos. Ni siquiera es necesario verla entera para apreciarla. La fotografía en blanco y negro es impresionante: es todo menos banal. No por nada su realizador, William Klein, es un gran fotógrafo. Para mí, la película tiene un gran valor sentimental (sin hablar de la admiración que siento frente a la imagen y al montaje visionario, mezcla de cine vérité y cuento de hadas). Polly Magoo es una de las primeras películas que he visto en su versión original, ya que en la España de esa época, finales de los ‘60, estábamos condenados a ver las películas en versión doblada, ardid mediante el cual era más fácil censurarlas.

3 Entre tinieblas
Narciso negro (Michael Powell)
Powell, solo o con Pressaburger, es uno de mis maestros. Para todas mis películas le pido al director de fotografía que tome como referencia la iluminación y la paleta de colores de la fotografía de Jack Cardiff.

Esa mujer (Mario Camus, con Sara Montiel)
Las aventuras de una monja. Violada por los nativos de una misión en Africa, termina como cantante en peringundines de mala muerte antes de conocer la gloria como artista. Melodrama hiperbólico, lleno de canciones, antología del kitsch español, al servicio de Sara Montiel, la estrella más grande de nuestro cine entre los años ‘50 y ‘70.

4 ¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Los sobornados (Fritz Lang)
Me inspiré en esa joyita de Fritz Lang, la más noir de las películas noir, para el borrador de ¿Qué hecho yo...?

La influencia se ve en la publicidad para café, cuando Cecilia Roth recibe en pleno rostro una taza de líquido hirviente (su amante solícito le trae una taza de café a la cama, trastabilla accidentalmente con una de sus zapatos y manda la bandeja al diablo). En ¿Qué hecho yo...? no es más que un chiste, una parodia sobre la publicidad que hace volar en pedazos los “momentos íntimos” de las parejas. En Los sobornados no sólo los hombres y las mujeres se arrojan cosas sino que se pasan el café hirviendo por la cara al solo efecto de quemar al otro.

No tengo palabras para expresar mi admiración por el Lang mudo, su período alemán, y el posterior en lengua inglesa. Los sobornados es una película para verla mil veces. Es violenta, sexy y oscura como el alquitrán.

Wanda (Barbara Loden)
Mi película y ésta de Barbara Loden son retratos de mujeres y madres de familia completamente disfuncionales. Wanda es una mujer desprovista de instinto maternal. Es muy original como idea el elegir una heroína con características tan negativas. Ella es una de las más precisas definiciones de “ama de casa blanca deleznable” y el más emocionante retrato de una mujer a la deriva. El estilo de Loden nos remite a Cassavetes, otro de los realizadores insignia para mí. Además, Loden estuvo casada con Elia Kazan y encarnó uno de los personajes más interesantes de Fiebre en la sangre, película que me marcó en mi infancia. Es ese personaje con el que yo más me identificaba: oveja negra de la familia, ninfómana, adicta al alcohol, vive asfixiada por una familia rica y llena de prejuicios. Barbara Loden fue la rebelde sin redención posible.

Por otra parte, cuando en ¿Qué hecho yo...? la abuela y el nieto van al cine, van a ver precisamente Fiebre en la sangre: sin que se vean las imágenes de la película, uno escucha la voz de Warren Beatty, doblada al español, contando las bondades de la vida rural.

Rocco y sus hermanos (Luchino Visconti)
Oscura epopeya de una familia que emigra a la ciudad en busca de prosperidad, como mi propia familia, como la familia de ¿Qué hecho yo...?, su lucha por sobrevivir, una madre de coraje inmenso, etcétera. Me golpeó la belleza de todos los hermanos; el pelo suelto de Claudia Cardinale, tan libre; la bondad y la inocencia de Delon, en los antípodas de su rol en A pleno sol o en Le cercle rouge; la lascivia de Annie Girardot en miniatura y su fuerza trágica. Creo que una de las escenas más violentas que recuerdo de mi infancia es cuando Renato Salvatori la mata en el campo. Otra sensación que recuerdo fue descubrir que un hombre con todas las de la ley (Roger Hanin) se podía sentir atraído por jovencitos (hasta ese entonces no había visto más que curas con tales inclinaciones). En ese momento descubrí que los jóvenes varones podían comerciar con su cuerpo como lo hacían las chicas. Todo eso provocaba en mí, que al fin de cuentas no era otra cosa que un muchachito católico, una mezcla de miedo y fascinación.

Además, la música de Nino Rota es grandiosa. Tomé algunas cosas para Entre tinieblas.

5 Matador

Duelo al sol (King Vidor)
Un western expresionista y desmedido en el cual todos los actores ensamblan salvo Lillian Gish (la única que había actuado en películas mudas, condición que la excusaría en parte de haber incurrido en gestos desmesurados).

