jueves, 27 de marzo de 2008

Palestino, homosexual y con novio israelí


El palestino tiene 33 años y vive en la zona de Yenin. El israelí tiene poco más de 40 y reside en Tel Aviv. En teoría la continuación de esta historia es que ambos se odian o en el mejor de los casos se ignoran. En la práctica, muy inusual, se produce todo lo contrario. Los dos se aman y desde hace ocho años mantienen una relación amorosa casi inviable en el conflicto israelo-palestino.

Especialmente dramático para el joven de Yenin, consciente que la sociedad palestina no ve con buenos ojos- es una expresión muy bondadosa- la homosexualidad y mucho menos si el novio es israelí.

Hace pocos años, el palestino envió una carta al ministerio de Interior israelí pidiendo que le dejen trasladarse a Israel "para vivir con su pareja". Los años pasaron sin una decisión y el palestino empezó a asumir que su destino sería igual al de miles de palestinos que esperan sin éxito permiso para vivir en Israel con sus familiares del otro lado de la frontera. Miles de palestinos que tienen prohibido reagruparse -una sentencia del Tribunal Supremo lo confirma- con sus cónyuges que viven en Israel y constituyen el sector árabe israelí (20% de la población).

Por eso, el homosexual palestino envió su petición directamente al general Yosef Meshalev, coordinador militar israelí en Cisjordania y Gaza, rogándole que le conceda un permiso especial y temporal hasta que el ministerio de Interior decida. En la misiva, el palestino argumenta que desde que su familia se enteró de sus relaciones homosexuales en Israel se ha convertido en un 'apestado', perseguido y amenazado de muerte.

En una medida poco frecuente, el general Meshalev le ha dado permiso 'a unirse' con su pareja en Tel Aviv. Una autorización que deberá renovar cada mes. Pese a la temporalidad, la pareja está feliz y satisfecha. En declaraciones al diario Yediot Ajaronot, el novio israelí-un informático- comenta: "Desde hace cinco años pedimos que nos dejen vivir juntos. Yo estoy enfermo del corazón y necesito a mi pareja a mi lado". El palestino recuerda que los servicios secretos internos (Shabak) "me interrogaron antes de trasladarme a Israel. Han entendido que mi única voluntad es vivir con mi novio".

Ahora viven juntos en una casa de Tel Aviv, la ciudad quizás más abierta de Oriente Próximo con los homosexuales. No hay muchas ciudades en esta región en la que una pareja de mujeres u hombres pueden pasear por la calle cogidos de la mano y sin provocar violentas reacciones. Tel Aviv, que suele acoger cada año una marcha de Orgullo Gay, ha conseguido ser incluido en la lista de destinos que varias revistas de la comunidad gay recomiendan visitar y disfrutar. El Ayuntamiento promueve las actividades de ocio de los turistas homosexuales, financiando campañas publicitarias para convencerles de la oferta de la ciudad mediterránea. Según los regidores, el turismo homosexual es muy 'solicitado' ya que son visitantes pacíficos y normalmente con recursos económicos que ayudan, aunque sea por pocos días, a los comercios, hoteles y pubs de la ciudad.

Tel Aviv repudió y condenó las recientes declaraciones de un diputado ultraortodoxo del partido Shas, Shlomo Benizri, que insinuó que los homosexuales son el motivo de los pequeños terremotos que han azotado la zona. Otro dirigente recomendó a los gays "ir a visitar a un psiquiatra para curarse".

La próxima Gay Parade en el Paseo Marítimo de Tel Aviv reunirá a miles de curiosos y coloridas carrozas. La pareja israelo-palestina seguramente se acerque a ver el desfile. O quizás no. Para ellos, cada mes juntos es más importante que exhibiciones públicas. Para ellos, el anonimato es sagrado en la ciudad más 'pecadora' de Israel.

SAL EMERGUI www.elmundo.es

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