Durante la primera parte, la película roza todo el tiempo lo ridículo, y la salva únicamente una fotografía magnífica y los excesos de intriga que nos remiten a los melodramas del período mexicano de Buñuel.

En la segunda parte, la película se redime; es como si fuera necesario soportar esa primera parte exagerada y kitsch para poder alcanzar el auténtico drama que viven los personajes, víctimas de ellos mismos, todo dentro de una espiral trágica digna de las mejores tragedias.

Se ven las últimas imágenes de Duelo al sol en Matador para ilustrar mi teoría según la cual el cine habla del futuro del que lo hace y no de su pasado.

La heroína (Asumpta Serna) huye del torero que la persigue refugiándose en un cine. El entra detrás. Los dos permanecen parados, como hipnotizados, contemplando las imágenes de la película que se proyecta. En la pantalla pasan Duelo al sol. La película llega a su fin como la vida de los dos héroes. Después de herirse de muerte, Jennifer Jones y Gregory Peck logran juntar sus últimas fuerzas para arrojarse el uno contra el otro y fundirse en un último abrazo mortal. Ese abrazo final anuncia el destino de los dos héroes de Matador, quienes en ese momento preciso contemplan hipnotizados su propio final en la pantalla.

Pandora (Albert Lewin)
Desde que ideé el guión quería que Matador escapara del realismo y que tuviera ese aire de leyenda que se desprende de Pandora, una fábula sobre la mortalidad y la belleza. Tuve que volver a verla. El recuerdo que guardo es el de una película extraña, intrincada, con imágenes surrealistas (y toreros), y con uno de los flashbacks más largos y audaces de la historia del cine. Un flashback como ése destruiría la unidad de narración de cualquier película, sin embargo en Pandora se integra sin perjudicar la obra. Hago referencia al momento en el que James Mason cuenta por qué lo llaman el “Holandés volador”. El público de gusto sofisticado y maneras refinadas apreció la película de Lewin. En cuanto a los otros, deberían tratar de ir a verla de todas maneras.

El verdugo (Luis García Berlanga)
Es la mejor película sobre la pena de muerte (producida en plena dictadura franquista), realizada con el humor negro y la ternura propia de uno de los dúos más fecundos y geniales del cine español de los años ‘60/’70: Berlanga y el escritor Rafael Azcona.

Además de Buñuel, Berlanga es el único realizador español al que le reconozco influencia en mi obra.

En Matador se ven las últimas imágenes de Duelo al sol para ilustrar mi teoría según la cual el cine habla del futuro del que lo hace y no de su pasado: el abrazo final de Duelo que se ve anuncia el destino de los dos héroes de Matador.

6 La ley del deseo

In a Lonely Place (Nicholas Ray)
El lazo que la une con La ley... es que las dos películas cuentan, entre otras cosas, la historia de un guionista que comete un error, destruye lo que más ama y se da cuenta demasiado tarde.

Ray aborda en esta película noir (verdadera obra maestra) un tema muy original: la ternura de los violentos, su inocencia, aun cuando hagan gala de su brutalidad. Esa fatalidad indisociable de cada uno de sus actos que los condena a destruir lo que más aman es lo único de lo que disponen en la vida.

Tengo una especial debilidad por las películas donde se ve una máquina de escribir y un hombre inclinado sobre el teclado. Desde El almuerzo desnudo de Cronenberg, donde la máquina de escribir se parece a un culo, hasta aquella película de Vincente Minnelli donde Judy Holliday encarna a una telefonista encargada de despertar a los clientes que lo requieren, entre los que se encuentra un escritor (Dean Martin), más interesado por las jovencitas que por las teclas de su máquina de escribir. O Ricas y famosas (ambas versiones), Julia de Fred Zinnemann o Barton Fink de los hermanos Coen, por citar algunas.

El nudo de In a Lonely Place es la culpa y el pésimo carácter de un macho celoso. Cuando trata ambos aspectos, Nicholas Ray desborda de talento y de tristeza. La película también nos dice que el amor no alcanza para salvar a la persona que amamos. Ni siquiera Gloria Grahame lo consigue.

L’homme blessé (Patrice Chéreau)
Nuevamente “el deseo” como fuerza interior que domina completamente a las personas.

La película de Chéreau merece verse aunque más no sea para admirar la mirada famosa, curiosa y afligida de Jean-Hughes Anglade, así como el indómito objeto de su deseo, el maravilloso Vittorio Mezzogiorno. La película ganó el César al mejor guión original, ignoro si se hizo de otros premios. No la tenía en mente cuando hice La ley del deseo, pero es evidente que hay un parecido entre los dos películas. Esa pietà final hecha por dos hombres casi desnudos... Ambas ilustran de manera remarcable a personajes condenados por la pasión, antes de la época del sida.

7 Mujeres al borde de un ataque de nervios

La voz humana
(uno de los dos fragmentos de Amore, de Roberto Rossellini, con Anna Magnani)

En la película anterior a Mujeres..., Carmen Maura interpretaba un fragmento de La voz humana de Cocteau. Como adoré esa escena, quise que la película siguiente fuera mi versión personal de La voz... Escribí una adaptación libre del monólogo, pero me vi forzado a estirarlo un poco (el texto de Cocteau no dura más que una media hora) y finalmente salió el guión de Mujeres... El monólogo de Cocteau había desaparecido, y apenas habían quedado algunos elementos: una mujer desesperada pendiente del teléfono y una valija llena de ropa del amante que no llama. Y la voz. En mi historia, ambos protagonistas son actores de doblaje.

Johnny Guitar (Nicholas Ray)
El personaje de Carmen Maura debe ir a doblar escenas de Johnny Guitar, ella es la voz de la terrible Viena (Joan Crawford) y él la de Johnny Logan (el tierno Sterling Hayden). Mi intención no era rendirle homenaje a esa obra maestra de Nicholas Ray (aunque se lo merece, pero los homenajes gratuitos sobrecargan la narración) sino la de apropiarme de uno de los diálogos más románticos escritos para cine. Las célebres líneas: “Mentime y decime que me esperaste todos estos años... Decime que estarías muerto si yo no hubiera vuelto... Decime que todavía me amás como lo hago yo”...

Carmen debe grabar su parlamento sola, ya que Iván (su amante) dejó grabada su parte sin esperarla. Ella escucha en los audífonos el sonido de la voz de su antiguo amante que le dice que no la olvidó, que la ama tanto como ella a él. Pero ella sabe que no son más que palabras grabadas en una cinta y que Iván no se las dirá jamás personalmente.

Poco importa el género que aborde, Nicholas Ray es siempre original. En este western ejemplar, dos de las armas son empuñadas por mujeres locas de amor.

Mujeres (George Cukor)
No solamente por el título. Cukor es un genio en el tratamiento de los personajes femeninos. Mujeres es una comedia exquisita. Una comedia sobre los hombres y las mujeres en la que no aparece ningún hombre y las mujeres están a sus anchas. Todas las actrices están formidables. Un excelente ejemplo que muestra que la guerra de los sexos no termina necesariamente a los tiros.

8 ¡Atame!

Horas desesperadas (William Wyler)
Durante la filmación de Mujeres... estuve tentado en varias tomas de mostrar que todo no era más que parte de un decorado. Las vistas de Madrid desde la terraza eran ampliaciones fotográficas. Fue la primera película para la que rodé las escenas principales en el estudio y estaba fascinado por todo esa parafernalia. Esta pasión no me abandonó jamás. Algunas veces, el caos de los técnicos, de las máquinas, de las luces y de los cables alrededor de un gran proyecto es más expresivo que el proyecto en sí mismo.

Por eso decidí escribir un guión que se desarrollara en el estudio. Podría colocar la cámara donde quisiera, podría mostrar la belleza del revés del decorado. Por esa época vi Horas desesperadas. Tres truhanes (Humphrey Bogart es el jefe) se escapan de prisión y se refugian en la casa de una familia de clase media. Toman de rehenes a todos los miembros de la familia. Fue lo que me dio la idea. En mi primer intento, tres delincuentes se evaden de prisión y llegan por casualidad a un estudio donde acaba de terminar una filmación. Por primera vez tienen una hermosa casa para ellos solos, aunque más no sea un decorado de cartón. Todo es falso, pero es una buena imitación. A la noche, el equipo en pleno se dispone a festejar el fin del rodaje. Los malhechores se ven obligados a secuestrar a todos los miembros del equipo. Como suele pasar en el proceso de escribir, después de haber desarrollado la primera idea, de los tres truhanes no quedó más que uno (Antonio Banderas), quien sale de un centro psiquiátrico y decide raptar a una joven con la que estuvo enredado algunos años antes.

El resultado es ¡Atame!, un cuento de hadas romántico sobre la dificultad que tienen las parejas en convivir.

Los usurpadores de cuerpos (Don Siegel)
Aparte de ciertos casos aislados (Blade Runner, Encuentro cercanos del tercer tipo, Alien, Terminator), las películas de ciencia ficción de clase B de los años ‘50 eran mucho más impresionantes y daban mucho más miedo que las de hoy en día, que rebosan de efectos especiales y están desprovistas de emoción.

En una escena de ¡Atame! se ve el afiche de The Body Snatchers. No está allí por casualidad. El personaje que interpreta Victoria Abril es una ex actriz porno adicta a la heroína. Antonio Banderas la toma de rehén en su propia casa al creer que le abría la puerta a su vecino. En ese momento, Victoria rueda su primera película no porno. El realizador (Francisco Rabal) está enamorado de ella. Por otra parte, en la película que están filmando hay una escena alegórica a una brutal farsa por la cual el director trata en la ficción de liberarla de su adicción.

En Los usurpadores... plantas extraterrestres toman posesión del cuerpo de seres humanos mientras duermen. Se apropian de todo, salvo de sus emociones. Los cuerpos, después de haber sido clonados por semillas gigantes, tienen la misma apariencia física que antes, pero desprovistos de alma. Esas plantas en principio invaden una región y amenazan naturalmente con invadir el mundo. Los usurpadores... representa para mí una metáfora evidente de la heroína. He visto a muchos drogadictos transformados en cuerpos sin alma, los ojos apagados, el rostro sin expresión, muertos vivos como los body snatchers.

9 Tacones lejanos

Imitación de la vida (Douglas Sirk, con Lana Turner)
Historia de madres e hijas, blancas y de color. Hay mucho de la vida de Lana en la película, una madre y su hija que se disputan el mismo hombre, etcétera. El melodrama elegante es un género que me fascina. Marisa Paredes es una réplica de Lana Turner a mi manera. Douglas Sirk es otro de los realizadores que considero esenciales.

Sonata otoñal (Ingmar Bergman)
Victoria Abril está en prisión acusada de la muerte de su marido, amante también de su madre, diva de la canción. Cuando ésta última la visita y le pregunta por qué lo había hecho, Victoria usa una escena de Sonata otoñal para explicarle sus razones. Lo hizo para llamar su atención, ya que desde chiquita se sentía insignificante frente a su madre, que sacrificó todo por su carrera, incluyendo su hija.

Victoria le recuerda la escena en la que Liv Ullmann, para complacer a su madre, pianista de renombre, al visitarla le toca al piano una sonata de Chopin. La madre, la gran Ingrid Bergman, se sienta al piano y toca ella la sonata para demostrarle a su hija que su interpretación no había sido buena y que sería mejor que no lo intentara de nuevo.

Los eternos problemas madre-hija, aun cuando en Bergman son casi siempre problemas padre-hijo. En el cine del maestro sueco, las peores crueldades se experimentan siempre en el seno de la familia.

10 Kika

Peeping Tom (Michel Powell)
Un fotógrafo mata a sus modelos con un estilete incorporado a su trípode mientras filma la escena, y lo hace por el solo hecho de que lo que lo excita es poder capturar el rostro del miedo. Metáfora brillante sobre la voracidad de la cámara, el vampirismo de los focos que acechan a su presa: la star. El voyeur por excelencia.

La película no es sólo eso. Hay que verla. Powell es otro de los grandes maestros que no debemos olvidar.

The Prowler (Joseph Losey)
Es una película atípica en la carrera de Losey. Es una obra noir que trata de un culpable frente a sí mismo, frente a su conciencia. Una perspectiva sobre la culpabilidad que jamás había visto en ese género cinematográfico.

Un extracto de The Prowler aparece en Kika. Así, el personaje interpretado por Alex Casanovas, el marido de Kika, descubre la forma en que murió su madre. De nuevo el cine (aun a través de una pantalla de televisión) nos revela oscuros secretos que nos conciernen.

11 La flor de mi secreto

Ricas y famosas (George Cukor)
Al final de La flor..., Marisa Paredes hace referencia a Ricas y famosas. Como en la película de Cukor, están frente a una chimenea, beben, ambos son escritores que acaban de reconciliarse. Las dos versiones de Riches... son magníficas (sobre todo recuerdo la de Cukor). Mujeres, amigas, romances. Me interesa muchísimo la conjunción de estos tres elementos.

Wise Blood (John Huston)
Uno de los grandes fracasos de Huston, no por falta de calidad sino a causa de la atmósfera irrespirable de la novela en la que se inspiró, Sangre sabia, la de la escritora Flannery O’Connor. La vi cuando se estrenó y me encantaría verla de nuevo. Además, O’Connor, entre los escritores favoritos del personaje de Marisa Paredes (Amanda Gris), fue una gran novelista, fanática religiosa, enferma y torturada por sus propios demonios, dotada de un inmenso talento original.

12 Carne trémula

Ensayo de un crimen(Luis Buñuel)
La película de Buñuel tiene múltiples resonancias en la mía. Ya de entrada, por una coincidencia grotesca, tres hombres armados se encuentran una noche en lo de Elena (Francesca Neri). Dos de ellos son policías, David y Sancho, el tercero es un adolescente errante perseguido por la mala suerte. En ese momento la televisión está trasmitiendo Ensayo... y cuando en la pantalla del televisor aparece el título, uno tiene la impresión de que es el título del siguiente capítulo dentro de mi película. Una violenta disputa estalla entre los tres hombres. Un disparo hiere al policía David (Javier Bardem) en la columna vertebral. Cuando Víctor (condenado a 6 años de prisión por un delito que no cometió), que sigue con atención lo que transmite la tele, descubre que David se convirtió en campeón de básquet en silla de ruedas y que se casó con Elena. Jura que cuando salga de prisión se vengará del hombre que robó seis años de su vida.

La culpa y el azar son dos elementos clave en la película de Buñuel (como en Carne trémula). El protagonista de Ensayo... cree tener el don de poder matar a quienquiera que sea nada más desearlo. Eso ocurre numerosas veces, pero lo que él ignora es que las muertes son puramente accidentales y que Buñuel, haciéndole un guiño al surrealismo, hace coincidir las muertes con el momento en que Archibaldo las desea.

Archibaldo se entrega a la policía, incriminándose de asesinatos que la policía no toma en serio. De nuevo, una falsa culpa con una vuelta de tuerca moral, muy de Buñuel.

Que el cielo la juzgue (John M. Stahl)
Es la película más brutal sobre la paranoia de los celos. Es también una película que logra unir dos géneros que me encantan y que parecen tan alejados y diferentes: el melodrama y el thriller.

13 Todo sobre mi madre

All about Eve (Joseph Leo Mankiewicz)
El título de Todo sobre mi madre viene del original de La malvada. Las dos hablan de mujeres y de actrices. Mujeres que se confiesan y mienten en el camarín de un teatro, transformado en un sancta sanctorum del universo femenino. Adoro cada imagen y cada palabra de esa película. Una máquina perfecta en todo sentido. Existe casi un subgénero de películas donde las heroínas y protagonistas son las mismas actrices. Siento una debilidad muy especial por ellas (Sunset Boulevard, Nace una estrella, La leyenda de Lylah Clare, ¿Qué pasó con Baby Jane?, California Suite, Dulce pájaro de juventud, Cantando bajo la lluvia, Fedora, Lo importante es amar, Dos semanas en otra ciudad, El desprecio, La dolce vita y Opening Night). Por eso dedico mi película a las actrices que en un momento dado tuvieron que interpretar a actrices. En especial a Bette Davis, Romy Schneider y Gena Rowlands.

Opening Night (John Cassavetes)
Ya confesé mi admiración por Cassavetes, actor y director. Esta película cuenta los problemas de una actriz alcohólica, que pierde la razón poco a poco. Sus conflictos con los hombres, las tensiones con la autora de la obra que representa y con el director durante los ensayos anteriores al estreno en Nueva York. (Jamás oculté que la escena del accidente del hijo de Cecilia Roth en Todo sobre mi madre estuvo inspirado en esta película.)Noche de estreno tiene una escena inolvidable y brutal sobre las relaciones de un director y sus actores. Estaba previsto que se levantara el telón a las 19, teatro colmado a no poder más, como siempre que hay un estreno en Nueva York. Sin embargo, Myrtle, la actriz principal (Gena Rowlands, incomparable, fantástica como nunca antes la había visto, representa de manera magistral el rol de borracha), no llegó todavía al teatro. Todo el mundo está desesperado. La función está por levantarse cuando llega la actriz con una curda monumental que le impide poner un pie delante del otro. Todos salen a ayudarla, le piden un café para ver si se repone. El director (Ben Gazzara) prohíbe que la toquen o que la ayuden. Myrtle se dirige a su camarín. Para llegar ahí debe recorrer un pasillo, que en su estado es una prueba tan difícil como caminar sobre una cuerda. En un gesto que parece de una crueldad sin nombre, el director exige que Myrtle vaya a su camarín caminando sola. Una vez allí le podrán llevar y dar todo el café y la ayuda que necesite. Myrtle acepta el desafío, como una sonámbula. En el camino cae varias veces al suelo, se golpea contra las paredes. Es casi un milagro que después de tantas caídas y golpes llegue finalmente a su camarín sin ninguna fractura.

Cuando el actor vive un infierno personal, aun cuando el mismo sea causado por el rol que debe interpretar, y el director hizo todo lo posible por ayudarlo, llega el momento en que el actor debe transitar ese largo pasillo interior, real travesía del desierto, y debe hacerlo solo. En ese momento el director se transforma –a pesar de él mismo– en un ser cruel y autoritario, pero no puede hacerlo de otra manera. ¡Es la regla del juego!

14 Hable con ella

Amanecer (F.W. Murnau)
De todas las películas mudas que había visto antes de El amante menguante, Amanecer es la que se correspondía mejor con mis intenciones. Incluso los cartones con las inscripciones en letra manuscrita me inspiraron. Un Murnau moderno e indispensable.

Animal Crackers (Victor Heerman)
Harpo se pasa toda la película persiguiendo a las jovencitas que se cruzan como si fuera un sátiro; y ellas, locas de contentas. La película termina con una escena muy loca donde un montón de gente se encuentra en el mismo lugar, jovencitas, notables, representantes del orden, los otros hermanos Marx y Harpo. El actor mudo de pelo ensortijado, como un diablito concupiscente, tiene en la mano uno de esos aparatos pulverizadores que se usaban en los años ‘50 para matar moscas. Rocía a la concurrencia con un gas soporífero, cayendo todo el mundo en un sueño profundo. Solamente Harpo permanece consciente. Observa la escena con delectación y percibe a un grupo de jóvenes mujeres adormecidas unas sobre otras. Sus ojos destellan deseo. Se acerca golosamente al grupo de jovencitas y uno cree que se va a aprovechar de la ocasión violándolas alegremente una tras otra mientras están inconscientes. Toma el pulverizador, lo vuelve contra sí, aspira el gas soporífero y cae en un sueño profundo sobre el montón de jóvenes. Lo que quería era sumergirse en su interior, continuar la persecución y jugar con ellas en lo más profundo de sus sueños.

Por más que sea abstracto y un poco surrealista, ilustra muy bien lo que Benigno, el enfermero de Hable con ella, desea hacer al final de la película, cuando se toma una gran cantidad de pastillas una tarde de lluvia. Quiere caer en un coma para poder unirse con Alicia, la joven de la que se ocupó durante cuatro años y de la que está enamorado.

Alicia entró en estado de coma después de un accidente de auto, una tarde de lluvia. De alguna manera, Benigno considera la lluvia como un buen augurio. Para él, la lluvia es una suerte de puente que conectaría el mundo real con el de las mujeres en coma. En ese mundo paralelo que él secreó, caer en coma es acompañar a su adorada Alicia en su sueño eterno, lejos del nuestro, el mundo real.

15 La mala educación

La bestia humana (Jean Renoir)
y La bestia humana (Fritz Lang)

Las dos estuvieron inspiradas en la novela de Emile Zola.

Pacto de sangre (Billy Wilder)
Wilder es otro de mis favoritos en todos los géneros: comedia, drama o thriller. En La mala educación, dos de los personajes entran a un cine donde se anuncia el próximo estreno de Pacto de sangre y están proyectando La bestia humana y Teresa Raquin (Carné). Cuando salen, uno de ellos comenta a propósito: “Es como si todas esas películas hablaran de nosotros”. Y ése es precisamente el caso. Los dos hombres, uno de los cuales sedujo al otro, vienen de cometer un crimen.

En las dos adaptaciones de Emile Zola, así como en Pacto de sangre, uno de los personajes es impulsado por el otro, a quien él ama perdidamente, a cometer un crimen con la ilusión de que ese crimen los unirá para siempre. Esta situación es el arquetipo de la película noir sentimental, fatalista y romántica. Quería usarlo en una de mis películas.

El círculo rojo (Jean Pierre Melville)
Nada que ver con los thrillers hechos hasta ese momento. El círculo... es una película noir austera y refinada, donde todos los personajes son implacables. La película habla de una partida de caza donde no hay lugar para las mujeres. Como en La mala educación, no hay más que hombres. Durante la gestación quise abordar el noir, pero en España no existe esa tradición. Sólo Francia ha cultivado el género sin pretender imitar los grandes thrillers americanos. De todos, Melville es quien representa la quintaesencia de la película noir a la francesa, y tiene a lo largo y a lo ancho del mundo émulos que van de Tarantino a Kitano.

Nadie fue tan lejos en la utilización del silencio. Es verdad, Antonioni y Bresson lo hicieron, pero forman parte de otro universo. Mencionar La bestia humana y ésta de Melville es mi homenaje al film noir francés.

16 Volver

Entre tantas otras cosas, en Volver hay un fantasma. No es una película de horror sino una comedia dramática. Los vivos y los muertos conviven sin fricciones. En cine, mis fantasmas preferidos no son los de los películas de horror. Prefiero definitivamente la manera en que Bergman o Buñuel tratan sus fantasmas: aparecen simplemente en pantalla sin efectos especiales. También me gusta mucho lo que hizo Hitchcock. Rebecca es la película de fantasmas por excelencia, o Vértigo. También pienso en una exquisita comedia de David Lean.

Un espectro travieso (David Lean)
Rex Harrison es un novelista casado en segundas nupcias, a quien se le aparece su difunta primera esposa para arruinarle la existencia con su segunda mujer. El escritor apela a un “especialista” (la deliciosa Margaret Rutherford, muy joven) para deshacerse de su fantasma. La película ganó un Oscar, casualmente por los efectos especiales que le dan al fantasma un tono verdoso cuando aparece.

17 La tormenta soñada
(proyecto 2006)

Convaleciente después de haber sufrido una crisis de ansiedad, Dona, una fotógrafa de moda cincuentona, descansa con un gentil desconocido en la isla de Lanzarote. Sedantes, antidepresivos y DVDs constituyen la rutina de su convalecencia. Todas las tardes miran una película. Una tarde venVoyage en Italia (Roberto Rossellini). No es una típica película del Rossellini neorrealista.

Muchos cineastas de la Nouvelle Vague declararon que fue una película pionera, antes que existiera la Nouvelle Vague. Escenarios reales, sentimientos reales, tempo que se asemeja más a la vida que al montaje cinematográfico. Un marido y su mujer viajan a Italia y durante el trayecto en auto descubren que después de ocho años de matrimonio es la primera vez que pasan algunas horas solos y no tiene nada para decirse. En la discusión que sigue, cuando llegan al hotel, el marido (George Sanders) le confiesa a su mujer (Ingrid Bergman) que su presencia lo aburre hasta lo imposible.

Cada uno de ellos empieza a hacer proyectos por su lado.

El personaje de Ingrid Bergman aprovecha para visitar la región, están en Capri o en Nápoles.

Cuando uno se siente tan mal como ella, uno es más sensible a los pequeños detalles de la vida que lo rodea. Ingrid se interesa cada vez más en lo que ve y recorre y espera que su marido le manifieste también un poco de interés.

Un día logra llevarlo a las ruinas de Pompeya, ciudad destruida por una erupción del Vesubio dos mil años antes. Mientras un técnico explica el trabajo de excavación, poco a poco van apareciendo partes de los cuerpos de una pareja que seguramente se encontraba en la cama. La muerte los había encontrado juntos, mientras dormían.

Es una escena pura y emocionante. Ingrid Bergman no soporta más la imagen de esa pareja inmortalizada por la lava, unida hasta el último minuto. Se aleja para enjugar sus lágrimas. No quiere que su marido, para quien ella es una extraña, note su fragilidad. Sus lágrimas son demasiado íntimas para que un extraño las vea.

Dona, la heroína convaleciente de La tormenta soñada, siente tanta emoción como yo y como el personaje de la Bergman. La víspera de su partida de Lanzarote, sale por primera vez de su bungalow para visitar la playa del Golfo, una playa de arena negra, rodeada de riscos color bordó. El paisaje tiene tintes estremecedores. Lanzarote es una isla volcánica. Dona le saca una foto a la playa negra, acariciada por las olas brillantes de espuma en el crepúsculo. Es un plano general, sin embargo en el paisaje se percibe una pareja que se abraza, dos pequeñas manchas de color sobre la negra arena.

De regreso al hotel, Dona no puede dejar de pensar en la pareja de la playa. Presiente que detrás de esa imagen hay una historia secreta. Y ése es el caso... pero es muy pronto para hablar de ello. Por el momento, La tormenta soñada no es más que un guión.

“Cuando el actor vive un infierno personal, aun cuando sea causado por el rol que debe interpretar, y el director hizo todo lo posible por ayudarlo, llega el momento en que el actor debe transitar ese largo pasillo interior, real travesía del desierto, y debe hacerlo solo. Entonces el director se tranforma en un ser cruel. ¡Pero es la regla del juego!”

Pedro Almodóvar

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Palestina: Ser homosexual en el Infierno


Las principales víctimas del conflicto palestino-israelí son los niños, las mujeres y los homosexuales. Para un homosexual palestino, la vida en las calles de una ciudad israelí puede no ser fácil, pero parece mucho mejor que la de quienes no pueden dejar sus comunidades de Gaza y Cisjordania.

Se calcula que más de 350 palestinos homosexuales –la mayoría hombres- tratan de sobrevivir en Israel, con el riesgo de ser expulsados por considerárseles “ilegales” o, aun teniendo permiso de residencia, porque la policía los vea como “amenaza a la seguridad”. Para los expertos de Amnistía Internacional, “una vez que los homosexuales llegan a Israel, el mayor de sus problemas es que los obliguen a regresar a territorio palestino”. Estas personas, generalmente, aprenden pronto el hebreo, y a menudo tratan de disimular su acento árabe.

Los que se dedican a la prostitución saben “oler de lejos” a los policías encubiertos. Explica un miembro de Agudah (organización de gays, lesbianas, bisexuales y transexuales en Israel) que los homosexuales palestinos palestinos pueden ser perseguidos y castigados por sus familiares, ya que consideran que “violan el honor de la familia”.

En los territorios de Gaza y Cisjordania el “delito de sodomía” se castiga con una pena que puede ir de dos a nueve años de cárcel (pero el acusado ha de ser sorprendido en el acto). La mayoría de la población palestina es de religión islámica, y el islamismo considera que la homosexualidad es un pecado. Muchos palestinos niegan la existencia de homosexuales en sus familias e, incluso en sus pueblos.

La sociedad israelí, en cambio, es considerada una de las mas avanzadas en cuanto a los derechos de los homosexuales (aunque hay grupos ultraderechistas que condenan la homosexualidad). Los homosexuales palestinos refugiados en Israel son en ocasiones acusados por sus compatriotas de “informantes o espías”.

Un miembro de Naciones Unidas que trabaja por los derechos humanos en Palestina explica que “la homosexualidad es vista por muchos palestinos como algo contra la naturaleza y no es difícil que se relacione con el espionaje o la colaboración, delitos contra la nación”. Dice, además, que “no hay redes de apoyo a homosexuales en territorio palestino”.

Con bombas explotando cada semana en Israel, y los habitantes de los territorios palestinos viendo como se construye un muro de separación que dificulta mas aun su dura vida, las tragedias que viven las mujeres y los homosexuales –cada vez peor tratados- no parecen importar mucho.

Testimonios

Cuentan que, hace unos meses, un cocinero gay de Nablus que intentó huir a Tel Aviv fue dejado en un foso, sin agua ni alimentos, hasta que murió de hambre y sed. Otro testimonio indica que cuando Ben, un londinense de 34 años, y su novio palestino Ahmad (que trabaja en Londres como traductor de árabe) fueron a Ramallah –como amigos- a visitar a la familia de Ahmad, encontraron en la puerta de la casa familiar un cartel que les informaba de las cinco formas de muerte prescritas por el Islam para los homosexuales (lapidación, quema...). Se marcharon ese mismo día.

Shaul es un hombre judío que tiene una bonita casa en Jerusalén; su novio palestino –a quien conocio en 1999- teme pronto ser deportado por las autoridades israelíes, y él ha sido acusado de “ayudar a un extranjero ilegal”. Pueden arrestarles y separarlos en cualquier momento. Se han dirigido al primer ministro, Ariel Sharon, pidiéndole que les permita seguir amándose. Un centro gay de Jerusalén, Open House, ha solicitado colaboración a distintas organizaciones internacionales para resolver casos como este.

Un muchacho palestino gay de 20 años, Eid, afirma que un grupo radical islámico le pidió que cometiera un atentado suicida para “limpiar su pecado”. Se negó y consiguió huir; está trabajando como camarero en un bar de Tel Aviv y desea marcharse a Europa o a Canadá, pues teme ser asesinado en cualquier momento.

Khalil, por ejemplo, huyó de Cisjordania después de que su padre y sus hermanos le dieran una brutal paliza “porque parecía gay”; comenta que no deja de tener pesadillas en las que ve a sus familiares golpearle hasta matarlo. Un amigo, Ali, cuenta que fue torturado por policías palestinos y le pidieron que diera los nombres de otros homosexuales. Logró escapar a Israel “con papeles”; ahora le hubiera resultado mucho más difícil.

La constante sonrisa de Anwar –un palestino de 26 años- no parece propia de quien ha sido tratado peor que un criminal por ser gay. Hace cuatro años fue sorprendido por su hermano mayor en la cama con un hombre. Le pegó, se lo contó a su padre, y este amenazó con matarlo si volvía a suceder. Sucedió, un año mas tarde, con un tipo que lo delató a la policía. Su padre no lo mató, pero fue arrestado y lo colgaron del techo por los brazos. Horas después que sus excrementos hubieran manchado los pantalones, le tiraron un balde de agua fría encima. Luego lo metieron en una celda oscura, desnudo. Fue liberado meses después, tras duros interrogatorios en los que lo golpearon para que diese nombres de otros homosexuales (aunque no los dio). Ahora trabaja vendiendo frutas en un mercado y sueña con escapar a Tel Aviv. “Allí a nadie le importa si eres gay”, dice. Sabe que siendo ilegal, podrían deportarlo. ¿Y que pasaría entonces? “Me matarían”, responde Anwar.

Dentro de la zona de bares, clubs y sex shops de Tel Aviv, de noche, las luces de neon iluminan a un grupito de chaperos palestinos con el pelo engominado y camisetas ceñidas que aguardan la llegada de algún cliente. Dos personas de Agudah están ahí también, como muchas noches. “¿Necesitas condones?¿Has comido hoy?”, les preguntan. Uno, al que llaman Joel, dice que consiguió escapar de Nablus después que le hicieran cortes en brazos y piernas con cristales y le pusieran en las heridas detergente, “solo por ser gay”. Esta viviendo con dos amigos en un edificio abandonado y su mayor deseo es ir a Paris.

Paloma Aznar – (Revista Zero)